Asier Martínez es un cañón: bronce mundial en los 110 metros vallas de Eugene

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Photo credit: Patrick Smith - Getty Images
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No hay progresión más fulgurante en el atletismo español que la del navarro Asier Martínez, que a sus 22 años hizo bingo en los 110 metros marcha. Su primera gran medalla internacional absoluta, un bronce mundial en Eugene (Oregon, Estados Unidos), nada menos. Es la primera medalla del atletismo español en los campeonatos, el mismo color y la misma prueba de la última, el tercer puesto de Orlando Ortega en Doha 2019. En esos días, Martínez era poco más que un adolescente que acababa de bajar por primera vez de 14 segundos. Las esperanzas del futuro se depositaban en otros, en Enrique Llopis o en Luis Salort.

Martínez rompió el deseo estadounidense de lograr un triplete en casa en una de sus pruebas más preciadas. Estados Unidos se las prometía felices con la lesión en el calentamiento que quebró los isquiotibiales del campeón olímpico jamaicano Hansle Parchment, pero después el ansia pudo con Devon Allen, el jugador de fútbol americano que hace poco más de un mes había acariciado el récord mundial. Tenso con su técnica desde la primera ronda, se precipitó en la salida: 0,099, una milésima menos de lo permitido. La diferencia minúscula le hizo protestar y retrasó la prueba. Eran dos golpes de suerte para Martínez, pero también una situación tensa que generó como un veterano.

Photo credit: Sam Barnes - Getty Images
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Con seis en carrera, Martínez repitió desde la calle 8 la buena salida de tacos de la carrera anulada: 0,126, solo tras los que le ganaron. En la salida anulada había hecho 0,120, mucho mejor que en las semifinales (0,141). La parte inicial de carrera es la asignatura pendiente del de Zizur. En la final chocó contra la primera valla, pero recuperó pronto la técnica para superar a partir del tercer obstáculo al británico Joshua Zeller, que había salido por delante. E

El polaco Damian Czykier ya no estaba en su pelea, el barbadense Shane Brathwaite chocó contras la vallas y hasta fue descalificado después por considerar que no las atacó. Solo cinco terminaron, pero el campeón mundial y plusmarquista de los 60m. vallas Grant Holloway (13,03s), que se desquitó de su decepción olímpica, y el también estadounidense Trey Cunningham (13,08s) escaparon pronto aprovechando el accidente de Martínez y se mostraron inalcanzables, aunque los metros finales fueron del navarro, que se echó con todo hacia adelante para batir su marca y el récord de España sub-23, que vale ahora 13,17 segundos.

Photo credit: ANDREJ ISAKOVIC - Getty Images
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El discípulo del entrenador francés Francois Beoringyan, un saltador de altura nacido en Chad que hace 20 años aterrizó en Pamplona, compitió como nadie a lo largo de toda la prueba, a la que llegaba con la 20ª marca del año de los participantes pero con algo más en las piernas, como demostraban sus 13,15s con excesivo viento a favor de Nerja y sus puestos de honor en la Liga de Diamante: 3º en Birmingham, 2º en Oslo, 7º en París tras ganar su serie.

Desde que ganara el extraño Campeonato de España de la pandemia en 2020, ausente Orlando Ortega, su capacidad para rendir en los momentos de máxima tensión está fuera de toda duda: 4º en los 60m vallas del Euroindoor de Torun, 6º en la final olímpica de Tokio y 4º de nuevo en la final mundial a cubierto de Belgrado.

Creciendo desde la primera ronda

Llegue como llegue, pocas cosas hay más seguras que su respuesta positiva. En la primera ronda, Asier Martínez aprovechó otro golpe de suerte, la caída de Daniel Roberts, el cuarto estadounidense, otro de los favoritos, para ganar su serie con 13,37s pese a una mala salida. En la semifinal, hoy mismo, mostró una progresión increíble tras quedarse en los tacos para mejorar su marca de la temporada con 13,26s tras Cunningham.

Sí falló Enrique Llopis, atleta de la cosecha del 99, como él, que no gestiona de manera tan brillante los momentos de tensión. Con la segunda mejor salida (0,113), se atascó desde la sexta valla y tiró las tres siguientes, incapaz de mantener el ritmo, y con 13,44 alcanzó último la meta. "No ha sido una carrera buena, el ansia de estar ahí ha podido conmigo y me ha roto el ritmo", admite el valenciano.

El navarro, que se llevará a casa 22.000€ de premio por la medalla, se apasionó en su primera adolescencia por las carreras de vallas, por correrlas y por analizarlas, y se ha forjado con las enseñanzas técnicas de la escuela francesa a pesar de que hasta este invierno, con la inauguración del módulo cubierto de su pueblo, Zizur Mayor, en su comunidad no contaban con una pista bajo techo en la que refugiarse del frío y la lluvia, tan incompatibles con su disciplina de explosividad y vuelo.

Asier empezó a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad del País Vasco en Bilbao, pero su trepidante crecimiento atlético le han hecho pasarse a la enseñanza a distancia y tener todo el tiempo para los entrenamientos.

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