La asignatura pendiente de España en Eurovisión

La cuenta atrás para Eurovisión ya ha comenzado, y ya se conocen todos los cantantes que competirán contra Chanel Terrero en el escenario de Turín el próximo mayo (con la excepción de Austria y Azerbaiyán, que andan un poco más rezagados). Para intentar que Europa vote a nuestra candidata y su tema ‘SlowMo’ a través de llamadas y mensajes, Chanel ha planificado una importante agenda de eventos por diferentes países, y además, este 14 de marzo presentó el videoclip de la canción con la que ganó el Benidorm Fest. Y el mismo ha sabido un poco a decepción, y ha confirmado que en España tenemos una asignatura pendiente en eso de hacer buenos vídeos de cara al Festival de música más relevante del mundo.

MADRID, ESPAÑA - 14 DE MARZO: La cantante Chanel Terrero asiste a una conferencia de prensa antes de Eurovisión 2022 en los Estudios RTVE el 14 de marzo de 2022 en Madrid, España. (Foto de Pablo Cuadra/Getty Images)
MADRID, ESPAÑA - 14 DE MARZO: La cantante Chanel Terrero asiste a una conferencia de prensa antes de Eurovisión 2022 en los Estudios RTVE el 14 de marzo de 2022 en Madrid, España. (Foto de Pablo Cuadra/Getty Images)

La actuación de Chanel en el Benidorm Fest fue tremenda; la artista, curtida en musicales, llevó un tema bailable con una gran coreografía que a muchos podría recordar a Beyoncé (o a Eleni Foureira, si queremos un símil eurovisivo). Ella tiene garra, derrocha energía y seguridad, pero todos esos valores no han conseguido trasladarse al videoclip.

En él vemos a Chanel bailando con cinco bailarines: Josh Huerta, Ria Pérez, Raquel Caurin, Exon Arcos y Pol Soto, quienes están dirigidos por el coreógrafo Kyle Hanagami. Chanel aparece bailando delante de una pantalla luminosa, que muestra su hermosa silueta, pero que tarda bastante en enseñarnos el rostro de la artista, que sabe cómo comerse la cámara cuando le dan esa oportunidad.

A pesar de que el proyecto de Chanel parece dar pasos sólidos (se va a Miami a grabar nuevos temas antes de Eurovisión, de hecho), este videoclip es un tropiezo. Destila cierta rapidez, pocos medios económicos, un poco como aquello que se hacía con los concursantes del primer Operación Triunfo para lanzarlos al mercado cuanto antes mejor.

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Para enseñar este videoclip, que incluso cambia el ritmo en mitad de la canción para que terminemos viendo a Chanel empapada de lluvia, más le valía a Televisión Española haberse quedado con su actuación en el Benidorm Fest como única y mejor carta de presentación. Así se hace en otros países desde hace años, y podríamos haber seguido esa directriz.

En los últimos años, en España hemos tenido de cara a Eurovisión videoclips malos, muy malos. El de Amaia y Alfred, el dúo que nos hizo volver a soñar con Eurovisión, quedaba bastante cutre en su momento, y visto cuatro años después parece un puro despropósito, con ambos cantando en un paisaje otoñal para terminar volando entre millones de filtros digitales. El de Miki Nuñez pecó de sencillez (aunque sí retrató el espíritu de su tema), y Blas Cantó tampoco consiguió no consiguió llamar mucho la atención ni con el de ‘Universo’ de 2020 ni con ‘Voy a quedarme’ de 2021.

Ruth Lorenzo, en 2014, realizó un videoclip de su tema ‘Dancing in the rain’ en el que aparecía bailando con Giuseppe Di Bella en una nave abandonada. El vídeo es sencillo y hermoso, pero también pecaba de ser muy poco original. Y es que un año antes el grupo Belgrado, en el que estaba Chema Ruiz, antiguo miembro de El Canto del Loco, grabó allí mismo dos años atrás el clip de su versión de Battiatto de ‘Yo quiero verde danzar’, con un espíritu muy similar. Tanto en el de Ruth Lorenzo como en el de Belgrado los bailarines terminan danzando empapados de agua. Coincidencias.

Pero hay despropósitos todavía mayores. Hace ya 11 años, cuando Lucía Pérez fue a Eurovisión con el optimista tema ‘Que me quiten lo bailao’, Televisión Española se fue el primer sábado de marzo a la playa de la Fragata de Sitges, en plenos carnavales, a grabar su videoclip. Todo parecía improvisado, tanto como para invitar a que se pasase por allí todo el que quisiera salir en el mismo, con la única condición de ir disfrazado. Sobran los comentarios si nos fijamos en las caras de circunstancias de aquellos que rodean a Lucía mientras ella canta. El resultado gritaba barato por doquier.

Los videoclips tienen como fin promocionar las canciones, hacerlas más grandes. Sumar, cargarte de ilusión con lo que muestran, y esa es, de lejos, la asignatura que España tiene más pendiente con Eurovisión. La canción de Chanel es un temazo y ella una fiera escénica, y todo ha quedado deslucido con la producción que se estrenó ayer, y esperemos que de cara al futuro se tome nota de esto para que podamos dejar a Europa con la boca abierta, no solo con las actuaciones en directo.

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