Asustadas y aisladas, ucranianas tratan de saber cómo va la guerra desde su refugio en Lisichansk

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Tras casi tres meses de guerra, la devastación se ha apoderado de Ucrania. La ciudad minera de Lisichansk, en la región de Lugansk, no es una excepción. La mayoría de sus 100.000 habitantes son rusohablantes. Escondidos en refugios improvisados, tratan de enterarse de cómo están las cosas.

En el sótano de una guardería dañada por cohetes, desde una radio llegan noticias en ruso sobre los triunfos militares del Kremlin. Sus seis inquilinas no saben qué creer.

"Dicen que ellos (las fuerzas rusas) tomaron Bakhmut. Dime, ¿la han tomado?", pregunta Natalia Georgievna, vecina de Lisichansk.

"¡No!", responde el periodista.

"Es la primera vez en dos meses. He salido a la calle a buscar agua. No me iría porque da mucho miedo", explica Rita, otra habitante de Lisichansk.

"Acabamos de encender la radio y los ucranianos dicen una cosa y los rusos dicen otra", dice Natalia.

"¿Entonces no saben quién está ganando?", pregunta el periodista.

"No, no tengo ni idea".

El único momento en el que estas mujeres abandonan su refugio es durante las pausas de la tarde en los combates. Su tarea: coger agua en la única fuente de Lisichansk.

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