Ben Affleck deja los escándalos en el pasado para renacer como gran actor

No hace falta recordar su renuncia al papel de Batman para decir que Ben Affleck llevaba varios años de capa caída. Ese actor que ha demostrado ser un director excelente pasó una larga temporada en la sombra del escándalo, alcoholismo y los problemas personales, pero esa etapa parece haber llegado a su fin. Ben ha resurgido cual ave Fénix con una película que le está valiendo aplausos por primera vez en mucho tiempo.

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De un tiempo para esta parte, si alguien me preguntaba si creía que Ben Affleck era buen actor, respondía diciendo que es un director excelente. Prácticamente porque desde películas como The town (2010), Argo (2012) o Perdida (2014) no aplaudíamos con ganas algunos de sus trabajos. Sin embargo, en el último año ha ido demostrándome que estaba equivocada. Desastres como Runner Runner (2013) o Vivir de noche (2017) pasan al olvido definitivo gracias a su más reciente trabajo, The way back.

Tras divorciarse de Jennifer Garner en 2017, la vida de Ben Affleck parecía destinada a los tabloides. Sus trabajos cinematográficos comenzaron a pasar más desapercibidos y la atención mediática se centró más que nunca en su vida personal. En el mismo año dos mujeres lo acusaron de tocarlas inapropiadamente en el pasado en pleno nacimiento del movimiento #MeToo, y Rose McGowan lo acusó de conocer la actitud depredadora de Harvey Weinstein (el ejecutivo produjo su gran salto, El indomable Will Hunting). Incluso lo llamó mentiroso en una guerra de tuits. Ambos se explicaron, incluso Ben pidió disculpas por alguna actitud incómoda del pasado y ese mismo año se internó en un centro para combatir su alcoholismo, recayendo de nuevo en 2018 con aquellas imágenes que dieron la vuelta al mundo cuando su ex lo recogió y lo llevó a un centro de rehabilitación. Incluso fue visto por las cámaras de TMZ (via People) caminando en estado ebrio por las calles de Los Angeles. Fotos de él con kilos de más o con la mirada sombría fueron el ojo central en las lentes de muchos paparazis durante estos años.

El alcoholismo es un problema que tiene un largo historial en su familia. Dos de sus abuelos lo sufrieron, además de tener un tío adicto y una tía adicta a la heroína, y su madre lo envió a un campamento a lidiar con el problema cuando tenía tan solo 15 años. Hace unos días admitió a ABC News que sufre de ansiedad y depresión y que lleva tomando antidepresivos desde los 26, confesando a Diane Sawyer que recurrió al alcohol para alivianar la sensación de “incomodidad”, llevándole mucho tiempo admitir que era alcohólico.

Todo esto hizo que sus problemas personales tomaran protagonismo en su imagen como persona pública. Incluso cuando se anunció que colgaba la capa de Batman, despidiéndose del personaje y de su película independiente que llevaba una larga temporada desarrollando, muchos aplaudieron la decisión con ironía. Y es que, como pasó con Daniel Craig y el papel de 007, fueron muchos los fans que no aprobaban su elección con el héroe murciélago. Sin embargo, el tiempo le dio la razón. Su Batman no será el más heroico de todos los que pasaron por la pantalla, pero él solo se limitó a interpretar lo que Zack Snyder pedía de él: un héroe cansado, viejo y abatido. No fue su culpa que su Batman no cuajara y que encima tuviera que sacar adelante el personaje en una producción caótica como lo fue Justice League por los cambios de director en pleno rodaje debido a la tragedia personal que vivió Snyder. Tanto Batman v Superman como Justice League coincidieron con los años tumultuosos de su vida (2015-2017). Hizo lo que pudo y aún así es de los que apoyan la liberación del montaje de director de Justice League que supuestamente existiría de la versión dirigida por Snyder antes que Joss Whedon tomara su lugar e hiciera cambios.

