La actitud de Bertín en la última entrega de ‘Mi casa es la tuya’ es para quitarse el sombrero

Este lunes regresaba a Telecinco el programa Mi casa es la tuya, el formato de entrevistas en profundidad que presenta Bertín Osborne en Telecinco desde hace muchos años. Ya nos habían preparado a través de diversas promociones de que nos íbamos a encontrar uno de los programas más duros, pues la protagonista de la entrega sería Ana Obregón. A diferencia de otras entrevistas amables y cargadas de humor, el capítulo de este 21 de febrero estaría centrado en gran medida por cómo la presentadora y actriz está superando (¿o quizá es más adecuado decir sobrellevando?) la muerte de su hijo Aless Lequio, quien falleció en mayo de 2020 a los 27 años por un cáncer. Y Bertín estuvo a la altura de las circunstancias, con una actitud de cariño y complicidad que es para quitarse el sombrero.

Hay que decir que, por norma general, Bertín asume un rol de entrevistador campechano en Mi casa es la tuya. Atendiendo al guion, se muestra como alguien a quien los asuntos personales de los famosos ni les va ni les viene, y realiza preguntas cargadas de (falsa) ingenuidad que pueden descolocar. Me viene a la cabeza aquella entrega dedicada a los protagonistas de la película Perfectos desconocidos, en la que tenía delante de sí a Juan Acosta y Héctor Alterio, y en un momento dado les preguntó si eran pareja en la vida real. En aquel momento los dos actores estaban casados y era de sobra conocida su relación, pero él jugó a no saber nada del tema, algo que era imposible de creerse.

Anoche, sin embargo, Bertín sabía muy bien de lo que le iba a hablar Ana Obregón. Desde hace años le une una gran amistad con la actriz, e incluso en el pasado tuvieron un breve romance, que el propio Osborne destapó en otra visita de Ana al programa, hace ya unos años (y que anoche se volvió a poner sobre la mesa). El intérprete de ‘Buenas noches, señora’ puso el corazón en lo alto de la mesa, y entendió que lo que tenía que hacer era darle cariño a la bióloga, ese que también le da el público por la calle y que ella asegura que le acaricia el alma.

Ana se rompió delante de la cámara, lloró. Dijo que ya no existe Ana Obregón, aquella mujer divertida que nos hipnotizaba cada vez que salía por televisión. Conmovió al contar cómo ella se tenía que perdonar la vida cada día, y que todavía tiene tanto dolor por la muerte de su hijo que ni siquiera pudo entrar al duelo de su propia madre.

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Y a su lado estaba Bertín más cómplice que nunca, agarrándole de la mano en todo momento, emocionándose con cada palabra de su relato. Se le escapó alguna lágrima y se notó que era totalmente sincera, no parte de un espectáculo televisivo para que la gente en casa se emocionase aún más. La charla estuvo llena de verdad, de amor, de nostalgia, no hubo lugar para el teatro.

Esa conexión de Bertín Osborne y Ana Obregón no es algo casual; como decíamos, ambos fueron novietes en su juventud, una historia de dos meses que se transformó en una gran amistad. En ese sentido, Ana explicó que en el pasado tuvo un cáncer, que la tuvieron que operar del útero, y que ahí Bertín estuvo siempre al pie del cañón.

Bertín Osborne en una imagen promocional (Mediaset)
Bertín Osborne en una imagen promocional (Mediaset)

Resulta preciosa esa amistad que tienen, sobre todo, porque él contó hace poco que cuando Ana era una estrella de Televisión Española pedía no trabajar con Osborne, pues ella era muy disciplinada con los horarios y los guiones y él era mucho más descuidado y lo pasaba mal cuando se ponían juntos delante de la pantalla. Que no funcionasen como compañeros de trabajo no era, ni de lejos, un problema para conectar a todos los demás niveles en el ámbito privado.

No olvidemos, además, que Osborne sabe bien lo que es perder a un hijo, tal como le ha ocurrido a Ana. “A mí se me murió un hijo en brazos y tengo uno maravilloso que también tiene que vivir a través nuestro”, explicó, en referencia a su hijo Kike, fruto de su relación con Fabiola Martínez, y que sufre una parálisis cerebral debido a una infección de Listeria durante el embarazo. “Esto lo digo mirando a cámara. Los que estáis viendo este programa, que tenéis padres y madres, que sepáis lo que un padre y una madre quieren a un hijo”, dijo el presentador, en otro de los momentos más bellos de la noche.

Con este primer programa de la duodécima temporada de Mi casa es la tuya Bertín Osborne ha demostrado que todavía puede ofrecer mucho en televisión. Tras esa estampa de showman y gamberro hay un hombre cargado de sensibilidad y cariño, capaz de tocarnos la fibra como nunca habríamos imaginado. Sería interesante que siguiese explorando esos derroteros y nos ofrezcan más entradas del mismo corte, porque sin duda, su actitud ayer con Ana Obregón fue para quitarse el sombrero.

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