Bego Vargas: "La gente va a flipar con la temporada 2 de ‘Bienvenidos a Edén’"

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Photo credit: Ron Barceló
Photo credit: Ron Barceló

Si tienes redes sociales, te habrás enterado por ahí: la semana pasada Ron Barceló celebró por todo lo alto el 15º aniversario de su conocido festival Desalia, y reunió a 1.000 personas al otro lado del mundo, en concreto, en Punta Cana, República Dominicana.

Poco te descubrimos a estas alturas si te decimos que el arranque del verano de ese millar de afortunados es más que épico (música y conciertos todos los días, visitas especiales de Henry Méndez, Omar Montes, DJ B Jones, DJ Nano..., 'pool parties', fiestas temáticas, etc), pero lo que sí te gustará saber es que allí tuvimos la oportunidad de charlar un rato con la actriz del momento, Begoña Vargas.

La artista nos ha desvelado algunos guiños de la temporada 2 de 'Bienvenidos a Edén', la serie de Netflix que le ha dado más presencia internacional, y también otros 'salseos', como quién es su 'BFF' en la serie o qué hacían todos después de rodar pues, por cierto, se han convertido en una auténtica piña. ¡Sigue leyendo!

¿Cómo estás? ¿En qué 'mood' vienes a Desalia?

Pues mira, en el 'mood' de que vengo de trabajar y quiero un poco de sol, playa, desconectar, reírme, bailar un poco, beber Ron Barceló (el añejo, que es mi preferido) y recargar más pilas... para lo que me queda.

¿Estás ahora en pleno rodaje?

Sí, ya estamos rodando la segunda temporada de Edén. Tenía una semana libre y he dicho, ¡para Desalia!

Pues por la puerta grande, como con la serie. ¿Te esperabas la buena acogida de 'Bienvenidos a Edén'?

No tenía expectativas sobre si va a ser algo increíble, mundial o si simplemente iba a ser 'bien'. Pero sí que sabíamos que iba a funcionar, porque es un producto muy llamativo, sobre todo, para el público juvenil. Y es atractiva porque bueno, pues cinco chavales que se van a una fiesta a una isla y de repente se quedan ahí y pasan cosas... Creo que tiene potencial para enganchar, teniendo en cuenta también a nuestra generación, para la que todo ocurre tan rápido y lo tenemos todo al alcance de la mano, que cualquier cosa la podemos buscar en el móvil... La serie te saca un poco de ahí, porque entretiene.

¿Cómo gestionas emocionalmente el salto a la fama? ¿Has notado alguna diferencia tanto en el entorno digital como en tu día a día?

Tampoco mucho. Recibo por ejemplo muchos mensajes de Brasil, de Turquía, de sitios que dices: "Madre mía, ¿cómo ha llegado ahí mi trabajo?". Eso es muy fuerte. Pero tampoco ha sido algo que diga: guau, me ha cambiado la vida. O sea, estoy agradecida y me encanta que sea así, que mi carrera siempre ha ido pasito a pasito. Eso para mí es muy guay, porque al final subes un escalón, te estabilizas, subes, te estabilizas, y me parece mucho más sano emocionalmente también ir así... como poco a poco, porque es verdad que si te llega todo de una es como muy guay, pero mucho más difícil de gestionar a nivel emocional.

¿Le das importancia a la salud mental?

Mucha. De hecho, siempre hablo de ello porque creo que todos deberíamos ir a terapia en algún momento en la vida. Al final todos somos –aparte de lo que podamos mostrar, por ejemplo, los personajes públicos hacia hacia el mundo–, personas con sentimientos y sentimos igual: tenemos preocupaciones, estrés o ansiedad... Pero es que incluso simplemente puedes darte cuenta de que estás en un momento muy bonito de tu vida y valorarlo con especialistas. Yo creo que la terapia ayuda mucho a eso, a conocerte más, a saber ayudarte y a poder evolucionar como persona.

En ese sentido, en caso de que tengas 'haters' o que en algún momento tengas que enfrentarte a una situación que emocionalmente 'te toque', ¿crees que estarás preparada?

Creo que para las cosas, cuando llegan en la vida, a veces está preparada y a veces, si no lo estás, es porque quizás no lo tienes que estar para poder aprender. Yo no sé si estoy preparada o no, sí que siento que tengo muchas herramientas para lo que pueda venir. Tengo la gran suerte también de que no tengo prácticamente 'haters'. Y bueno, también te digo que cuando alguien me insulta por redes, pienso que si a esa persona si no le gusta lo que ve, pues que no lo vea. Yo lo bloqueo y ya está.

Volviendo a 'Bienvenidos a Edén', ¿con qué momento te quedas de la primera temporada?

