Bicicletas controladas a distancia por el gobierno para evitar muertes

Jose Mendiola
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Las bicicletas son cada vez más habituales en las ciudades. Foto: Getty Images.
Las bicicletas son cada vez más habituales en las ciudades. Foto: Getty Images.

Que las bicicletas eléctricas se han convertido en un medio de transporte con cada vez más adeptos, es un dato que ya no se les escapa a nadie. En las grandes ciudades, son cada vez más los que optan por este medio de transporte para desplazarse al trabajo. Y si nos preguntan sobre un lugar en el que las bicicletas sean las reinas, tendremos muchas posibilidades de apuntar a los Países Bajos como el edén particular de este vehículo.

Es precisamente en este país en el que se está probando una iniciativa pionera con la que se pretenden atajar los accidentes: desconectar las bicis eléctricas a distancia (sí, no es una broma).

El país europeo cuenta, como hemos apuntado, con una gran tradición ciclista y este elevado uso ha provocado no pocos accidentes. En concreto, fallecieron la friolera de 65 ciclistas circulando con bicicletas eléctricas en 2019 en accidentes de tráfico y lo peor es que cifra es considerablemente superior a la registrada el año anterior. La mayoría de estos fallecidos superaban los 65 años, con lo que las autoridades no han tardado en encontrar una correlación: ciclistas de más edad y a los mandos de vehículos eléctricos que pueden alcanzar hasta 25 kilómetros por hora.

Un proyecto piloto superado con éxito

La problemática es evidente y las autoridades de este país han encargado una posible solución a este problema a la organización no gubernamental Townmaking Institute. Este organismo ha ideado una solución definitiva consistente en desconectar de forma remota los motores eléctricos de las bicicletas en función de su ubicación; esto es, si estos vehículos acceden a zonas muy transitadas con alta siniestralidad, sus motores se apagarán de forma automática.

Parece un buen plan ¿Verdad? Lo cierto es que tiene sus claroscuros. ¿Qué pasa, por ejemplo, si la bicicleta está subiendo una pendiente y al entrar en una zona de las delimitadas como peligrosas? En este sentido, sus creadores explican que el sistema tendrá en cuenta la dirección de la bicicleta de forma que sepa si esta sube o baja una pendiente.

Estas dudas seguro que quedan disipadas si el proyecto se consolida en ley y se aplica en 2022, como esperan las autoridades. En cualquier caso, la prueba piloto llevada a cabo en el carril bici que conduce al aeropuerto de Schipol ha sido todo un éxito.

¿Que si se usa mucho la bicicleta en Amsterdam? Mira esta foto tomada junto a la Central Station de la ciudad. REUTERS/Yves Herman
¿Que si se usa mucho la bicicleta en Amsterdam? Mira esta foto tomada junto a la Central Station de la ciudad. REUTERS/Yves Herman

Con todo, la idea inicial no fue precisamente esta. En un comienzo, se planteó a los fabricantes de bicicletas eléctricas la problemática y estos respondiendo que no resultaría complicado para ellos dotar a sus vehículos de un sistema inteligente que limitara la potencia (o apagara) de los motores eléctricos. Sin embargo, esta posibilidad quedó descartada por los gobernantes holandeses al considerar que un beneficio común —la reducción de muertes en accidentes— pudiera quedar en manos de empresas con intereses privados.

Las autoridades también considerarán otros factores a la hora de apagar los motores eléctricos. Así, si un día el tiempo es infernal y hay un viento huracanado en una dirección, no parece inteligente cortar justo en ese momento la asistencia eléctrica cuando se acceda a una de las zonas acotadas.

Un vehículo conectado (que es, en definitiva, de lo que se trata en este caso) cuenta con una ventaja adicional: puede recibir información en tiempo real. Y esto es algo que podría suceder.

De esta manera, si el ciclista se acerca a una zona en la que ha habido un accidente o el firme es irregular por algún motivo, el conductor recibirá una notificación en forma de vibración en el manillar. Y no creas que se trata de un proyecto paralelo para el gobierno holandés: se ha dotado con 1,3 millones de euros para su puesta en marcha ni más ni menos.

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