Beber agua 'cruda', una nueva moda que puede poner en riesgo la salud

Las tendencias en consumo gastronómico están llegando a un punto en el que uno ya no sabe qué es lo próximo que va a ponerse de moda. Estando de campamento o haciendo senderismo, todos hemos paliado nuestra sed bebiendo de un manantial en plena naturaleza. Agua fresca, pura, cristalina… una estampa idílica que todos hemos vivido en alguna ocasión. Ahora, una serie de empresas están comercializando en Estados Unidos esa misma experiencia ofreciendo agua ‘cruda’ a precios desorbitados. Y hay gente que la está comprando, especialmente en Silicon Valley. A 60 dólares los 9 litros y medio. Casi nada.

Live Water es una de las empresas que comercializa agua ‘cruda’.

La tesis de empresas como Live Water es la de que el agua que sale por el grifo de nuestros hogares, filtrada y tratada con flúor y cloro para eliminar bacterias, es perjudicial para la salud. Algunos de los problemas que le achacan vienen dados por la posible presencia de metales en las tuberías que conducen el agua hasta casa y que podrían causar desde problemas de infertilidad hasta enfermedades del corazón. Lo cierto es que, por otro lado, las autoridades no paran de señalar que el agua del grifo es totalmente segura y no constituye riesgo alguno para la salud.

¿Qué ocurre con el agua ‘cruda’? ¿Es apta para el consumo humano? Ante esta moda, algunos expertos han querido recordar que el agua proveniente de un manantial y que no resulta tratada puede contener bacterias, parásitos y virus que pueden resultar nocivos o no. Asimismo, nadie asegura que a esa fuente de agua ‘pura’ no estén llegando residuos agrícolas, de pozos sépticos, productos químicos o pesticidas, sobre todo en época de cosecha.

Beber agua de un manantial puede ser peligroso.

El  departamento de salud del estado de Nueva York ha ido más lejos y ha ofrecido un catálogo de los posibles efectos adversos para la salud: “Los organismos transmitidos por el agua sin tratar (por ejemplo, Cryptosporidium, Giardia y E. coli) pueden causar síntomas como náuseas, vómitos y diarrea“. Es decir, los asociados a una intoxicación alimentaria habitual. Pero es que, además, los posibles pesticidas o químicos que les puedan llegar podrían acarrear para el organismo humano daño renal y hepático, trastornos del sistema nervioso o malformaciones en el feto. Estos riesgos se duplican en el caso de ancianos y niños. Ante estas afirmaciones, las empresas que comercializan agua ‘cruda’ contestan con que su producto proviene de fuentes totalmente seguras y limpias, aunque no deja de ser una contradicción, ya que lo que venden es, precisamente, un producto natural, tomado tal cual está presente en nuestro medioambiente.

El problema principal, para las autoridades sanitarias, es que muchas personas se dejen seducir por esta nueva moda sin tener en cuenta que el agua, por limpia que parezca, contiene millones de microorganismos que es preciso controlar. Asimismo, también recuerdan que hace varias generaciones había muertes por enfermedades como el cólera debidas a intoxicaciones. Es quizá el consumo de agua filtrada y purificada lo que nos ha hecho olvidarnos de que, hace un par de siglos, beber agua no era tan sencillo como puede parecer ahora…