Avance semanal de los capítulos 1284 a 1288 de 'Servir y proteger': ¿Gael o Matías?

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Photo credit: Picasa
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Esta semana en Servir y proteger, el plan para convertir a Cata en la “mejor amiga” de Rebeca no está funcionando como se pensaba. La reclusa no se fía de las intenciones de su compañera de celda y le hace pelea con otra presa para demostrarle así la, supuesta, lealtad que le tiene. Mientras tanto, Fabian vuelve a rechazar a Saúl, como ya vimos la semana pasada en Servir y proteger y este la lía en el pub por despecho. Parece que el pequeño de los Galván no se toma nada bien una negativa por respuesta.

Noemí intenta mediar entre Isidro y Saúl mientras engatusa a Irene para que le malvenda su colección de trenes. Paralelamente, de nuevo en prisión, Rebeca pide a Cata que mate a Teresa: “Solo así podré confiar en ti y saber si eres digna de estar a mi lado en mis negocios”. Cata, para evitar el fatal desenlace, se alía con Vega y ambas logran que Tere confiese que se autolesionó para incriminar a Hanna.

Por su parte, Isidro agrede a un chico con el que su hijo estaba ligando. La policía interviene y, al día siguiente, le toca ir a declarar por lo sucedido. No tiene más remedio que contarle a Noemí el espectáculo que montó en el bar. Paralelamente, Miralles recibe otro “regalo” del Fantasma. Horas más tarde, el criminal cumple con su patrón y se cobra una nueva víctima masculina.

Irene se arrepiente de haberle dado sus trenes a Noemí

La mañana de después, Irene se arrepiente de haber entregado sus trenes, pero Noemí no puede devolvérselos. Este no es el único problema al que debe enfrentarse la mujer y es que, si Isidro no va a terapia para controlar su ira, podría enfrentarse a una multa por lo ocurrido en el Moonlight. Saúl, por su parte, está dolido con su padre y le planta cara.

En comisaría, Matías y Gael son interrogados como principales sospechosos en el caso del Fantasma. Matías tiene coartada para el último asesinato, pero Gael no, lo que despierta la suspicacia de Miralles. Mientras, Rebeca amenaza a Vega y Cata por habérsela jugado para demostrar la inocencia de Hanna.