Auge y caída de 'The Walking Dead': la serie muere agotada y faltando el respeto al espectador

daryl y carol en la temporada 11 de 'the walking dead'
Auge y caída de 'The Walking Dead'AMC

'The Walking Dead' estrenó a principio de mes la última tanda de episodios de su última temporada, pero probablemente ni te hayas enterado. Es normal, a estas alturas ya casi nadie habla de la serie de zombis que, años ha, no solo era un fenómeno mainstream sino también un buen ejemplo de televisión de calidad. Quizás esto último sea lo que más sorprenda al lector desmemoriado, pues la propia serie, con su largo recorrido y un descenso de calidad que nunca tocaba fondo, se ha ido encargando de destruir su propio legado hasta hacernos olvidar que, en efecto, durante sus primeras temporadas 'The Walking Dead' fue todo un serión.

Con su primera temporada, estrenada en 2010, AMC hizo un esfuerzo presupuestario que mereció la pena con creces: no solo convirtió la serie en un hit (superaba los cinco millones de espectadores en un canal de pago) sino que también demostró que una historia postapocalíptica como esta podía producirse en televisión sin que quedase cutre. No tenía nada que envidiar a un blockbuster cinematográfico y, a la vez, podía servirse de la mayor virtud de la ficción seriada, la de desarrollar personajes de forma compleja sin las limitaciones del terror. Estábamos ante una gran obra río donde, en medio de una pandemia zombi, se podían tratar los grandes temas humanos y darle profundidad a quienes los vivían en sus carnes. Y así fue durante un tiempo, aunque los baches empezaron pronto.

A estirar, a estirar que el zombi va a pasar

De aquella primera temporada de seis episodios saltamos a una de trece para la que el presupuesto no creció en proporción. Si en la inicial tuvimos tanques, caballos y la ciudad de Atlanta tomada por los caminantes, para la segunda tocaría encerrarse en una granja durante buena parte del tiempo para que el dinero de la producción se estirase. Ahí fue cuando 'The Walking Dead' se inoculó de su principal enfermedad: el estiramiento de todo —de las tramas, de los arcos narrativos, de los conflictos de los personajes— en pos de mantener viva a una gallina de los huevos de oro que habría llegado vigorosa hasta una quinta o sexta temporada, pero que ha seguido como pollo sin cabeza hasta la undécima. 177 episodios en total, nada menos. Y, además, se volvió formulaica.

Ese era su segundo problema. A medida que avanzaban las temporadas, el espectador veía cómo el esquema se repetía: los supervivientes llegaban a una nueva localización, aparecía un villano de temporada y, al final de esta, le derrotaban. Con pequeñas variaciones y con alguna baja por el camino de vez en cuando, pero el margen para la sorpresa iba cayendo en picado. Se trataba de un camino por etapas donde no existía una línea de meta, un fin, ni para los personajes, ni para la historia (y tampoco en los cómics de los que bebe). Así, el camino se convertía en una huida hacia delante, cada vez menos trepidante; un paseo, un andar por andar. El walking del título era cada vez más lento y más fatigoso.

Negan y el principio del fin

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AMC

Cada cual tendrá su propia historia con 'The Walking Dead' y sus tristes recuerdos. Yo disfruté bastante de las primeras temporadas, comencé a notar cierto cansancio entre la quinta y la sexta, pero el punto de no retorno, para mí, fue el famoso episodio de Negan con el que arrancaba la séptima. Recuerdo que, entonces, la serie seguía siendo un fenómeno y que FOX España organizó un pase de madrugada para que los periodistas viésemos quién era la víctima de Lucille. Un evento que, de algún modo, marcó el principio del fin. Aquel capítulo fue una muestra magistral de cómo estirar algo hasta lo indecible: la resolución del cliffhanger de la temporada anterior se dilataba durante todo un episodio, entre los histrionismos de Negan. Y lo cambió todo, a peor. El personaje de Jeffrey Dean Morgan se convertiría en un lastre para la historia, especialmente cuando se alzase como un fan-favorite del que la producción no quería desprenderse, llevándonos a giros de trama de lo más ridículos.

Recuerdo también con cierto enfado aquella racha de despedidas de personajes relevantes que nos llevó a decir adiós a Glenn, Michonne, Carl y Rick, mientras la serie metía personajes nuevos que no le importaban a nadie y les daba episodios de absoluto relleno (por ejemplo, Heath tuvo uno inenarrable). Lo de perder a Maggie durante varias temporadas por no querer pagarle a Lauren Coahn lo mismo que a sus compañeros (porque no merecía menos) fue harina de otro costal. Cada vez estaba más claro que 'The Walking Dead' presentaba un conflicto que solo era interesante al principio y al final de cada temporada y que lo que pasaba en medio apenas merecía la pena. Los escenarios y personajes que entraban (que si El reino, que si Oceanside) nunca llegaban a desplegar el potencial que parecían tener y eran golpes de efecto que se desinflaban enseguida. Y entonces ahí, en algún punto en la trama de los Susurradores fue donde decidí bajarme, con cierta pena por no llegar hasta el final, pero absolutamente hastiado.

Solo para supervivientes

"Solo para supervivientes", decía el eslogan promocional de FOX España para estos últimos capítulos de 'The Walking Dead'. Y no parece que se refieran a los protagonistas de la serie, sino a los pocos espectadores que aún siguen pendientes de la que antaño fuese una de las series más seguidas y comentadas a nivel global. Pero lo peor es que ni siquiera ahora que la serie se acerca a su cierre se le va a tratar con dignidad. El ansia por seguir explotando esta marca como una franquicia les ha llevado a proyectar un manojo de spin-offs cuyo desarrollo ha matado todo atisbo de sorpresa para el cierre de la serie madre. Tras las no tan exitosas 'Fear The Walking Dead', 'The Walking Dead: World Beyond' y 'Tales of The Walking Dead', llegarán dos más: 'Daryl Dixon', una serie centrada en Daryl, ese personaje que lleva años sin una trama relevante propia y al que ahora veremos emitir gruñidos en Francia, y 'The Walking Dead: Dead City' que llevará hasta Manhattan a Maggie y Negan (la forma de explotar esta dinámica da para otro furibundo artículo).

Obviando el tema de si es creíble que los personajes puedan desplazarse tanto en el mapa, el simple planteamiento de estas secuelas ha matado la intriga de qué pasará con estos tres personajes en el desenlace de la serie. Obviamente, no van a morir si sus caminos seguirán en otras ficciones, de modo que el único destino que no está sellado de un personaje potente y veterano es el de Carol, quien iba a formar parte de la serie de Daryl, pero finalmente no. La avaricia de multiplicar los panes y las series se ha traducido en un spoiler que supone una última falta de respeto a los pocos que han seguido inquebrantables hasta el final: ni un poco de emoción les han dejado.