Asocian la deficiencia de ácido fólico con el riesgo de padecer demencia

Tomar suplementos de ácido fólico podría proteger a los adultos mayores del riesgo demencia ya que, según un estudio, el déficit de esta vitamina causa alteraciones cognitivas. (Foto: Getty)
Tomar suplementos de ácido fólico podría proteger a los adultos mayores del riesgo demencia ya que, según un estudio, el déficit de esta vitamina causa alteraciones cognitivas. (Foto: Getty)

 

Tomar suplementos de ácido fólico podría proteger a los adultos mayores del riesgo demencia ya que, según un estudio, el déficit de esta vitamina causa alteraciones cognitivas. (Foto: Getty)

La vitamina que toman las embarazadas, el ácido fólico -también conocido como folato o vitamina B9- podría proteger a los mayores de desarrollar demencia. De hecho, ya hay evidencia concluyente de que los suplementos de ácido fólico mejoran la función cognitiva en adultos mayores frenando el deterioro de las funciones mentales.

Así lo asegura un nuevo estudio publicado en la revista ‘Evidence Based Mental Health’. que señala la importancia de la suplementación de ácido fólico (folatos) en adultos mayores.

En concreto, la investigación -que examinó datos de más de 27.000 personas de 60 a 75 años de edad- ha demostrado que el déficit de folato (vitamina B9) en la sangre está relacionado con un 68 por ciento más de riesgo de padecer demencia.

Además, los niveles bajos de esta vitamina se asociaron con un triple riesgo de morir por cualquier causa. Según los autores, los niveles de folato en la sangre tienden a disminuir con la edad, y se estima que hasta 1 de cada 5 adultos mayores tiene una deficiencia de esta vitamina.

Y es que la vitamina B9 es esencial para la síntesis y el metabolismo de los aminoácidos, así como para la producción de ADN que contiene la composición genética. También es fundamental para regenerar rápidamente diversas células, como las sanguíneas (glóbulos rojos y blancos), las intestinales o las de la piel.

Por otra parte, asociada con la vitamina B12, contribuye a la prevención cardiovascular al reducir el nivel de homocisteína en la sangre, un aminoácido de azufre tóxico que puede acumularse en el cerebro y las arterias. También participa en el funcionamiento del sistema nervioso interviniendo en la síntesis de ciertos neurotransmisores, como la serotonina, así como en el sistema inmune. Y, como hemos dicho, es esencial en la prevención de defectos del tubo neural en el desarrollo del feto.

Por todo eso, los médicos insisten en que al igual que ocurre con las mujeres embarazadas, las personas de edad avanzada necesitan una mayor cantidad de ácido fólico, y resaltan la importancia de controlar los niveles de folato de forma rutinaria, y corregir las deficiencias.

Si lo adecuado para los adultos sanos es una dosis diaria de entre 100 y 300 microgramos, los mayores deben ampliar dicha cantidad a 400 microgramos de ácido fólico al día. Y es que esta vitamina ayuda a prevenir los problemas neuropsiquiátricos más comunes, como por ejemplo, los trastornos cognitivos y la depresión.

Además, la carencia de esta vitamina provoca anemia, un problema importante en cualquier etapa, pero aún más en los mayores. ¿Y cómo se manifesta? Pues, como bien sabrás, con una sensación de cansancio permanente, con trastornos digestivos y daño en las membranas mucosas. Asimismo, con frecuencia afecta a las encías, lo que provoca sangrados al cepillarse los dientes.

Por otro lado, aunque también puede aparecer cuando hay un trastorno digestivo (enfermedad de Crohn, celiaquía, etc.) o a causa de una cirugía intestinal, parte de la culpa de la carencia de vitamina B9 radica en una mala dieta.

Una relación que ha provocado que algunos países (Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido) obliguen a fortificar algunos alimentos con ácido fólico (harina, cereales), con lo que se espera que cada vez sea más infrecuente su deficiencia.

En concreto, consumir una cantidad insuficiente de verduras de hoja crudas y de cítricos causa un déficit de ácido fólico. Por eso, los médicos generales y de familia (SEMG) recomiendan el consumo frecuente de vegetales como la rúcula, las espinacas y acelgas, la endivia, la lechuga romana o los berros, que son altos en vitamina B y folatos (su forma sintética es el ácido fólico).

El ácido fólico también está presente en otras verduras como el brécol, las coles de Bruselas, el espárrago, el puerro o la alcachofa. Otras verduras y vegetales como el apio, los tomates, las zanahorias o la calabaza, son también importantes fuentes de ácido fólico. Aunque es preferible cocinarlas al vapor para aprovechar sus propiedades.

. Por otro lado, los brotes de soja también poseen un alto contenido de ácido fólico, al igual que los cacahuetes, las almendras, la avena y el aguacate.

En cuanto a los productos de origen animal, el hígado y otras vísceras, junto con la yema de los huevos y algunos tipos de queso, proporcionan un buen aporte de folato.

Ahora ya sabes a qué alimentos puedes recurrir para cumplir con la ración diaria de ácido fólico, y así ayudar a mejorar la función congnitiva del cerebro y, por tanto, aspectos básicos como la memoria o el procesamiento de la información, que se pueden ver deteriorados con el paso del tiempo.

También sabemos que no debemos extrañarnos si a partir de ahora los médicos empiezan a recetar la toma de suplementos de vitamina B9 a los adultos mayores con carencia en esta vitamina para prevenir el deterioro cognitivo, la enfermedad de Alzheimer o retrasar la enfermedad de Parkinson.

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