Los BAFTA hacen el ridículo delante del mundo

Si los #OscarsSoWhite pusieron en evidencia la falta de diversidad en la Academia de Hollywood y el predominante privilegio caucásico de la meca del cine, dos años después parece que la industria no ha avanzado nada. Absolutamente nada. Y es que tras conocerse las nominaciones a los BAFTA (los premios de la Academia de cine británica), la campaña volvió a cobrar fuerza como si nunca hubiera existido. Ahora es el turno de los #BaftaSoWhite.

(AP Photo; Joel C Ryan; GTRES)

Aquella campaña de 2018 comenzó cuando los Oscar nominaron un pleno de 20 actores blancos en todas sus categorías interpretativas, haciendo que Will Smith, Jada Pinkett Smith y Spike Lee alzaran su voz viral para señalar el rechazo de la Academia que los representa. Los llamamientos a boicot y las críticas hicieron mella en la institución que tuvo que salir a disculparse movilizándose de una vez por todas con la incorporación de nuevos miembros votantes que aportaran esa diversidad ausente (y que el 13 de enero veremos si logra estar representada en las nominaciones). Pues parece que la memoria es corta cuando se trata de polémicas porque los BAFTA acaban de hacer lo mismo. Los 20 actores nominados son todos blancos. Blanquísimos. En el apartado masculino tenemos a Joaquin Phoenix (Joker), Leonardo DiCaprio (Érase una vez en... Hollywood), Taron Egerton (Rocketman), Adam Driver (Historia de un matrimonio) y Jonathan Pryce (Los dos Papas). Mientras Tom Hanks (A Beautiful Day in the Neighborhood), Anthony Hopkins (Los dos Papas), Brad Pitt (Érase una vez en... Hollywood), Al Pacino y Joe Pesci (El irlandés) se medirán en el premio a mejor actor de reparto. Y es más. Todos los directores nominados son hombres y todas las películas nominadas están protagonizadas por personajes caucásicos. Como si las personas de un tono diferente, la comunidad LGBT o las directoras mujeres no existieran.

Como era de esperar, esto ha provocado el frenesí en redes sociales con el hashtag #BaftaSoWhite, y haciendo que la organización se excuse diciendo que la culpa, en realidad, es de la industria y no de sus miembros votantes. Una manera de tirar la piedra sobre otro tejado, ya que si bien el privilegio por las historias caucásicas sigue vigente en el cine, también es cierto que existen varios intérpretes de color merecedores del reconocimiento. La gran mayoría puso en evidencia la ausencia de las nominaciones a Jennifer Lopez por Estafadoras de Wall Street (aunque yo sigo sin entender por qué muchos insisten en querer nominarla cuando su trabajo, en sí, solo destaca en su carrera pero no en el año cinematográfico), pero sobre todo actores que merecían el reconocimiento como Eddie Murphy (Dolomite is my name), Lupita Nyong’o (Nosotros), Antonio Banderas (Dolor y Gloria) y Cynthia Erivo (Harriet). Ni siquiera la ganadora de los Globos de Oro, Awkwafina (The Farewell) fue nominada a mejor actriz sino que la incluyeron, como si fuera un premio consolación, en la categoría de Actriz en ascenso (Rising Star).

Un verdadero disparate. En lugar de dar hueco a más diversidad, nominaron por partida doble a Margot Robbie y Scarlett Johansson. La primera hasta compite contra ella misma como mejor actriz de reparto por El escándalo y Érase una vez en… Hollywood, haciendo que muchos tuiteros se quejen de esta decisión al creer que la actriz australiana está perfecta en la película de Quentin Tarantino pero prácticamente no tiene diálogo comparada con otras candidatas. Mientras la segunda compite por Jojo Rabbit en la misma categoría contra Laura Dern (Historia de un matrimonio) y Florence Pugh (Mujercitas), además de enfrentarse como mejor actriz a Renée Zellweger (Judy), Jessie Buckley (Wild Rose), Charlize Theron (El escándalo) y Saoirse Ronan (Mujercitas) por Historia de un matrimonio.

Todos los nombrados merecen el reconocimiento tanto como los nominados, pero el hecho de que los miembros de BAFTA se hayan inclinado por un pleno caucásico cuando había candidatos de raíces y colores diferentes tan merecedores resulta sospechoso. ¿Existe tendencia al privilegio blanco en los BAFTA? Solo ellos pueden revisar que está pasando en sus filas, aunque a primera vista parece que no están por la labor.

