Bebés prematuros: qué pasa cuándo nos dan el alta

Mónica De Haro

Una vez en casa, los padres de bebés recién nacidos, sobre todo si son primerizos, se sienten perdidos, inseguros y con muchas dudas sobre cómo atender al bebé. Si además son bebés prematuros estas inseguridades se multiplican por mil

(Foto: Getty)
Es muy importante que los padres puedan estar con sus hijos el mayor tiempo posible. (Foto: Getty)

Cada año nacen en el mundo más de 15 millones de bebés antes de cumplir las 37 semanas de gestación, lo que supone más de un caso por cada 10 nacimientos. Las tasas de supervivencia son muy diferentes los distintos países del mundo, aunque más de las tres cuartas partes de los bebés prematuros se desarrollan adecuadamente si reciben unos cuidados sencillos y eficaces.

En España, uno de cada 13 niños nace antes de las 37 semanas de gestación, siendo ésta la causa del 75 por ciento de ingresos de neonatos en los hospitales de nuestro país.

Los trabajos con esfuerzo físico, los turnos nocturnos, las situaciones de estrés o las técnicas de reproducción asistida, son algunas de las causas que contribuyen a aumentar el número de nacimientos de bebés.

Incluso aunque se haya recibido mucha información y asesoramiento por parte de los médicos, la llegada a casa con un bebé prematuro plantea angustia y supone todo un ejercicio de adaptación a la nueva situación.

“Desde el principio hay que capacitar a los padres para que puedan participar en el cuidado directo del bebé prematuro. Se debe facilitar precozmente el contacto con sus pequeños mediante la aplicación del “método canguro” y, cuando no se pueda, al menos que puedan tocarlos”, explica la Dra. Rosa Pérez-Piaya, responsable de la UCI Neonatal y Pediátrica del Hospital Universitario HM Montepríncipe.

“No hay que olvidar la trascendencia que tiene el apego del niño a sus padres, es decir, el vínculo afectivo que se entabla en los primeros días de vida y que es mucho más difícil cuando el recién nacido está hospitalizado, en una incubadora y con multitud de cables, electrodos y catéteres, que dificultan el contacto padres-hijo. El correcto establecimiento de este apego, es fundamental para el buen desarrollo del bebé tanto a nivel neurológico como social y emocional”, añade la experta.

Y cuando esta etapa acaba, ¿cómo hay que prepararse para el alta hospitalaria? ¿Cómo hay que atenderle en casa? ¿Qué debe preocuparnos? ¿Cuándo debo consultar con el especialista?

Estos bebés premaruros necesitan, en primer lugar, una atención primorosa en el paritorio proporcionada por neonatólogos entrenados, con una sistemática de reanimación organizada y con un traslado a la Unidad Neonatal rápido y segura. (Getty)
Estos bebés premaruros necesitan, en primer lugar, una atención primorosa en el paritorio proporcionada por neonatólogos entrenados, con una sistemática de reanimación organizada y con un traslado a la Unidad Neonatal rápido y segura. (Getty)

Para responder todas estas preguntas contamos con la Dra. Ana Lavilla, del Servicio de Neonatología y UCI pediátrica y miembro de la Sociedad Pediátrica de Especialistas Quirúrgicos e Intensivos, SOPEQUIN-Navarra, que nos explica cuál es el comportamiento “normal” de los bebés prematuros, y que no debería alarmar a sus progenitores.

¿CUÁL ES SU COMPORTAMIENTO NORMAL Y CUÁNDO DEBEMOS LLEVARLE AL MÉDICO?

Los movimientos son más bruscos, duermen muchas horas al día y pueden ser niños más irritables que los bebés nacidos a término.

Por otro lado, les cuesta más hacer las tomas diarias de comida porque tienen menos fuerza. “Su estómago es más pequeño por lo que las tomas son de menos cantidad pero más frecuentes, añade la experta. Aunque no reclamen, al principio hay que ofrecerles mínimo cada tres horas”.

La leche materna posee los mejores factores nutricionales, y aporta inmunoglobulinas y células de inmunidad para proteger al bebé contra las infecciones. (Foto: Getty)
La leche materna posee los mejores factores nutricionales, y aporta inmunoglobulinas y células de inmunidad para proteger al bebé contra las infecciones. (Foto: Getty)

Los estornudos, el hipo, los bostezos y el tembleque de barbilla son completamente normales, como los sobresaltos al escuchar ruidos, la congestión nasal puntual o que las deposiciones, que pueden ser entre de 6 y 8 al día (después de cada toma) o 1 cada 1 o 2 días.

SÍNTOMAS DE ALERTA
Los síntomas que sí deben de hacer sospechar que el bebé puede estar enfermo y que debe acudir al médico son, entre otros:

  • El rechazo de las tomas.

  • Mayor somnolencia de la habitual.

  • Vómitos repetidos.

  • Deposiciones más frecuentes, cuantiosas y líquidas.

  • Signos de deshidratación.

  • Llanto continuo que no consuela en brazos.

  • Inflamación de alguna articulación.

  • Tos frecuente.

  • Respiración diferente, dificultosa, mayor frecuencia respiratoria o pausas en la respiración.

  • Fatiga y sudoración con las tomas.

  • Fiebre, convulsiones, manchas y cambio de color en la piel.

Medidas para evitar la muerte súbita

La especialista señala que hay una serie de medias para evitar este síndrome como colocar al bebé para dormir boca arriba, utilizar colchones rígidos (nunca almohada) y no abrigarles demasiado.

Además es aconsejable evitar el tabaco en el domicilio y lactancia materna también protege. Por último, la experta recuerda que todos los cuidadores del niño prematuro tienen que tener ciertas nociones básicas de formación en técnicas de resucitación cardiopulmonar.

Todos estos consejos forman parte de la campaña audiovisual ‘Píldoras de salud’ promovida por el Colegio de Médicos, en colaboración con sociedades científicas de Navarra.

¿Has puesto en práctica estos consejos con tu bebé?

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