Díaz Ayuso se revela como un icono de la cultura popular en ‘El Hormiguero’

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Por Mike Medianoche. - En plena crisis del Partido Popular por la disputa por el liderazgo del partido, la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso se dejaba caer este martes, día de la Almudena, por el programa de Antena 3 El Hormiguero. A diferencia de otras intervenciones televisivas de Ayuso en el pasado, la charla que tuvo con el presentador Pablo Motos pasó a escribirse automáticamente en la historia del programa: es una de las entregas que mejor cuota de pantalla ha logrado, con un 23,2%, y con más de tres millones y medio es la segunda entrevista de El Hormiguero a una personalidad de la política más vista tras la de Santiago Abascal. Y durante esa hora y cuarto que duró el programa Ayuso se reveló como un icono de la cultura popular, con un recibimiento y unas declaraciones más propias de una estrella del cine o de la música que de una mandataria política.

El arranque del programa fue toda una declaración de intenciones. La madrileña entraba en el plató entre vítores y gritos de “presidenta, presidenta”. En las redes sociales se bromeaba con ese fanatismo, y había quien se preguntaba si habían llevado allí a las Nuevas Generaciones del Partido Popular para jalear a la mandataria.

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Ante semejante situación, Pablo Motos quiso darle un poco de perspectiva a Ayuso, ya que lo mismo no es fiel seguidora del formato y no sabe si esa fiesta es la habitual. “Este recibimiento no se lo suelen hacer a todos los políticos, también te digo”, le decía el presentador. Ella reaccionaba como una artista que le debe todo a su público, y advirtió que lo mismo lloraba de la emoción, porque se califica a sí misma como una persona “de lágrima fácil”. Un arranque bien fuerte.

Ayuso y Motos hablaron de política, de las muertes en las residencias de la Comunidad de Madrid y de otros temas relacionados con la gestión, siempre de una forma un tanto suave. La premisa habitual de El Hormiguero es que allí los invitados van a divertirse, e Isabel no iba a ser una excepción. De ahí que algunos tuiteros hablen de que se dio un masaje a Isabel en pleno prime time, para caer mejor a quienes la tienen entre ceja y ceja.

De hecho, Ayuso síhabló de política, pero a través de gestos cotidianos con los que cualquier espectador podía sentirse identificado, como el hecho de tener a compañeros de trabajo (en este caso, de partido) bloqueados en el teléfono móvil. Ahí ella confesó que tiene dos números, y que “a Teodoro García Egea le tengo bloqueado en un teléfono, en otro no”.

En todo momento la madrileña parecía ser muy consciente de la situación. Que estaba en un programa que cada día se suele situar en lo más visto de la televisión, que cada gesto y cada declaración iba a ser analizada y comentada, así que no dio puntada sin hilo. Por eso, por ejemplo, al hablar de música destacó su pasión por Julio Iglesias, al que calificó como “mi otro rey”. En pocas palabras sintetizó su lealtad a la monarquía y su afición por el intérprete de ‘Gwendolyne’ o ‘Hey!’. De paso, puso en valor a Julio y a otros artistas nacionales, igual que había hecho al inicio con los internacionales, pues cuando entró al plató sonaba ‘Personal Jesus’ de Depeche Mode, una de sus bandas favoritas.

Aunque trabaje dirigiendo una Comunidad Autónoma, la invitada también se encargó de poner en valor sus orígenes como ciudadana de a pie. Que con 22 años se marchó de casa y se independizó, cobrando muy poco dinero como becaria, compartiendo piso con gente desconocida. Que para conocerse mejor a sí misma y ser la presidenta que es hoy viajó, vivió fuera de España, "y que por tanto sabe bien cómo es la gente para la que ella gobierna". Hasta reconoció haberse fumado algún porro en su juventud.

El remate de su discurso fue cuando Pablo Motos quiso saber si había algún tipo de actividades que hiciese ella sola, sin guardaespaldas. Ella respondió que sí, que a veces le gusta “tirar la casa por la ventana” e ir a Carrefour. Y que también le gusta “ese punto callejero” de ir a pie por Madrid, cosa que cuenta como si fuese algo exótico y digno de alabanza, que una política pasee por la ciudad que gobierna.

En definitiva, Ayuso ha sabido utilizar su momento de gloria en Antena 3 para quitarse la etiqueta de personalidad política. Lo que no sabemos hasta qué punto ella pretendía que el público la viese más como una ciudadana cualquiera, o si por el contrario su intención era convertirse en ese icono de la cultura popular a la que se grita cosas bonitas hasta que el homenajeado arranca a llorar.

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