Asma, nuevas claves para una primavera tranquila y sin riesgo de contagios

Ahora que pasaremos más tiempo en la calle paseando y haciendo deporte, las personas asmáticas se expondrán a la habitual polinización de las plantas. La adherencia al tratamiento y las medidas de protección son sus mejores armas frente al Covid-19

El clima, el contacto con el polvo, el humo o ciertos productos químicos son factores externos que pueden desencadenar un episodio asmático. Los síntomas son bastante claros: silbidos al respirar, tos nocturna, sensación de ahogo, opresión en el pecho y, a veces, secreción en las vías respiratorias. Una vez que se manifiesta y se diagnostica, el asma debe controlarse con un especialista que recomienda un tratamiento específico para cada paciente. (Foto: Getty)

El asma es una enfermedad crónica que ha ido incrementando su incidencia en las últimas décadas, y que se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria (crisis o ataques), generalmente asociados a otros síntomas como tos, pitidos al respirar y sensación de ahogo.

En la mitad de los casos esta patología aparece como respuesta a determinados estímulos que producen alergia: polen, ácaros del polvo, epitelios de animales o ciertos alimentos. Los estudios realizados en España muestran que entre un 3 y un 7 por ciento de la población tiene asma. Es más común en la infancia, llegando a afectar al 10-12 por ciento de los niños, y su incidencia está aumentando.

Asimismo, la localización geográfica influye también en la prevalencia o número de pacientes con la enfermedad. En concreto, por lo general, las zonas de las costas y de las islas en España presentan mayor número de asmáticos en comparación con las zonas de interior, especialmente en Canarias.

Por otro lado, tal y como apunta el presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el doctor Javier Domínguez., “si un paciente no diagnosticado correctamente de asma lleva un tratamiento inadecuado, este tiene más posibilidades de sufrir exacerbaciones o crisis. En este sentido, ocurre lo mismo con los asmáticos alérgicos que no llevan un seguimiento regular, que por diferentes causas no realizan de forma apropiada la terapia o simplemente que no conocen a qué sustancia son alérgicos”.

Por otro lado, cuando apareció el Covid-19, se alertó que alguien puede contagiarse a través de gotas de saliva o secreciones nasales. Por su enfermedad preexistente, los asmáticos fueron incluidos entre la población de riesgo. Sin embargo, los alergólogos han hecho un llamamiento a la tranquilidad y afirman que los pacientes asmáticos no tienen mayor riesgo de contagio que el resto de la población.

Control y vacunas, la mejor prevención

"En esta época del año, quienes sufren asma alérgica producida por pólenes pueden detectar una exacerbación de sus síntomas, motivo por el cual deben ser más rigurosos y bajo ningún concepto detener sus tratamientos", explica el doctor Ernesto Enrique, presidente del Comité de Inmunología de la  Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Además, el asma mal controlada de base podría aumentar la susceptibilidad a una infección respiratoria vírica - incluyendo el coronavirus - y también una peor evolución de dicha infección respiratoria. Por este motivo es muy importante que los pacientes asmáticos sigan y realicen sus tratamientos de forma adecuada para evitar ser aún más susceptibles a infecciones, y por lo tanto, a tener complicaciones por el Covid-19.

En este sentido, el Dr. Enrique señala que existen herramientas eficaces en el tratamiento de la enfermedad alérgica, como la inmunoterapia, conocida popularmente como "vacunas para la alergia".

Este método solo puede utilizarse en aquellos casos en los que se ha confirmado la relevancia clínica del alérgeno. Consiste en la administración de extracto purificado del alérgeno responsable de la enfermedad, mediante dosis progresivamente crecientes a intervalos regulares de tiempo, con la finalidad de inducir la tolerancia necesaria para controlar la respuesta alérgica.

"Algunos tratamientos de inmunoterapia han demostrado su eficacia disminuyendo el número de exacerbaciones de asma. Sin embargo, esto no implica que todo paciente afecto de asma alérgica deba ser tratado con inmunoterapia. De hecho, los que padecen asma grave, con disminución severa de su función pulmonar, aunque sea de origen alérgico, no son candidatos a esta opción", ha avisado el experto.

Y es que aunque las vacunas no protegen contra el 2019-nCoV, es muy conveniente vacunarse contra las enfermedades respiratorias para mantener una buena salud. Entre ellas, se recomiendan especialmente la neumocócica y la vacuna antigripal.

En este punto los expertos insisten en que estar vacunado contra la influenza o gripe no evitará que se infecte con Covid-19, “pero sí disminuirá el riesgo de mortalidad por un virus prevalente en los meses de invierno, o que padezca ambas infecciones al mismo tiempo, lo que aumentaría la severidad de las manifestaciones”.

No a los aerosoles

Por otro lado, “con el asma aconsejamos evitar aerosoles, ya que facilitan la dispersión de gotas, no descuidar las medidas de evitación alergénica y, por supuesto, realizar el tratamiento controlador del asma”, explica el Dr. Domínguez. Y ante cualquier duda, la SEAIC insta a que todos los pacientes que tengan dudas o necesiten información específica consulten con su alergólogo.

