Bale ahora no querrá irse del Madrid, pero el Madrid necesita que se vaya

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Por si alguien tenía alguna duda, el agente de Gareth Bale dejó muy clara la situación de su cliente: No va a encontrar un sitio donde le paguen igual y viva tan bien, así que no piensa irse de Madrid hasta que se acabe su contrato.

Lo que era un secreto a voces viendo la actitud del galés lo aclaró Jonathan Barnett en una entrevista a Talksport que recogieron la gran mayoría de medios españoles.

A su representado no le importa tanto el fútbol como para deprimirse por no jugar o verse afectado por su condición de estrella venida a menos. Al contrario. Él vive feliz en Madrid, donde tiene unos campos de golf espectaculares a su disposición, un sueldo de mega estrella y el lugar en el que ha creado un hogar junto a su familia desde 2013.

Para que cambie todo eso el galés el verano que viene, o el otro (tiene contrato hasta 2022), se tendrían que alinear los astros y, por lo que ha comentado Barnett, parece complicado que sea así.

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La pantomima del segundo fichaje más caro de la historia de un club centenario como el Real Madrid es de traca. Los merengues se gastan al año 17 millones de euros brutos en un jugador que, simplemente, se niega a realizar el trabajo para el que fue contratado. En cualquier otra industria este trabajador sería despedido de manera procedente por no cumplir con los requisitos mínimos para recibir un salario, pero en el fútbol las cosas son diferentes.

Los blancos llevan varios años intentando buscar una salida a la situación del zurdo. El verano pasado Zidane no pudo ser más claro al decir en Nueva Jersey que “mejor que se vaya hoy que no mañana”, aunque luego se le aconsejó que mejor sería retractarse. Gareth estaba cerca de salir rumbo a China y su entrenador le debió salir esa frase del alma, revelando el hartazgo que tenía con seguramente el jugador menos comprometido con quien se ha encontrado en su carrera, pero la cosa se torció.

El galés se tuvo que quedar en la plantilla y Zidane incluso intentó hacerle hueco, pero el chico no está por la labor de integrarse.

Los números de Bale no mienten. No marca en liga o Champions desde septiembre, y esta temporada sólo ha disputado 15 partidos, muchos de ellos como suplente, en los que ha dejado bien claro que su prioridad no es el club que le paga el sueldo.

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Como rezaba aquella bandera en el último partido que disputó con Gales, a Bale le interesan su selección, el golf y el Real Madrid, por ese orden, y lo peor es que ya ni siquiera intenta ocultarlo.

Ahora la papeleta le queda al club. Nadie se ha pronunciado al respecto más que Zidane en aquella rueda de prensa la pretemporada pasada, pero dada la poca implicación del galés con el proyecto, es normal que se lo quieran quitar de encima. Sus 17 millones de sueldo son una losa a la hora de intentar fichar un jugador relevante en el mercado (lease Kylian Mbappe), pues es difícil balancear el presupuesto con fichas como las de Eden Hazard, Sergio Ramos o Benzema en nómina.

Zidane ha conseguido reactivar al grueso de su plantilla, haciendo que jugadores que estaban destinados a salir de la entidad se hayan reenganchado al tren de la competición hasta volver a mostrar sus mejores versiones. Con Gareth Bale la situación ha sido completamente distinta, por lo que ahora mismo es el último jugador de la plantilla en las decisiones del técnico.

Sin embargo tanto él como su entorno tienen claro que de Madrid no se mueven sin que les paguen lo que le deben. Llegados a este punto, quizás sea mejor, aunque se sólo por habilitar una ficha en la plantilla, que le den lo que pida y se busque un nuevo lugar de residencia lo antes posible —o que se quede disfrutando de los campos de golf de Madrid si quiere.

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