Menos mal que Ben Affleck y Ana de Armas ya no están juntos para el estreno de 'Aguas profundas'

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A veces sucede que una película parece tener todas las papeletas para ser un éxito. Es el caso de Aguas profundas, el thriller psicológico protagonizado por Ben Affleck y Ana de Armas que acaba de aterrizar en Amazon Prime Video. Un director experto en el género con varios clásicos bajo el brazo, la adaptación de una novela exitosa y una pareja de actores que enamoró a sus fans con las fotos de un acaramelado noviazgo en la vida real.

Pero no es el caso. Aguas profundas se ahoga en su propia marea a raíz de un casting desacertado y un desarrollo que se queda en la superficialidad de la historia. Sin embargo, mientras veía el filme no pude evitar pensar que, al final, la ruptura les ha venido de perlas. Porque Ben Affleck se habría salvado de revivir el sambenito que le persigue desde hace años.

Ben Affleck como Vic Van Alden y Ana de Armas como Melinda Van Alden en Aguas profundas de 20th Century Studios. Photo by Claire Folger. © 2022 20th Century Studios. All Rights Reserved.
Ben Affleck como Vic Van Alden y Ana de Armas como Melinda Van Alden en Aguas profundas de 20th Century Studios. Photo by Claire Folger. © 2022 20th Century Studios. All Rights Reserved.

Hablo de Gigli, la comedia romántica que protagonizó junto a su pareja de entonces -y de ahora-, Jennifer Lopez. Aquella producción estrenada en 2003 llegó a los cines con la curiosidad del público y la prensa a flor de piel por ver a una de las parejas más mediáticas del momento en su primera película juntos. Sin embargo, las malas críticas y la reacción negativa del público hicieron que fuera un desastre de taquilla (recaudó $7.2 millones de sus $75 millones de presupuesto), marcando la filmografía de ambos con una película que muchos definieron como una de las peores de la historia. Es más, las críticas señalaron la falta de química entre la pareja en pantalla, además de la trama torpe y bizarra centrada en dos mafiosos de poca monta.

Al igual que pasó entre Ben Affleck y Ana de Armas en Aguas profundas, el actor y Jennifer Lopez se conocieron en el set de Gigli. A raíz del rodaje comenzaron una de las relaciones más mediáticas de Hollywood conocida como ‘Bennifer’. Hubo videoclip de por medio (Jenny from the block), una entrevista conjunta de la que Affleck se arrepintió más tarde y planes de boda, que se cancelaron pocos meses después del fracaso de Gigli. La ruptura llegaría a comienzos del año siguiente, con la película dejando una marca oscura en la filmografía de los dos hasta el punto que seguimos recordándola como sinónimo de la faceta más mediática de la pareja, como el gran desastre profesional en conjunto.

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Y su nueva película me hizo recordar la historia de manera inmediata. Porque Aguas profundas es la película donde Ben Affleck y Ana de Armas comenzaron el noviazgo que entretuvo a curiosos, románticos y fans a lo largo de la pandemia, a través de las fotografías captadas por los paparazzis con sonrisas, arrumacos y abrazos en cada esquina.

Rompieron la relación a comienzos de 2021 y por eso, en esta ocasión, no podía evitar pensar que Ben Affleck se ha salvado de revivir la misma experiencia. Es decir, ya no tiene que promocionarla en pareja, exponer una relación en entrevistas vendiendo el filme, ni ver cómo las malas críticas dejan otra huella mediáticamente gris en su filmografía.

¿Y por qué destaco al actor y no a a Ana de Armas? Porque el casting desacertado sobre su personaje y su interpretación son algunos de los detalles que conducen la historia hacia terrenos pantanosos.

La cinta, basada en la novela de Patricia Highsmith, nos coloca en el centro de la tóxica relación entre un matrimonio, los amantes que una esposa joven y descontenta desfila por su vida y los secretos asesinos de un marido celoso. El encargado de llevar la historia a buen puerto es un experto en el género como Adrian Lyne, un nombre que se antoja perfecto para esta adaptación al sumar en su historial clásicos similares como Infiel, Atracción fatal, Una proposición indecente o Nueve semanas y media.

Y después de 20 años de su última película (Infiel), personalmente sentía un gran entusiasmo cinéfilo por descubrir la nueva apuesta del cineasta. No obstante, Aguas profundas se queda en la superficie de las aristas más complicadas e interesantes de la historia. Y si bien Ana de Armas está perfecta en su papel, consiguiendo que lleguemos a sentir empatía por un personaje que transmite egoísmo y capricho pero también la soledad de una mujer frustrada y acorralada en su vida marital, no se puede decir lo mismo de Ben Affleck. Porque después de dejarnos magníficas actuaciones en 2021 con El último duelo y The tender bar, su interpretación en esta ocasión se queda en un desfile de planos tristes y apesadumbrados. Estamos ante un personaje insatisfecho con la actitud de su esposa, que la espía y toma cartas en el asunto a sus espaldas.

Si bien Affleck dio el pego en otro matrimonio tóxico como fue Perdida, aquí se antoja como el claro ejemplo de un casting mal seleccionado. Cuesta creerse que su versión de marido engañado pueda desarrollar impulsos sociópatas y aún más cuando la película toma derroteros absurdos. Es ver la película y preguntarse si su amigo Matt Damon no hubiera elevado la historia a terrenos más oscuros, como hizo de manera formidable en El talento de Mr. Ripley. Incluso su compañero en aquel clásico, Jude Law, a quien los maridos intensos le quedan de maravilla, como hizo en The nest. Porque, al tratarse de una historia que ramifica sus hilos desde la actuación, actitud y reacción del marido, que Ben Affleck no convenza simboliza el derrumbe de naipes de toda la idea. Y si a esto le sumamos que el montaje peca de ediciones erráticas, que la dirección de Lyne apenas rasca la superficie del análisis moral y masculinidad tóxica que pretende y que la química entre Ana y Ben brilla por su ausencia, entonces la cosa termina por derrumbarse. Es únicamente la actuación enigmática y seductora de Ana de Armas la que consigue dar un soplo de pasión y emoción en toda la historia.

Ben Affleck como Vic Van Allen en Aguas profundas de 20th Century Studios. Photo by Claire Folger. © 2022 20th Century Studios. All Rights Reserved.
Ben Affleck como Vic Van Allen en Aguas profundas de 20th Century Studios. Photo by Claire Folger. © 2022 20th Century Studios. All Rights Reserved.

La crítica en general no ha sido benevolente con la apuesta. Por ejemplo, la recopilación de opiniones de RottenTomatoes suma un desaprobado del 44% y un puntaje de 51/100 en Metacritic. Por eso no podía evitar llegar a la conclusión que ‘menos mal’ que Ben Affleck y Ana de Armas ya no siguen en pareja para promocionar una película donde nació el amor pero que no ha convencido.

Si aun estuvieran juntos, estoy convencida que Aguas profundas hubiera disfrutado de una promoción centrada en ambos, probablemente dando entrevistas y con los fotógrafos intentando captar su amor por la alfombra roja. La película habría rellenado más titulares y generado más expectativa como pasó con Gigli. Y es que solo hay que ver la curiosidad que generaban las fotos de la pareja paseando sus perros en Los Angeles en pandemia.

Sin dudas, hubiera sido muy probable que las críticas tibias retumbaran mucho más e incluso fueran noticia ante el interés que hubo en torno a la pareja. Y, en consecuencia, hubiera dejado huella mediática, dando que hablar como el segundo intento romántico mal recibido en la impecable carrera de Affleck. Y con uno seguramente ya es suficiente,

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