Belén Esteban y su discurso más transparente sobre su etapa más aciaga

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MADRID, ESPAÑA - 8 DE ABRIL: Belén Esteban posa para una sesión de retratos el 8 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto de David Benito/Getty Images)
MADRID, ESPAÑA - 8 DE ABRIL: Belén Esteban posa para una sesión de retratos el 8 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto de David Benito/Getty Images)

La pasada primavera, Belén Esteban era una de las reinas del universo de Sálvame. El programa confió en ella para presentar su propia sección, un talk show llamado Lo de Belén, al más puro estilo de El diario de Patricia. Aquella aventura duró solo unas semanas, pero a la ganadora de Gran Hermano VIP no le dio tiempo a volver a disfrutar su lugar como colaboradora: una tarde, realizando una prueba al más puro estilo de Supervivientes, sufrió una caída y se fracturó la pierna, lo que provocó su baja. Tras una fugaz aparición en el Deluxe, no ha sido hasta este lunes 5 de septiembre cuandoBelén se ha reincorporado a Sálvame, y lo ha hecho con fuerza y garra. Y hablando con mucha transparencia de su etapa más oscura, esa a la que siempre se refería con eufemismos.

Todo comenzó en Sálvame Limón, el primer tramo del programa. Adela González y Carlos Lozano anunciaron la llegada de un nuevo colaborador al programa (que terminó siendo José Antonio Avilés, para sorpresa de nadie). Pero antes de desvelar su identidad, a Belén le preguntaron que qué le parecería que ese fichaje fuese Sofía Suescun, la ganadora deGran Hermano y Supervivientes. Y es que en el año 2019 Sofía atacó a la madre de Andrea Janeiro por sus problemas de adicción en el pasado. “Hay cosas que saben aquí y no voy a entrar en nada de eso. Saben lo que opino, pero si tiene que venir hay cosas que... Lo tengo claro”, decía Belén, que se terminaba calentando. “Tengo que decir que he sido drogadicta hace 14 años, soy una mujer nueva y renovada”, añadía.

Todo el mundo sabe que Belén ha tenido problema con las adicciones, pero ella siempre solía utilizar otros nombres para referirse a su época de mayor consumo. Uno de los eufemismos más empleados, en ese sentido, era “malita”. La Esteban mencionaba la etapa de “cuando estaba malita” como sinónimo de aquellos meses en los que era drogadicta. Recordemos que, tal como desveló en su libro, publicado en 2013, llegaba a consumir incluso antes de salir atrabajar en televisión. En ¡Mira quien baila! me metía antes de salir… Eso es una barbaridad. Acabé tumbada en un sillón todo el día sin ganas de nada. Las únicas ganas que tenía eran de ponerme más”, reconoció aquel mismo año en una entrevista a Emma García en el programa Abre los ojos y mira. “Hubo un tiempo en que solo pensaba si mañana tendría para ponerme. En este mundo hay mucha droga, te la ofrecen por todos lados”, reconocía. “En este país es muy fácil drogarse y no es nada caro (...)Yo tengo miedo a salir porque la droga está por todos lados y sé que voy a casa de personas que tienen gramos hasta debajo del cenicero y que me van a ofrecer… en mi mano está decir que no”, explicaba entonces también.

Sin embargo, con el paso del tiempo, Belén Esteban dejó de usar la palabra droga para hablar de sus problemas de salud del pasado. Yo me voy de la tele cuando estuve malita, me dicen que no me pagan pero yo tengo que decir que a mí mi productora me paga y no me deja desamparada”, diría en 2015, en plena guerra contra Toño Sanchís. “Mi hija me dijo: Has estado malita y nunca me has dejado, es lo que me vale”, diría en otra ocasión. No empezó a mencionar la palabra droga hasta hace poco menos de un año, de hecho.

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Ojo, que eso de emplear palabras dulces para situaciones complicadas le sucede (o sucedía) a Belén y a tantos otros. Que muchas veces vemos cómo se hace malabares para no decir en voz alta no ya adicciones, sino enfermedades como el cáncer, que parece estar maldita.

Es de aplaudir que Belén haya roto ese tabú alrededor de su pasado. Es muy poderoso que los problemas de adicciones se hablen así, de manera directa, en televisión, y que sirvan a otras personas para verbalizar los suyos sin eufemismos ni palabras edulcoradas.

Da la sensación de que estamos delante de una nueva Belén Esteban, una mujer muy guerrera que ya no tiene ningún tipo de pelos en la lengua. Alguien que no se avergüenza de haber pasado por un bache en su vida tan profundo como es el tener una adicción a la droga, que llama a las cosas por su nombre, y que no banaliza sobre el consumo, como puedan hacer otros. Ya era hora de ponerle luz a esa etapa que siempre resultó tan oscura.

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