Beevor: "Occidente no entiende el síndrome del dictador en Ucrania"

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Segovia, 17 sep (EFE).- El historiador y novelista británico Antony Beevor ha señalado en el Hay Festival de Segovia, este sábado, que cualquier ser humano racional suele juzgar a través de un sesgo de confirmación y piensa que una nueva guerra en el mundo seria una locura, "ése es el gran peligro con el que está obsesionado Occidente pero porque no entiende el síndrome del dictador, como ocurre con Putin, tiene otra mentalidad que suele proceder del resentimiento".

En conversación con el académico y Premio Príncipe de Asturias 2013, Antonio Muñoz Molina, el especialista en la II Guerra Mundial, ha añadido que habrá que ver si es posible enfrentarse a un país como Rusia "con un (presidente de Rusia, Vladimir) Putin que nunca respetará acuerdos, por eso (mandatario de Ucrania, Volodímir) Zelenski no aceptará las promesas de Putin, puede decidir que se retira, pero luego se rearma y vuelve a atacar, vivimos tiempos que asustan pero hay que aceptarlo".

Para el historiador británico, "antes, los líderes creían en la necesidad de equilibrio en el mundo y de evitar una guerra nuclear, pero eso a Putin le da igual, quiere crear el miedo, como jefe gangster que es, porque en su idioma el temor es sinónimo de respeto, se basa en resentimiento no en el sustento ideológico ni en la diplomacia del pasado, solo busca mantenerse en el poder".

Según este autor, traducido a más de treinta idiomas, "desde la II guerra mundial todos hemos vivido una ilusión de que la guerra ha terminado, en absoluto, todos vemos ahora la de Ucrania y las amenazas de la guerra fría, tenemos que entender la forma en que ha cambiado la guerra, ahora será un conflicto entre autocracias y democracias, vamos a tener que ver lo que hay que hacer porque, de lo contrario, nos enfrentamos a los peligros de los años 30".

Presentado por Muñoz Molina como miembro de una tradición anglosajona, envidiable, de historiadores que aúnan el máximo rigor en la investigación y son excelentes escritores, Beevor ha asegurado que quien relata la historia debe tratar de comprender el por qué de las situaciones y por qué las personas se han comportado de una manera horrorosa y otras no tan mal, "pero nunca hacer un juicio moral".

En la conversación no ha faltado referencia al último ensayo de Beevor, volviendo a un territorio que conoce bien, la Rusia después del zarismo y la lucha desarrollada entre 1917 y 1921 entre la alianza de socialistas moderados y monárquicos reaccionarios contra el Ejército rojo de Trotsky y la posterior dictadura de Lenin.

Sobre aquella situación a principios del siglo XX, Beevor ha explicado que los bolcheviques derribaron una asamblea constituyente en el verano de 1918 y, después del intento de asesinar a Lenin, empezó el culto a la personalidad, pero cuando llegó Estalin se aseguró que el poder se impusiera desde arriba".

Liberales y socialistas moderados, a juicio del historiador, "no podían hacer nada, eran vulnerables, se vieron atrapados en el síndrome de viuda embarazada, en un régimen destruido pero con el nuevo que no podía nacer, mientras Lenin mintió cuando hablaba de que quería la paz, o de que los trabajadores serían dueños de las fábricas, cuando fueron para los soviets, y prometió tierra a los campesinos, pero no tenía intención de devolvérsela, los bolcheviques no hubieran conseguido lograr el triunfo sin Lenin".

Preguntado por Muñoz Molina si la crueldad del Ejército ruso demostrada en Ucrania venía de la revolución, Beevor ha explicado que "no se puede decir que hay un ADN ruso más predispuesto a la violencia, el estallido de violencia durante guerra civil rusa fue muy importante pero hay que ser capaz de trasladar esos horrores, lo que se podría llamar pornografía de la guerra, describiéndolo con detalle".

(c) Agencia EFE