Así se puede seguir disfrutando del vino aunque haga mucho calor

Hay un error clásico en el mundo del vino y que sirve de ejemplo a cómo el verano modifica nuestra relación con él. Ese mantra de “el vino tinto ha de tomarse a temperatura ambiente” no tiene sentido cuando el termómetro deja muy atrás los 20 grados. Eso ha desembocado tradicionalmente en un consumo de vinos tintos ‘calentitos’ durante los meses de julio y agosto, algo que no beneficia a nadie...

Los tintos también pueden ser el verano, si los sabemos escoger. Foto: Vinissimus

Lo que queremos decir con esto es que en verano las reglas del juego cambian y para que nos den pautas de cómo adaptarnos al vino en verano, hemos hablado con Vinissimus, e-commerce líder en Europa en venta de vino español online. Ellos explican que hay cuatro factores importantes para escoger un vino para una comida veraniega: “Son el alcohol, la crianza, la acidez y los taninos”, explican.

Adiós a los vinos muy alcohólicos... hasta septiembre. “Alcohol es sinónimo de calidez y, por tanto, los vinos de alta graduación no tienen cabida durante los meses de temperaturas más elevadas”, explican. La alternativa son vinos blancos afrutados y ligeros, que son idóneos para acompañar infinidad de entrantes, tales como ensaladas -especialmente con frutas- o aperitivos.”Dos ejemplos serían como el Marina Alta 2018 o el Mysti Blanc 2018”.

Menos madera y más frescura. La crianza en madera es otro factor importante porque aporta calidez a los vinos blancos. “Por lo tanto, si lo que se busca en un vino durante el verano es una reconfortante sensación de frescor, resulta clave apostar por vinos sin paso por madera y poco tánicos”, cuentan desde Vinissimus. Blancos como Intramurs de Poblet Blanc 2018 o Menade Verdejo 2018 adoran el bacalao y los quesos frescos.

Los maridajes cambian cuando el termómetro sube. Foto: Pixabay

Contra la grasa, acidez. La acidez se antoja fundamental para dotar de tensión a los vinos y combatir cualquier leve porcentaje de grasa en los platos. “Así, se debe apostar por vinos de zonas frescas o frías para asegurarnos vinos vibrantes como el Txakoli Ameztoi 2018, que pueda estar a la altura ante un pescado graso como un salmón o ante un queso cremoso”, explican.

Los taninos, con moderación. Finalmente, resulta vital destacar que los vinos rosados y tintos también pueden acompañar algunos platos veraniegos. “El requisito principal para que la combinación vino-estación funcione, debe ser la moderación de los taninos”, cuentan. Hay tintos sin crianza y elaborados con métodos como la maceración carbónica, que resultan extraordinarios con sardinas a la brasa o tostadas de embutidos diversos. “Rosados con leve maceración de las pieles como Vinya del Metge 2018 resultan sumamente elegantes y permiten gozar de platos de sushi y ensaladas con flores”, aconsejan. Teniendo todo esto en cuenta ya se puede disfrutar sin miedo de vino durante los meses estivales.

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