El auge de los emails de respuesta automática pasivo-agresivos

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Photo credit: HBO Max
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No queremos comenzar el texto haciéndonos las víctimas (¿o sí?), pero si como la que firma el texto nosotras no dispones de vacaciones en pleno mes de agosto, es más que probable que cada vez que envías un email de trabajo, recibas de forma instantánea un correo ‘out of office’. Sin embargo, si algo ha cambiado en estos mensajes destinados a hacernos saber que aquel con quien queremos hablar está de vacaciones es que este año, los textos que anuncian su temporal ausencia son especialmente pasivo agresivos. Un usuario de Twitter subió a su perfil el email la respuesta automática que acababa de recibir: “Si el asunto a tratar es urgente, te ruego le des una vuelta a lo que consideras urgente o te plantees si un email es el modo adecuado de contactar con un anestesista en plena emergencia”. Auch…

Correos que aseguran que cualquier email recibido en el periodo vacacional será borrado y mensajes que dejan claro que bajo ningún concepto las vacaciones han de ser frenadas ni durante unos instantes nos hacen plantearnos qué dice el auge de este tipo de contenido del estrés al que estamos sometidos en el mundo laboral, pero a su vez, de nosotros mismos… ¿Por qué cada vez más personas envían mensajes OOO (Out Of Office) tan violentos? “Es un mecanismo de defensa al que recurren quienes se sienten invadidos ante la experiencia de que no se respetan ni su tiempo, ni su espacio, ni los límites del periodo vacacional. Por ello, considera que hay que reforzar los límites para que así la gente se dé por aludida. Acaban pagando justos por pecadores, porque no todo el mundo necesita recibir ese tipo de mensajes para darse por enterado…”, explica Rafael San Román, psicólogo de Ifeel, que advierte que esta forma de autoafirmarse y reivindicar los derechos al descanso delante del otro es algo excesivo.

“Está cada vez más de moda que haya ciertas personas que son muy celosas de la separación entre el tiempo de trabajo y del personal, y no solo en las vacaciones…. Cuando acaba la jornada laboral, hay quien hace hincapié verbalmente en que no da su móvil personal y señala con vehemencia que bajo ningún concepto ha de ser contactado una vez salga de la oficina… Resulta curioso cómo hay gente que vive con más ansiedad el intentar que nadie contacte que lo que ocurriría con simplemente contestar un momento al teléfono. Hay obsesión por desconectar, pero requiere un estrés mayor que conectarse un poco”, asegura.

La hiperconectividad afecta especialmente a los empleados de las generaciones más jóvenes, pues el 31% de los millennials y el 29% de la generación Z reconocen que les genera gran ansiedad, tal y como refleja el estudio elaborado por Sodexo "El Mix generacional en las empresas españolas." Resulta por ello vital cumplir lo estipulado en la Ley de Desconexión Digital, dirigida a garantizar el respeto de los descansos, vacaciones y la intimidad personal y familiar del trabajador, pues incumplir esta norma puede suponer multas de hasta 6.000 euros para las empresas, pero… ¿Cuándo se nos ha ido de las manos ese email con el que dejamos claro que no se nos puede molestar durante nuestros días de retiro?

“Siempre es vital desconectar, aunque hemos de tener en cuenta que esa total separación entre la vida profesional y personal es ficticia. Nuestra vida no puede ser un loft sin barreras, porque igual que no es profesional que mi vida personal invada mi trabajo, tampoco es adecuado dejar que mi faceta profesional invada mi faceta de fuera de él. Depende, por supuesto, de las personas, de los trabajos y de cuán invasivas resulten esas interrupciones, porque pueden ser pequeñas incursiones y convivencias entre fronteras o invasiones bárbaras. Depende de la susceptibilidad de la persona y de capacidad y pasión por desconectar. Hay quien puede manejar ambas cosas, siempre y cuando no se abuse, y hay quien necesita descansar desde la intensidad. Ante la duda, hay que intentar ser cuidadosos a la hora de molestar en vacaciones”, explica Rafael San Román.

Photo credit: Mystockimages
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Graciela Salvador Juan, Psicóloga en TherapyChat, asegura que“nuestro cerebro necesita desconectar de las tareas, las responsabilidades y las auto exigencias. La rutina y el trabajo, ya sea dentro o fuera de casa, exponen a nuestro cerebro a un estrés sostenido que, aunque sea el óptimo para mantenernos motivados en nuestras tareas, utiliza unos recursos de nuestro organismo que no son ilimitados y, por tanto, necesitan recargarse mediante el descanso. Las vacaciones nos dan la oportunidad de reconectarnos con el presente y bajar ese ritmo ‘empresa’”.

Sin embargo, resultaría inocente no reconocer que la tecnología, al permitirnos tener acceso a los emails y whatsapps de trabajo en todo momento, no nos han convertido en personas impacientes que exigen respuesta inmediata pase lo que pase, algo que ha generado una sociedad que parece defender el lema de “ya descansaré cuando esté muerto”. Esa mentalidad, junto a la plena imposibilidad de separar la vida laboral de la personal incrementada por el confinamiento, son los responsables de que cada vez sean más comunes los emails pasivo-agresivos de OOO. Por si fuera poco, hemos de tener en cuenta que hay profesiones y empresas que llevan consigo una cultura empresarial de disponibilidad plena. Sin embargo, como explica Rafael San Román, psicólogo de Ifeel, entre las compañías que promueven la desconexión saludable y las que tienen la mentalidad 24/7, hay un terreno intermedio a analizar. “Hay gente que tiene la idea de que ha de estar siempre disponible. De lo contrario, se siente culpable, o se debe a que entiende así la profesionalidad o la lealtad a la empresa. Hay gente que no sabe ponerse límites a sí misma. Es importante tener en cuenta cuándo la exigencia de estar disponible fuera del horario de trabajo o en periodos de vacaciones viene de uno mismo o de fuera, porque hay gente que lo confunde”. Sí: puede que en realidad no pares de mirar el correo de trabajo porque te empeñas en hacerlo o incluso simplemente porque… Te aburres. Sí: cuesta decirlo, pero en vacaciones puedes también aburrirte, algo que nos cuesta reconocer.

Photo credit: Arturo Peña Romano Medina - Getty Images
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Los mensajes pasivo-agresivos no son, en resumidas cuentas, los adecuados para demandar un equilibrio entre la vida laboral y la personal, porque hacemos a nuestros compañeros de trabajo, jefes o clientes sentir que sus mensajes y preocupaciones no son relevantes. Lo mejor es escribir un email clásico, dejando siempre que sea posible a una persona de contacto en caso de que se trate de una materia urgente, y si realmente la idea de estar recibiendo mensajes y dejarlos desatendidos nos perturba, establecer pequeñas franjas en las que poder echarles un vistazo simplemente para calmar esa ansiedad y hacer saber a quienes requieren de nuestra profesionalidad que a nuestra vuelta, les prestaremos toda nuestra atención.