Una pedida de mano acaba con dos atropellos mortales y el temor a una venganza

M. J. Arias
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Desde la noche de domingo, momento en el que se desató la riña entre varios clanes de etnia gitana tras una pedida de mano que acabó en pelea, en la localidad madrileña de El Álamo tanto sus vecinos como las autoridades locales se mantiene alerta ante el temor de que se produzcan represalias por la muerte de dos jóvenes y las heridas causadas a una tercera persona que permanece ingresada en un hospital de la capital, según informa El Confidencial y ABC.

La Guardia Civil vigila la zona para evitar posibles represalias. (Foto: Getty Images)
La Guardia Civil vigila la zona para evitar posibles represalias. (Foto: Getty Images)

Los hechos se remontan a las siete de la tarde del domingo en una cervecería llamada Layso que suele estar cerrada el último día de la semana, pero que había sido reservada por las familias para celebrar la pedida de mano de una pareja de veinteañeros. Varios vecinos de la zona que fueron testigos de la pelea han declarado a El Confidencial que la fiesta transcurrió con normalidad –con el jolgorio y ruido que se espera de un evento así– hasta cerca de la media noche. “Primero se escuchaba mucha música, cumpleaños feliz y cosas así, juerga, en definitiva, pero a las once y media escuchamos golpes y gente gritando”, ha relatado una de las testigos de lo ocurrido.

A esa hora fue cuando comenzó la batalla, que no se limitó al interior del local, sino que se trasladó a la calle, donde se contemplaron escenas de tensión, peleas, golpes con diversos objetos y varias personas, entre ellas un menor, fueron arrolladas por un vehículo. En total, según el citado diario, había un centenar de asistentes a la pedida. Diez minutos después de iniciarse el enfrentamiento aparecieron en el lugar varias patrullas de la Policía Local y de la Guardia Civil, que finalmente lograron imponer el orden.

No fue hasta la mañana del lunes cuando se descubrieron los cuerpos sin vida de dos jóvenes, un chico de 28 años y una chica de 27 años, y el de otra mujer herida de gravedad en la carretera tras dar aviso un conductor. Primero encontraron a las dos mujeres. Después, más alejado de la cuneta, en el campo, el cadáver del varón. Las primeras hipótesis, según señalan desde EFE, apuntaban a que los dos fallecidos serían la pareja de novios, que habría manifestado su intención de huir después de que se torciese su acuerdo de matrimonio. Sin embargo, a lo largo de la mañana del martes se confirmó que los fallecidos son una pareja de invitados al evento.

Con la investigación abierta aún y los investigadores buscando al autor o autores del atropello, existen varias versiones de la razón por la que se originó la pelea. Mientras en EFE apuntan a que está estaría relacionada con motivos económicos, entre otros, desde El Confidencial señalan a la música como detonante. Explican que la pelea comenzó cuando llegadas las 23:30 horas de la noche una parte de los congregados quiso seguir la fiesta pese a que habían llegado a un acuerdo con el dueño del local de que a esa hora cesaría el ruido.

A la espera de que se produzca la detención del culpable o culpables de las dos muertes y se aclare el desencadenante del final trágico de la fiesta, lo que se teme ahora es una posible venganza por lo ocurrido. De ahí que la Guardia Civil esté vigilando el pueblo y los alrededores para evitar posibles altercados.

Aunque sus labores no se están limitando a la vigilancia e investigación, sino que también se está mediando entre las familias involucradas y dialogando con los patriarcas de las mismas para intentar calmar los ánimos y evitar nuevos incidentes.

Los agentes han determinado que el atropello fue intencionado y se busca a un vehículo de grandes dimensiones que podría tener abolladuras y golpes en la parte delantera y un lateral. La teoría inicial es que las víctimas fueron arrolladas por detrás y el mayor impacto lo recibió la joven fallecida.

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