Basta ya de machacar a Nicole Kidman

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“¿Qué te has hecho?”, “Pareces un monstruo”, “No pareces tú”… son algunas de las frases que podemos leer entre los comentarios a la última foto que Nicole Kidman publicó en Instagram. Es más, varios tabloides de habla inglesa se han volcado a la noticia señalando a la actriz de estar “irreconocible”, mientras otros analizan su rostro con ayuda de expertos en estética intentando descifrar qué retoques o tratamientos se podría haber hecho.

Sin embargo, las reacciones me han llevado de regreso al pasado, derechito a 2008, cuando el mundo se volcó de lleno en criticarla por el supuesto abuso de retoques que la dejaron sin expresión en películas como Australia. Pero yo me pregunto… ¿hasta cuándo se va a seguir machándola y analizándola por lo que decida hacerse, o no, en su cuerpo?

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En la foto en cuestión, la actriz de 54 años aparece junto a Lulu Wang, la directora que dirige su nueva serie para Amazon Prime, Expats. Y es cierto que Nicole luce un tanto diferente, tanto por la piel tersa como la mandíbula aparentemente alargada, aunque podría atribuirse al efecto de la luz, filtros, el ángulo en que se tomó la foto, el maquillaje o sí, por qué no, algún retoque estético. Y aunque la imagen ha recibido miles de comentarios de adoración de los fans, también encontramos reacciones contrarias que señalan, machacan y critican la apariencia que muestra en la imagen.

La inmediatez mediática se hizo eco de los comentarios negativos con algunos artículos titulando que se ve “irreconocible” y con el “rostro muy tirante”, mientras NY Post habló con una cirujana plástica llamada Dara Liotta, que nunca trató a la actriz, sobre la apariencia que muestra en la imagen, elucubrando posibles teorías. Por ejemplo, que la diferencia podría deberse al uso de la aplicación de filtros como Facetune o que “podría haberse hecho una cirugía lifting del rostro y cuello” porque “se puede ver la dirección en que la estructura profunda de su cara se ha levantado hacia arriba, más evidentemente en la cola de la ceja y en la esquina de la boca”. Incluso utilizan la foto para rellenarla de flechas y ejemplos donde podría haberse hecho un tratamiento.

Pero… tratamiento o no ¿por qué tiene que importarnos hasta el punto de criticarla o señalarla?

HOLLYWOOD, CALIFORNIA - ABRIL 18: Nicole Kidman en la premiere en Los Angeles de
HOLLYWOOD, CALIFORNIA - ABRIL 18: Nicole Kidman en la premiere en Los Angeles de "El hombre del norte" en el TCL Chinese Theatre el 18 de abril de 2022 en Hollywood, California. (Photo by Jon Kopaloff/Getty Images)

En mi opinión, Nicole Kidman mantiene una relación con el público, cuanto menos, curiosa. Así como se la alaba por su currículo profesional y recibe miles de comentarios de cariño y apoyo, existe otra cara de la moneda que se dedica a observar su físico bajo lupa. Desde el GIF viral que se burla de sus largos dedos aplaudiendo en los Óscar a su reacción con la boca abierta en la pasada ceremonia (que muchos confundieron con su reacción a la bofetada de Will Smith, pero en realidad fueron momentos diferentes), son imágenes que han pasado a la historia de las redes. Son, sencillamente, memes por derecho propio. Hasta ahí perfecto. Podríamos decir que son los gafes del oficio de ser famoso.

Sin embargo, desde que Kidman abusara del bótox en 2008 y nos diera su interpretación menos expresiva y más criticada de su carrera en Australia, se vive una especie de giro radical en la notoriedad que el mundo le da a su belleza. Ya sea por el fanatismo protector de querer ver su gran talento intacto tras la debacle de Australia, o por malicia de señora del visillo, desde entonces cada uno de sus nuevos trabajos, series o películas, así como sus apariciones en alfombras rojas, sirven como excusa para observar con detenimiento y sigilo de ninja si vuelve a lucir diferente, si se ha hecho algún retoque. Y las reacciones a la nueva foto lo demuestran. Es la primera vez que aparenta lucir un tanto diferente, y en menos de 24 horas ya se le echaron encima.

No obstante, me pregunto, ¿qué derecho tiene el mundo para macharla de esa manera? Es una mujer de 54 años y exitosa, disfrutando de haber alcanzado la cima más alta de su carrera, trabajando sin parar con papeles protagonistas que la colocan como ejemplo de vitalidad profesional y supervivencia en una industria que jubilaba a sus actrices una vez pasados los 40. Es libre de hacer con su rostro lo que le dé la gana, y si eso repercute en la expresividad de sus trabajos, allá ella. Pero de ahí a machacarla diciendo que se está convirtiendo en un monstruo, cuestionándole qué se hizo o escribir frases como “algo está mal en tu cara”, como se lee en Instagram, me parece completamente innecesario.

Nicole Kidman es una actriz enorme como la copa de un pino. En los últimos años nos ha demostrado que su talento no conoce límites y que su belleza, con o sin retoques, no definen su talento o éxito. Por eso, ¿qué nos importa si se retoca, se inyecta bótox o se hace tratamientos? ¿Va a ser la primera? ¿La última? Seamos sinceros, hace tiempo que los retoques estéticos conviven en nuestro mundo con cotidianidad. ¿No es hora de apartar los prejuicios y dejar de señalar a quienes opten por utilizarlos? Sea Nicole Kidman o Perico de los Palotes.

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