Bendita agua

Bendita agua

No es raro que todo el mundillo saludable esté inundado: el líquido elemento es el responsable de que nuestras células, sangre y funciones corporales tengan lugar. De hecho, una persona puede vivir un año sin alimentarse, pero moriría si pasase cinco días sin beber.

¿Beberla adelgaza?
Tomar agua en ayunas no adelgaza, pero beber uno o dos vasos de agua caliente con un chorrito de limón nada más levantarte hace que se activen los mecanismos de limpieza del organismo. Tomar dos vasos de agua antes de la comida tampoco te hará perder kilos, pero llenará tu estómago y comerás menos. Además, el líquido de la vida combate el estreñimiento y posee un efecto diurético, con lo que, aunque propiamente no adelgace, ayuda a conseguirlo si eres tenaz.

¿Cuándo hay que beber? Siempre que tengas sed, y no te preocupes por ese prejuicio de ‘no durante las comidas, que engorda’ es mentira. El agua es la única bebida (junto al té, el café y algunos refrescos light) que no engorda nada. Sí es cierto que, si bebes mucha agua mientras estás haciendo la digestión, ralentizarás el proceso, porque diluyes los jugos gástricos, con lo que te sentirás más pesada, pero nada más.

Un líquido que nos limpia
Nuestras abuelas decían que las señoras ni sudan ni van al baño, sólo se retocan la nariz. En pleno siglo XXI hemos aprendido, a golpe de ejercicio y gimnasio, que transpirar es sanísimo: limpia nuestras células muertas, ayuda a eliminar toxinas y nos capacita para adaptarnos al calor. Sudar sirve para que nuestro cuerpo esté siempre a temperatura constante. Eso sí, en esta época y sin hacer grandes esfuerzos, la transpiración nos hace perder cerca de un 40% de minerales y nutrientes. Por eso tienes que intentar aumentar el número de vasos que te tomas. Pero no sólo en verano hay que beber más: el cuerpo requiere mayor cantidad de líquido cuando hace demasiado frío, estamos expuestos a aires acondicionados o calefactores, tenemos fiebre o seguimos una dieta rica en fibra (frutas, cereales...). También, si tomamos mucho café o somos fumadoras (tendremos más tendencia a deshidratarnos). Tomar agua antes de acostarse es sanísimo: impide la concentración de orina y, por tanto, la posibilidad de que se formen cálculos renales.