Si tienes una crisis durante la pandemia

Debido a la crisis sanitaria por el Covid-19, se aconseja no acudir a los centros sanitarios a menos de que se trate realmente de una urgencia. Ante este escenario, el doctor recuerda la importancia de la inmunoterapia sublingual.

Y es que, tal y como ha argumentado, es una alternativa a los tratamientos pinchados y debido a su buena tolerancia, se la administra el paciente en su domicilio.

"Es una buena opción si el médico, de acuerdo con las circunstancias del paciente, lo considera. Y, por supuesto, la situación de pandemia por coronavirus hace a la inmunoterapia sublingual una buena opción de administrar los recursos sanitarios", apunta el Dr. Enrique.

No obstante, los pacientes que estén recibiendo vacunas inyectadas deben ponerse en contacto con los médicos prescriptores para que estos les indiquen cómo deben modificar la pauta de administración.

Cómo proteger a los niños

Las recomendaciones para niños asmáticos no son diferentes a las del resto: lavarse bien las manos y de forma frecuente, sobre todo antes y después de salir a la calle, y desinfectar los objetos de uso habitual, como los juguetes. Mantener el distanciamiento social de 2 metros, uso de mascarilla higiénica a partir de 3 años. Además, si tiene que asistir a algún centro sanitario también es recomendable que la use.  

Y en concreto, se debe especialmente:

  • Evitar el contacto con personas enfermas, que tengan síntomas respiratorios o algún tipo de infección, ya que son más propensos a sufrirlas.

  • Evitar factores desencadenantes como el polen, los ácaros o el humo del tabaco. Se deben extremar las precauciones, ya que, al estar más horas dentro de casa, se debe evitar fumar en ella y prestar atención al posible mayor contacto con ácaros, pues los pacientes alérgicos pueden tener más síntomas. Por otro lado, al empezar a salir a la calle, los niños se expondrán a la habitual polinización de las plantas.

  • Supervisar el uso de inhaladores en niños con asma, que suele llevar a error por parte de las familias o de los propios pacientes. Lo más importante es utilizarlo con cámara espaciadora para asegurar que el medicamento llega de forma correcta a los pulmones.

  • No suspender el tratamiento de mantenimiento pautado por el pediatra alergólogo: aquellos casos en los que se haya indicado la administración de un tratamiento de mantenimiento o preventivo a base de corticoides orales para mitigar los síntomas y reducir las crisis, es fundamental que se continúe con él, a pesar de las dudas que surgen con este tipo de fármacos y el tratamiento del nuevo coronavirus.

Cuándo consultar al pediatra

Los síntomas de asma y de COVID-19 pueden coincidir, ya que la tos y la disnea son comunes en ambas patologías, aunque la enfermedad causada por el nuevo coronavirus genera otros como la fiebre. Por ello, lo recomendable es que, si el niño presenta síntomas respiratorios, se consulte con el pediatra y se comunique la patología asmática del mismo para que pueda analizar su evolución.

¿Hay más riesgo de contagio?

Desde que estalló la crisis del coronavirus, los alergólogos han hecho varios llamamientos a la tranquilidad afirmando que los pacientes asmáticos no tienen mayor riesgo de contagio que el resto de la población.

Aun así, señalan que este tipo de pacientes, debido a su patología, tienen unas vías respiratorias mucho más susceptibles a cualquier tipo de infección, especialmente las víricas.

"Si un paciente tiene una infección vírica y es asmático, va a tener una mayor inflamación que un paciente que no lo es. Esto va a favorecer una hipersensibilidad de los bronquios y la posibilidad de que se desencadenen en crisis de asma", explica el presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC, Ángel Moral.

Por tanto, los asmáticos son personas son más susceptibles a las infecciones víricas que, a su vez, son causa frecuente de descompensación, y se les consideraba un grupo potencialmente más vulnerable para la infección por SARS-CoV-2. Sin embargo, como aseguran Marina Blanco, del Hospital Universitario A Coruña, y José Tomás Gómez Sáenz, coordinador del Grupo de Trabajo de SEMERGEN, “a día de hoy, no hay ningún dato que haya confirmado esta sospecha”.

De hecho, un estudio publicado en la revista The Lancet Respiratoryque contó con participación española, ha permitido demostrar una baja prevalencia de asma en pacientes diagnosticados con la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2, la COVID-19. A pesar de que las personas y niños con asma constituyen un grupo de riesgo frente al nuevo coronavirus, debido a las características específicas de su enfermedad que les hace más vulnerables a infecciones, los datos disponibles permiten demostrar unas tasas bajas de asmáticos entre los afectados.

“Una de las explicaciones a esta baja incidencia puede estar en que las personas asmáticas, debido al miedo a contraer la enfermedad del Covid-19, se han protegido de manera más eficaz frente a ella. Ojalá este nuevo virus sirva para concienciar a los pacientes sobre la importancia de cumplir con su tratamiento, pues la recomendación más importante para los afectados por asma durante la pandemia Covid-19 es que, si están bien controlados, no realicen modificaciones en su tratamiento habitual y lo tomen correctamente, ya que un adecuado control de base ayudará a reducir el riesgo de descompensación provocado por cualquier virus respiratorio, incluido el coronavirus”, concluye Marina Blanco-Aparicio, neumóloga responsable de la Unidad de Asma del Hospital Universitario de La Coruña y coordinadora del Area de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

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