El retoque facial de moda acelera el envejecimiento

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Chrissy Teigen (Instagram/Chrissy Teigen)
Chrissy Teigen (Instagram/Chrissy Teigen)

La bichectomía es una cirugía muy popular en redes y una de las más demandadas actualmente ya que, en cuestión de minutos, se puede tener una cara más estilizada. La última celebritie en someterse a esta operación ha sido Chrissy Teigen, la ex modelo compartió con sus seguidores en redes sociales que se retiró las bolas de Bichat.

La esposa de John Legend muy activa en redes donde suele contar sin tapujos todas sus intervenciones, explicó a través de sus Stories de Instagram que se ha sometido a este procedimiento estético para eliminar la grasa de sus mejillas y conseguir así un rostro más anguloso y una mandíbula más definida. El proceso dura de 45 minutos a una hora, tiempo en el que los médicos realizan unos cortes en la parte inferior de las mejillas para retirar las bola de Bichat y así tener un rostro más estilizado mejorando el aspecto estético.

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"Me he hecho la extracción de grasa bucal del doctor Diamond en esta zona. Y desde que dejé de beber (la influencer está en su camino hacia la sobriedad más absoluta), realmente estoy viendo los resultados. Y me gusta, la verdad", ha contado en un vídeo en el que, efectivamente, se puede apreciar un cambio significativo en su cara. También etiquetó a su médico que ha protagonizado "Celebrity Plastic Surgeons" de Netflix y añadió que "no hay vergüenza en mi juego de Dr. Diamond", dejando claro que no siente remordimientos y que no le importan las críticas por este y otros procedimientos estéticos a los que se ha sometido, reivindicando su derecho a elegir, equivocarse y rectificar (Teigen decidió quitarse los implantes mamarios).

Sin embargo, aunque es una intervención poco invasiva, conlleva sus riesgos. La extirpación se hace a través de una incisión de uno o dos centímetros de largo dentro de la boca, en una operación de menos de una hora y que se suele realizar con anestesia local. Pero hay que ser conscientes de que puede provocar una lesión grave del nervio facial o la pérdida irreversible de movimientos en la cara.

Por otro lado, afinar las facciones quitando las bolas de Bichat puede producir envejecimiento prematuro y depresiones localizadas en el rostro que no favorecen nada. Aunque en principio, cuando se retiran no genera secuelas funcionales, uno de los efectos más notorios es la caída de los tejidos blandos de las mejillas.

No es ninguna tontería porque a consecuencia de la reducción del volumen facial por la extracción de la almohadilla de grasa o bolsa de Bichat, se puede presentar un aspecto cadavérico eventual, requiriendo en un futuro la aplicación de rellenos faciales para mejorar el aspecto facial y volver a dar volumen que simule un aspecto más juvenil. Es decir, primero quitas las bolas para adelgazar la cara y con los años tienes que someterte a nuevos tratamiento para volver a recuperar la tersura y el aspecto lozano de la juventud, lo cual es un sinsentido y un riesgo.

La influencer brasileña Jéssica Frozza se sometió a una bichectomía y los resultados no fueron lo que esperaba (Foto: Instagram / @eusoufrozza)
La influencer brasileña Jéssica Frozza se sometió a una bichectomía y los resultados no fueron lo que esperaba (Foto: Instagram / @eusoufrozza)

Si hay una mala praxis o si, como le ocurrió a la tiktoker brasileña Jessica Frozza, la fisionomía de tu rostro no es adecuada para esta cirugía, la bichectomía puede destrozar tu rostro y hacer que 'adelgace' tanto que parezcas un cadáver.

Pero además de asimetría facial o depresiones en las mejillas, al realizar una bichectomía se pueden producir lesiones y traumatismo que causen parálisis facial temporal, hematomas o infecciones. No es muy habitual pero puede pasar ya que aunque el procedimiento en sí no es muy arriesgado, lo cierto es que se manipula una zona delicada del rostro, muy cerca del triángulo de la muerte y de algunas terminaciones del nervio facial, los vasos sanguíneos y el conducto parotídeo, espacio por el que viaja la saliva desde la glándula parótida a la boca. 

Hay que recordar que aunque muchas personas creen que las bolas de Bichat no cumplen ninguna función y solo son unas bolsas de tejido adiposo o graso alojado en las mejillas, resulta que sí que sirven para algo. Por un lado, ayudan a lubricar los músculos que se usan durante la masticación actuando como almohadillas durante los movimientos de la mandíbula y facilitando el deslizamiento de los músculos maseteros y buccinadores, que son los que actúan mientras trituramos la comida en nuestra boca. Por otro lado, son imprescindibles durante la lactancia ya que contribuyen a sujetar la mejilla de los recién nacidos mientras maman. En los adultos funcionan como un sostén que mantiene firme la cara, aportando volumen a la zona de las mejillas. 

Algunas personas con el rostro muy redondo como es el caso de Chrissy Tiegen se las retiran precisamente para rebajar ese volumen y conseguir un rostro más fino y definido. Pero es importante tener claro que esta intervención no es para todo el mundo. 

Ante la 'masificación' de esta intervención, que no siempre se realiza por profesionales acreditados o con diagnósticos certeros, la Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial (SECPS) advierte que hay una "banalización" en su uso, y que "la operación es más compleja de lo que muchas clínicas de medicina estética nos quieren hacer ver, destacando que es un procedimiento rápido, mínimamente invasivo, con un postoperatorio fácil, resultados permanentes y sin cicatrices externas".

Desde la SECPS recuerdan que solo se debe realizar en personas que tienen gran prominencia de sus pómulos. Es decir, un volumen adecuado de pómulos y que no tienen una gran deflación de la mitad de la cara, ya que podría dar una apariencia de envejecimiento prematuro.

Pero si alguien tiene la cara ovalada o alargada y le sacas las bolas de Bichat, se verá muy hundido, como una cara enferma. En estos casos el efecto que se produce es el contrario al deseado: lucir mucho más viejo, y no obtener una apariencia más estilizada y juvenil.

La edad es otro factor importante para que la bichectomía sea un éxito. De acuerdo con la literatura médica, se recomienda que esta intervención solo sea realizada en personas jóvenes, preferentemente en menores de 35 años. Como todavía no hay pérdida de volumen óseo o tejido graso, y no hay alteraciones estructurales de la piel, como pérdida de colágeno, elastina y ácido hialurónico, se obtiene un rostro mucho más anguloso y definido, y lo más probable es que no haya complicaciones. De los 35 en adelante, la piel pierde elasticidad y los tejidos comienzan a adelgazarse pudiendo empeorar el resultado.

Asimismo, la operación no está indicada para personas menores de 16 años, ya que hasta esa edad, el rostro sigue creciendo. 

Por tanto, antes de tomar la decisión de quitarse las bolas de Bichat se recomienda consultarlo con un especialista para que pueda emitir un diagnóstico previo en función de las características de cada paciente y explique todo el proceso a seguir, desde el procedimiento a las complicaciones que pudieran surgir y los cuidados posteriores a la bichectomía.

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