Bibiana Fernandez tacha el #MeToo de puritanismo absurdo

A más de una decepcionará leer la reciente entrevista que la veterana actriz ha ofrecido a ‘El Mundo’. En ella, se sincera sobre el movimiento feminista #MeToo y también comenta que ella no quiere ser abanderada de los transexuales.

EFE/Javier Lizón

Cuando pensamos en Bibiana Fernández nos viene a la cabeza la libertad, el poder y el descaro intelectual de ‘La Movida Madrileña’ pero, a juzgar por sus últimas declaraciones en ‘El Mundo’, parece que las décadas le han pasado factura.

Ahora, con 63 años, cuando se le pregunta por el famoso movimiento #MeToo que arropa con sororidad a las víctimas de abusos sexuales y de violencia machista, la artista responde: “¿Cómo no voy a defender que la mujer tenga derecho a decir que no? Pero entre eso y que quieran multar a la gente por decir un piropo… Mira, yo paso la prueba del andamio y, cuando voy por la calle, aún me caen piropos. Y si a ese hombre le ponen una multa, se la tengo que pagar yo por el subidón que me ha regalado. La grosería me molesta, pero eso no significa que nos convirtamos en asexuados. Se está demonizando el deseo y, si se acaba la seducción, se acaba la vida. Es un puritanismo absurdo, es escandalizarse por hobby.”

Sí, has leído bien, que le pagaría la multa al albañil que se cree con derecho de opinar sobre su cuerpo como si de un objeto de escaparate se tratase al pasar por la calle porque le da “subidón”. Más machista, imposible. 

Por si eso fuera poco, explica que cuando se enamoró de Asdrúbal fue a Cuba y lo que le encantó es que: “Desde los niños de 8 años hasta los ancianos de 80, todos te miran como hombres. No ocultan una parte de instinto animal que la sociedad actual quiere borrar.” Según Bibiana, el hecho de que una mujer no sea sexualizada, es puritanismo. Alucinante.

Sobre su transexualidad, ella misma sostiene que no se reconoce en esa etiqueta: “Soy una mujer, no una mujer transexual, como si fuera un sidecar.” aunque es consciente de que ella fue una gran propulsora en nuestro país: “Es una lucha que inicié y no me arrepiento. Pero no me puedo convertir en abanderada de algo que yo no me siento. Me siento una mujer, ninguna otra cosa. Y por supuesto que es necesario defender sus derechos, pero sería bueno que empezasen a admitir que son mujeres u hombres.”

Actualmente, Bibi está haciendo la obra “El amor sigue en el aire” junto a Alaska en el Capitol de Madrid y es que está pluri empleada porque está endeudada: “Estoy en una edad próxima a la jubilación y tengo que empezar de cero. Hacienda me lo ha quitado todo y no me parece mal, es lo que hay.”

Rotunda, rebelde, sin pelos en la lengua pero con un tufillo un poco rancio camuflado de progre. Bibiana Fernández, o la amas o la detestas, ¿tú en que lado estás?

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