'Aterriza como puedas' cumple 40 años siendo la mejor parodia de todos los tiempos

Valeria Martínez
·6 min de lectura

¿Cuándo fue la última vez que te reíste a carcajadas con una comedia? No hablo de momentos que provocan algo de gracia o risas pasajeras, sino de esas películas que logran dejarnos con las mejillas doloridas de tanto reírnos. En mi caso, reconozco que hace mucho tiempo que no me pasa con una comedia moderna. Quizás es culpa de mi propio sentido del humor o porque mi debilidad por el género la encuentro en los clásicos de los 70s y 80s: el cine de los Monthy Python, de Mel Brooks, clásicos como Este muerto está muy vivo (1989) y, por supuesto, la reina de la parodia por excelencia: Aterriza como puedas (1980).

La comedia que lanzó al estrellato a Leslie Nielsen cuando ya era un actor veterano cumple nada menos que 40 años desde su estreno un 2 de julio de 1980, habiendo conseguido algo que muy pocas lograron con el tiempo: mantener su legado intacto, provocándonos la risa más absurda igual que el primer día.

© 1980 - Paramount Pictures
© 1980 - Paramount Pictures

Reconozco que le tengo un cariño especial a esta película. Era demasiado pequeña la primera vez que la vi y no comprendí ni la mitad de las bromas. No me dejó un buen recuerdo hasta que decidí verla de nuevo siendo adolescente, con mi cultura cinéfila más avanzada y tras quedarme obsesionada con el humor de Leslie Nielsen en Agárralo como puedas (1988). Y qué sorpresa me llevé.

A estas alturas de la vida he perdido la cuenta de la cantidad de veces que he visto este clásico del trío ZAZ (las siglas que formaron Jim Abrahams, David y Jerry Zucker). Incluso volví a verla hace poco en honor a su aniversario, redescubriendo la fuente infalible que reside en lo absurdo (la pueden encontrar en Rakuten TV, Amazon y Movistar+). Hoy en día la mayoría de comedias rebuscan demasiado en la sátira cínica o en los gags contemporáneos y se olvidan de ser simplemente graciosas. Con Mel Brooks y los Monthy Python, la comedia se ajustó a un estilo que llevó las payadas del slapstick y el humor cursi a transformarse en un tipo de parodia surrealista pero reconocible, en donde lo absurdo nos identifica sacando las risas más honestas de la audiencia. Y los creadores de Aterriza como puedas tomaron nota. ¿O quien no termina riéndose cuando aparece el corazón saltando en la mesa del cardiólogo al inicio de la película cuando le cuenta al piloto que transportará a una paciente para un trasplante de corazón? Es absurdísimo. Pero qué gracia que causa.

Abrahams y los Zucker eran unos novatos en el mundo del cine cuando crearon este éxito cinematográfico. Venían de hacer sketches cómicos y solían encontrar inspiración grabando la programación de la televisión nocturna. Pero un día se encontraron con que habían grabado sin querer la película catástrofe de 1957, Zero Hour!, que cuenta la misma historia que Aterriza como puedas -incluso repite mucho de los diálogos- pero en forma de acción dramática-. Terminaron el guion en 1975 tras conseguir los derechos para parodiar la cinta de Warner Bros. y Paramount, pero tardarían cuatro años en sacarlo adelante debido a la falta de experiencia que tenían en cine. Fue al vender el guion de Made in USA (1977) que pisaron por primera vez un set de rodaje, absorbiendo toda la información posible. Aprendieron el proceso cinematográfico pero, sobre todo, descubrieron que para hacer la película tal y como la habían pensado, debían dirigirla ellos mismos.

Y así se pusieron manos a la obra. El rodaje de Aterriza como puedas duró dos meses y medio en 1979, con Jerry rodando al lado de las cámaras, y David y Jim revisando desde los monitores. Y la recepción fue magnífica. La película cosechó $158/138€ millones en todo el mundo tras haber costado $3.5/3€ millones, ganando el aplauso del público pero también el de la crítica, que no suele ser tan generosa cuando se trata del cine cómico. La gran mayoría coincidía en que la película estaba repleta de bobadas y bromas juveniles, que es predecible y cursi, pero es precisamente por todo ello que funciona.

Zero Hour! recurría al género catástrofe para contar en forma de suspense la adrenalina vivida en el avión cuando uno de los pasajeros -un piloto traumado tras luchar en la Segunda Guerra Mundial- debía aterrizar el avión después de que una intoxicación alimenticia enfermara a los pilotos y gran parte de los pasajeros. Y así, se ganaba el respeto de la mujer que amaba. En Aterriza como puedas sucede lo mismo pero la película traslada la trama al terreno de lo absurdo, llenándola de gags, bromas constantes y un Leslie Nielsen robándose el protagonismo con su sentido del humor tan característico.

Cuatro décadas y centenares de comedias después, Aterriza como puedas es la prueba de que no hay nada más gracioso que reírnos de lo absurdo y ser conscientes de ello. 40 años después sigue siendo una de las películas más divertidas de todos los tiempos. Y no lo digo yo, también lo dice el American Film Institute, una encuesta de Channel 4 que la colocó como la segunda película más divertida de todos los tiempos por detrás de La vida de Brian y el aprobado de la crítica del 97% que mantiene en RottenTomatoes.

La historia tuvo una secuela bastante olvidable sin los creadores originales, y aunque hubo conversaciones para hacer una tercera, el protagonista Robert Hays se negó, y la idea nunca dio sus frutos.

En Aterriza como puedas la lógica no existe. Es parodia a la máxima potencia, sin embargo, ya no vemos películas como esta porque al reírse de los rincones más absurdos de la sociedad terminaba haciendo referencia a todo tipo de situaciones y estereotipos que hoy en día sería impensable que pasará el aprobado social. A lo largo de su hora y media de metraje incluye secuencias de suicidio (porque nadie soporta escuchar al protagonista contar sus penurias amorosas), momentos de violencia (como Leslie Nielsen abofeteando a una mujer histérica porque el avión no tiene pilotos en el aire, armándose una cola de pasajeros que se preparan para desquitarse con ella), así como bromas de religiosos, estereotipos afroamericanos (en este caso riéndose de su forma de hablar) así como sketches sexistas. Todo esto no podría hacerse ahora sin recibir un aluvión de críticas. Pero en los años 80s la intención de la película era reírse de la vida misma llevando las situaciones al extremo con esa inocencia de la época que no buscaba ofender, sino simplemente entretener.

En resumen, hacer comedia es uno de los géneros más difíciles de conseguir con éxito. Cada uno tiene su propio sentido del humor y llegar a las masas con las bromas no es nada fácil. La comedia moderna entretiene pero hacernos reír hasta que nos duelen las mejillas no es algo que sucede a menudo. Reírnos de los dos protagonistas paseando a Bernie muerto por la playa en Este muerto está muy vivo (1989) o de la representación del Antiguo Testamento en La loca historia del mundo (1981), de la estupidez del detective Frank Drebin en Agárralo como puedas (1988) o de los gags constantes en Aterriza como puedas conforman un tipo de humor que ha desaparecido. Y es que hay algo inherentemente absurdo en la inocencia de la época que todavía funciona, cuarenta años después.

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