La causa por la que a Beyoncé ya no le importa que la llamen gorda

Pasó hambre. Muchísima hambre.

Agotada física y mentalmente, frustrada y triste, la reina del pop entró en bucle para tratar de recuperar los kilos que había ganado en el embarazo. Al salir del paritorio se pesó: noventa y nueve kilos.

Tiene miedo, mucho miedo. Diez meses después del parto le toca regresar a los escenarios. Además de gorda se nota torpe y descoordinada. No va a poder hacerlo. Pero ha firmado un contrato de ocho millones de euros para su esperadísimo retorno. Será en Coachella.

El tiempo corre en su contra.

Desesperada, la diva decide dejar de comer carne, pescado, carbohidratos, azúcares y lácteos. Mientras muerde una triste manzana no puede evitar sollozar: «¡Tengo hambre!», lloriquea ante las cámaras que la siguen para un documental. Y así, desfallecida, quema unas mil quinientas calorías al con sesiones de quince horas de bici, baile y escaleras, además de dar el pecho. Sin apenas ingerir alimentos. Todo esto con dos bebés mellizos a los que da el pecho a sus dos bebés mellizos.

Sumad a eso la culpabilidad de verlos poco, porque tiene que anteponer su recuperación a estar con sus recién nacidos.

Se mata de hambre y de ejercicio y de pena para su reaparición en los escenarios.

Y lo consigue, regresa, triunfal, con uno de sus mejores conciertos. Espectacular. Dos noches que pasan a la historia de la música en directo.

Pero, al final, confiesa: «Fui demasiado lejos, pero he aprendido una lección muy valiosa: nunca volveré a hacerlo».

¿Seguro?

Sí. Seguro. Lo acaba de demostrar. Beyoncé ha vuelto a ganar peso.

Beyoncé, en una foto de Instagram


Sus últimas fotografías han lanzado a un ejército de odiadores contra ella. Gorda. Asco. ¿Cómo te atreves a salir así? ¿Qué hostias has comido, un elefante? ¿Qué vas a hace, salir así al escenario?



Pero ella ha aprendido la lección. “Todo lo que me digan que tenga que ver con mi peso me importa una jodida mierda. La maternidad me ha enseñado a valorarme por lo que soy, y no por mi apariencia física, Si hace 15 años me hubieran dicho que mi cuerpo pasaría por tantos cambios no me lo hubiese creído, pero ahora mismo no podría estar más orgullosa de mis curvas”.