Como cinéfila, espectadora y ciudadana de un mundo diverso resulta tristemente frustrante. Y mientras, Joker lidera con 11 candidaturas. Una película magistralmente interpretada pero que está lejos de ser la mejor película de 2019. Todd Phillips tuvo la valentía de crear un drama social a partir de uno de los villanos más sonados del mundo del comic y le salió redondo. Es cierto. Pero Joker está muy lejos de ser original. Es una película nueva para generaciones recién entradas en la cultura cinematográfica, pero no tanto para los curtidos que llevamos comiéndonos el cine de Martin Scorsese desde hace años. Joker es un homenaje continuo al cine de este director. Si no lo recuerdan, les recomiendo ver de nuevo Taxi Driver tras haber visto Joker y lo reconocerán enseguida.

En total, Joker lidera con 11 candidaturas, El Irlandés y Érase una vez en… Hollywood le sigue con 10, 1917 con 9 y Jojo Rabbit con 6. El único detalle positivo que destaca en los BAFTA es la inclusión de películas extranjeras o documentales en otras categorías. Por ejemplo, Parásitos -que obtuvo nominación a mejor película extranjera- fue incluida al premio a mejor película midiéndose contra 1917, El Irlandés, Joker y Érase una vez en… Hollywood, mientras el documental For Sama compite a mejor película británica además de mejor documental.

Sin dudas se trata de un paso atrás para unos premios que habían logrado marcar la diferencia en 2019. Sin ir más lejos, el año pasado se atrevieron a premiar a Roma como mejor película, la cinta mexicana en blanco y negro de Alfonso Cuarón cuando ni los Oscar ni los Globos de Oro tuvieron la valentía. Un actor de ascendencia egipia como Rami Malek ganó a mejor actor, Viola Davis y Mahershala Ali aportaron representación afroamericana (el segundo ganó a mejor actor de reparto por Green Book). Directores como el afroamericano Spike Lee, el mexicano Cuarón, el griego Yorgos Lanthimos y el polaco Pawel Pawlikowski demostraron la apertura al mundo con variedad de nacionalidades en la categoría a mejor director. Un avance que, un año después, parece haber desaparecido.

Lo más preocupante, además de que estemos en 2020 y uno de los premios más importantes del cine haya sido incapaz de incluir diversidad en sus listas, es que la propia institución culpa el resultado a la propia industria. El jefe del comité, Marc Samuelson, calificó al problema como “exasperante”. “Es una frustración que la industria no se esté moviendo tan rápido como a todo el equipo de los BAFTA le gustaría” dijo a Variety. Y no podría estar más en desacuerdo. Ellos se excusan diciendo que la falta de diversidad en sus nominaciones es culpa de una industria que no da lugar a las mujeres directoras. Y es cierto, las cifras siguen siendo alarmantes con un 19% de largometrajes dirigidos por mujeres en 2019 (10% más que el año anterior), pero este año no era la excusa. Había candidatas que hubieran servido de ejemplo, como Marielle Heller (A beautiful day in the neighbourhood) o Kasi Lemmons (Harriet), así como Greta Gerwig. Su trabajo en Mujercitas es tan sutil como impecable, recreando el drama y la magia de estos personajes de la literatura clásica con planos épicos. Como también había interpretaciones que podrían haber reflejado diversidad en las nominaciones. Es cierto que los actores de color o de la comunidad LGBTQ no tienen las mismas oportunidades que sus compañeros caucásicos y heterosexuales debido a la falta de producciones que los representen a partes iguales. Pero este año, una vez más, sí había candidatos que podrían haber representado a minorías. Que la industria necesita abrir sus puertas de par en par a la inclusión de personajes e historias es una verdad como una casa, pero también deben hacerlo los premios que aplauden los logros conseguidos. Esto es cosa de dos. Sin películas no hay premios, y sin premios no hay exposición.

Los BAFTA no podían haber estado más desacertados en plena era de llamamiento a la diversidad, y con el ojo público atento a cada movimiento de injusticia. La excusa oficial de culpar a la industria por la falta de diversidad tiene cierta dosis de verdad, pero no analizarse el ombligo para explicar por qué sus miembros no pudieron ver más allá de la presentación caucásica brilla por su ausencia.

¿Quién vota en los BAFTA? Se trata de 6.700 miembros, divididos entre profesionales de la industria. La entrega de premios tendrá lugar antes que los Oscar, el próximo 2 de febrero.

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