A nivel ficción, yo creo que me quedo con todas las secuencias de acción pero, sin duda, mi preferida es la de la pelea con Sergio Momo que, aparte de ser mi mejor amigo, me lo pasé superguay. Estuvimos ensayando un montón los dos, porque hablamos con los directores y les dijimos: "Oye, queremos hacer esto, nosotros no queremos dobles, nos sentimos capacitados y creemos que puede ser muy guay. Y todo lo hicimos nosotros, excepto un plano que es cuando se tira a una pared y claro, nos dijeron: "Mira, aquí no, porque podéis morir". Esa escena fue increíble, vivimos un nivel de tensión muy alto, porque teníamos X tiempo para hacer todo y eran muchísimos planos. Los tiros de cámara tienen que estar estratégicamente preparados para que los golpes entren...

Todo como muy orquestado...

Claro, y me encantó, porque al final es una coreografía y a mí, que me encanta bailar, me he dado cuenta de que me flipa la acción. Entonces, aprovecho: ¡directores del mundo, llamadme para cosas de acción, por favor!

Hablabas de bailar. También eres bailarina. Con qué te quedas, ¿actuar o bailar?

Las dos cosas. No puedo elegir. Me dedico a actuar, pero dentro de la interpretación se pueden incluir otro tipo de dinámicas, como el baile, cantar... Si naces artista, es guay poder tener espacio para expresarte de diferentes maneras... Ahora, por ejemplo, he sacado una canción con unas amigas (la puedes escuchar aquí).

¿Nos puedes contar algún 'salseo' de fuera de cámara?

Mira, soy la última persona que se entera de lo que pasa. Siempre vienen en plan: "¿No te has enterado? Pues pasó hace seis meses". Nadie me cuenta nada, no me entero de nada. Pero bueno, con lo que me quedo del rodaje es con el hecho de conocer Lanzarote. La verdad es que no había estado en la isla y aparte de que la gente ahí es maravillosa, es preciosa. Creo que es de mis favoritas del mundo y fue increíble rodar ahí. Casi toda la serie tiene secuencias de exteriores, que al final tienen una dificultad más alta (la meteorología cambia, de repente un día hay un viento que flipas...). Y también fue muy guay porque hacíamos un montón de excursiones los 'compis'. Nos fuimos a La Graciosa, que es una islita que hay al lado, que es preciosa y era como estar realmente en el Edén. Los ecosistemas son muy bonitos, las playas... Ah, y también visitamos Famara y Timanfaya, fuimos bastante turistas.

¿Habéis hecho como una piña?

Sí, es que al final son muchas horas de rodaje juntos y no es como un rodaje en Madrid, que tú vas a rodar toda la jornada y te vas a tu casa, con tu familia, con tu gente, con tus colegas... Es distinto, porque estás en un sitio que no es tu entorno. Entonces, como todos estamos ahí, pues al final haces mucha piña. También, después de rodar, pues necesitas comentar las escenas, cómo te has sentido, compartir impresiones... Nos hemos apoyado mucho entre todos y hemos hecho piña.

¿Por qué crees que es importante dar visibilidad a historias lésbicas, sobre todo, en nuestra generación?

Porque creo que es algo que está a la orden del día y hay menos historias de mujeres que se quieren o que encuentran el amor o lo que sea. Hay mucha gente que necesita este tipo de historias para sentirse identificada. Yo creo que hay que darle siempre visibilidad al colectivo y yo estoy súper a favor de ello. Y aparte de que me parecía un reto, también. Amaia y yo nos decíamos: "Tía, eres la primera chica que he besado". Nos hemos hecho superamigas y es muy fácil trabajar con ella. Además, dijimos: "Venga, vamos a crear una historia preciosa de amor. Queremos que todas las tías se enamoren de esta historia y digan 'qué increíble, qué idílico, un amor así en una isla'".

¿Qué puedes adelantar de la segunda temporada?

Pues la verdad, no me dejan decir nada, pero sí que creo que si a la gente le ha gustado la primera temporada, va a flipar con la segunda, porque para mí la segunda gana en todo. A nivel audiovisual, a nivel interpretativo, en cómo se desarrollan todas las historias de los personajes, cómo se entrelazan historias de otros que quizás no habían hablado en la primera temporada... Y bueno, lo que digo, que Lanzarote se ve preciosa en cámara.

¿Qué planes tienes para verano?

Parar. Hace mucho tiempo que que no he parado de trabajar y me siento superfeliz y agradecida, pero también necesito un poco de vacaciones, de empaparme de vivencias y de cosas que al final también voy a poder usar para mi vida laboral. Entonces, necesito digerir todo lo que he vivido en estos cuatro años. Han sido muchas emociones juntas que han sido increíbles, pero también necesito decirme: "Vale, a ver quién es Bego, que ya no me acuerdo".

Coger perspectiva de todo...

Sí. Porque vivo haciendo de personas que no soy yo. Entonces, claro, es muy guay, es muy divertido, pero necesito ver quién era Bego y qué era lo que a mí me gustaba hacer. Y luego pues viajar, ver el mundo, empaparme de otras culturas, conocer mucha gente... Eso enriquece tanto y me hace tan feliz...

¡Pues has empezado por la puerta grande, en Desalia!

¡Sin duda!

Photo credit: Ron Barceló
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