Es así como en todos esos años era como si el talento de ese joven que arrasó en Hollywood junto a Matt Damon en 1997 cuando escribieron El indomable Will Hunting -y ganaron el Óscar- se hubiera esfumado. Pero no. Estaba esperando para algún día poder brillar de nuevo. Ben contó a Diane Sawyer que quiso cambiar por sus hijos. Fue a rehabilitación y se tomó seis meses para cumplir su papel de padre libre de otras responsabilidades.

Ben Affleck es de las estrellas de Hollywood más cercanas y agradables que entrevistar. Tuve la oportunidad de hablar con él en un par de ocasiones y aun recuerdo con cariño la primera vez, cuando lo entrevisté por Gone baby gone, sorprendiéndome con su fluidez del español y una simpatía que me demostró un ser humano humilde lejos de la figura de estrella. Pero también, Ben es buen actor. Lo demostró en Movida del 76 (1993), en El indomable Will Hunting (1997), en la menospreciada Hollywoodland (2006), en la desapercibida La sombra del poder (2009), en The town (2010), Argo (2012) y Perdida (2014). Pero , creo que por culpa de esas sombras personales, su talento ha pasado desapercibido. Incluso es como si hubiera vivido con el menosprecio de parte de la crítica, pero también de la propia industria. Ha ganado dos Óscar -mejor película para Argo y mejor guion para El indomable Will Hunting- pero jamás fue nominado a mejor actor. Apenas cuenta con una sola nominación interpretativa en los Globos de Oro -por Hollywoodland- y de secundario; y otra al BAFTA por su trabajo como actor en Argo.

Así como pasó con otros actores como Adam Sandler, su talento como actor ha pasado prácticamente desapercibido. Adam ha logrado callar bocas -por fin- este mismo año con la adrenalínica e impresionante Uncut gems -disponible en Netflix- en donde deslumbra con su primer papel completamente dramático demostrando un talento hasta ahora escondido entre tantas comedias simplonas.

Y Ben está tomando el mismo camino. La diferencia es que él sí ha demostrado su talento como actor, solo que pocos quisieron reconocérselo. Pero a sus 47 años ya era hora de que esto cambiara. Así, con la sabiduría que solo otorga la experiencia, Ben ha hecho cambios en su vida y retomado su camino con propuestas variadas e interesantísimas.

Si bien vamos a dejar de lado la horrible Su último deseo (The last thing he wanted) estrenada recientemente en Netflix -donde tiene un papel secundario y Anne Hathaway es la protagonista- Ben nos regaló el año pasado una actuación sombría y convincente en Triple frontera (Triple Frontier, también de Netflix) pero ahora está arrasando entre los críticos con The way back. En España aun no la hemos visto y todavía no tiene fecha de estreno asignada en nuestro calendario cinematográfico, pero según RottenTomatoes está teniendo tanta aceptación de la critica como del público. Una coincidencia que muy pocas veces sucede (crítica: 85% y público: 84%).

Si bien muchos critican la narrativa desordenada del filme, la mayoría destaca el trabajo del actor, definiéndolo como “probablemente el mejor trabajo en la carrera de Ben Affleck” (FilmWeek), “interpretación auténtica” (Chicago Sun-Times) y “fantástica” (ScreenRant). “El Sr. Affleck posee el papel. Lo interpreta con la sutileza de un actor de personajes y la ferocidad en espiral de la estrella que siempre ha sido, a través de buenos y malos papeles” (Wall Street Journal). “El mejor regreso a la pantalla de Ben Affleck” (New York Post). Y así, muchas más.

Dirigida por Gavin O’Connor, The way back es una película que roza lo personal para el actor. Se trata de un drama deportivo en donde interpreta a un constructor alcohólico contratado para entrenar al equipo de baloncesto del instituto de su adolescencia. La cinta se hizo con presupuesto de producción independiente (18€-22€ millones) y todavía no la logrado generar ganancias, posiblemente por el efecto negativo que el brote de coronavirus está teniendo sobre la asistencia del público a las salas, y por ende en la taquilla. De todos modos, guardemos su título en la agenda. A este renacer de Ben hay que verlo como sea.

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