El otro problema del jurado del Benidorm Fest que está pasando desapercibido

La polémica sigue rodeando al Benidorm Fest. Pese a quedar por detrás de las gallegas Tanxugueiras en el televoto y el voto demoscópico, Chanel, con su tema SloMo, se hizo con la victoria del certamen gracias a ser la favorita del jurado. El resultado condujo a los espectadores a mostrar su descontento con las bases del festival y a exigir a Televisión Española más transparencia respecto a los datos, acción que el ente público llevó a cabo con una rueda de prensa donde desglosaron todos y cada uno de los votos milimétricamente.

La intervención estuvo conducida por Maria Eizaguirre, directora de Comunicación y Participación de la Corporación RTVE, y Alfonso Morales, secretario general de RTVE, quienes mostraron ante los medios las votaciones del jurado punto por punto y desvelaron que Tanxugueiras ganó el televoto con un 70,75% frente al bajo 3,97% obtenido por Chanel, lo que avivó la polémica y volvió a dejar en entredicho el funcionamiento del sistema de voto del Benidorm Fest. No obstante, pese a que estos porcentajes acapararan toda la atención, la rueda de prensa también dejó entrever un dato controvertido sobre el jurado que ha pasado más desapercibido.

Los participantes del Benidorm Fest (Foto: Joaquin Reina/Europa Press via Getty Images)
Los participantes del Benidorm Fest (Foto: Joaquin Reina/Europa Press via Getty Images)

Durante el turno de preguntas, Alfonso Morales se detuvo a responder la relación profesional que unía a Chanel con Miryam Benedited, una de las miembros del jurado con la que la cantante de SloMo trabajó en el pasado en programas como Tu cara me suena. El secretario general de RTVE explicó que “no hay ningún tipo de incompatibilidad ni conflicto de intereses”, puesto que precisamente se selecciona al jurado en base a “su conocimiento y contacto con la industria musical”. “En ese sentido lo lógico es que el jurado conozca no a uno, sino a muchos de los artistas, coreógrafos, músicos o bailarines”, señalaba.

En este sentido, Morales pasó a condenar los mensajes de odio que habían recibido los miembros del jurado a través de sus redes sociales. No obstante, dicha afirmación la matizó declarando que, según la información que disponía, se trataba de “un jurado que no ha cobrado ni un solo euro”. Y es en esta frase donde podemos encontrar otro problema además de esos supuestos favoritismos que la audiencia se empeñaba en señalar, puesto que hablaríamos de unos profesionales que han desempeñado un trabajo sin remuneración. Y en un festival de alto presupuesto organizado por una corporación pública esto está lejos de lo aparentemente justo y ético.

De primeras, y valorando que entre el jurado había miembros profesionales como Marvin Dietmann y Felix Bergsson que venían de fuera de España, suena extraño que ninguno de ellos obtuviera algún tipo de compensación económica por una labor que implicaba pasar toda una semana en Benidorm, asistir a ensayos y galas, valorar 14 candidaturas y exponerse a las críticas del público. No obstante, las declaraciones de RTVE en la rueda de prensa sugieren que no quisieron meter dinero de por medio para evitar cualquier mínimo señalamiento por un supuesto jurado comprado.

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Esta decisión encontraría su origen en lo ocurrido en la preselección de Eurovisión en 2017 con Manel Navarro, donde la divergencia entre el jurado y el público y las múltiples críticas que hubo hacia el criterio de los jueces también se tradujeron en múltiples críticas hacia RTVE y el proceso de selección. Es probable que la corporación ofreciera al jurado del Benidorm Fest el pago de otros incentivos como dietas, viaje y alojamiento y ellos hayan aceptado por la oportunidad de formar parte de un evento de gran relevancia nacional. Así, se ahorrarían habladurías de tongo y de jurado pagado para beneficiar sus intereses personales, como ocurrió en 2017. Aunque visto lo visto, de poco ha servido.

Pero RTVE tampoco puede ir no pagando a los profesionales que forman parte de sus programas y eventos, y mucho menos venderlo como algo positivo. Es entendible que el ente público tratara de quitar hierro a las críticas al jurado del Benidorm Fest mencionando este detalle, pero al final, no han hecho más que pegarse un tiro en el pie y demostrar que la forma de proceder ha estado lejos de ser profesionalmente correcta. Esperemos que de cara a próximas ediciones, además de los cambios que parece necesitar el sistema de votaciones, miren también a solucionar este hecho.

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