Qué hacer para preservar las bananas y otros alimentos frescos por más tiempo (y cómo congelarlos)


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La ansiedad de comprar enlatados para estar más tiempo abastecido y así reducir las visitas al mercado se contrapone al hecho de pulir nuestros hábitos alimenticios para lograr y mantener un sistema inmune sólido. 

Tener una nutrición lo más saludable posible, para ser más fuertes implica ingerir productos frescos, y alimentos cuyos nutrientes nos blindan ante la amenaza de virus, y bacterias. La experiencia más impactante ya la hemos vivido y se extiende hasta hacernos cambiar nuestras normas y hábitos.

No hay razón para renunciar a los alimentos frescos si sabemos cómo preservarlos, cuáles se conservan mejor y cómo elegir los correctos para mantener fuertes nuestras defensas e ingerir antioxidantes, sustancias que mitigan el impacto de radicales libres en el organismo, lo cual ayuda a prevenir enfermedades y retrasa el  envejecimiento celular.

La lista de los alimentos que necesitas en tu vida

El nutriólogo venezolano Roberto Arreaza asegura que el primer paso para tener buenas defensas y protegernos de las enfermedades es tener hábitos de vida saludables y eso incluye una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y vegetales frescos; legumbres, proteínas de calidad, y fuentes de grasa saludable. Pero además, en esta misma línea, se deben evitar o eliminar de la dieta la leche de vaca, los productos enlatados, los conservantes, colorantes y edulcorantes artificiales, y los alimentos que nos hacen más sensibles a las alergias. 

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Algunos de los muchos alimentos que contribuyen a mantener esa dieta equilibrada son el pimentón rojo, fuente de vitamina C;  el jengibre, el chocolate negro, la zanahoria, las almendras, pistachos y otros frutos secos ricos en vitamina E, el brócoli; las hierbas como el perejil; frutas como arándanos, fresas, aguacate y muchos otros que, además, son ricos en antioxidantes.

Elena Besser, chef y presentadora de televisión, que promueve una alimentación equilibrada a través de sus contenidos, es experta en materia de preservar frutas, verduras y hierbas. Entre sus consejos, comparte algunos muy sencillos como envolver en plástico el extremo de tallo que une a las bananas, pues esto retrasa la emanación de gases que aceleran el proceso de maduración. Asimismo, recomienda envolver cada banana individualmente. 

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Besser aconseja también guardar ajos y cebollas fuera de la nevera, en algún lugar oscuro y seco de la cocina, pues el frío del refrigerador induce a que los almidones de estos vegetales se conviertan en azúcares, lo cual les otorga una consistencia blanda. Lo mismo ocurre con las papas.

Entre otros consejos de la joven chef para preservar vegetales, encontramos la forma de regenerar cebollín y puerro o ajoporro. Simplemente se colocan con sus nacientes raíces en un vaso o jarrón con agua a temperatura ambiente en un espacio iluminado con luz natural, podrá cortar la parte superior para cocinar y mantener la inferior en el agua. De esta manera podrá usarlos tres veces.

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Congelar: sabor natural por más tiempo

Para congelar, hay quienes prefieren lavar muy bien con agua fresca los vegetales y verduras recién comprados, tales como brócoli, zanahorias, y frutas como arándanos, fresas, piña y bananas, cortarlas y empaquetarlas separadas en bolsas herméticas para ir inmediatamente a la heladera.

Pero Besser aconseja blanquearlos antes para conservar su sabor y resaltar su color. Esto consiste en poner los alimentos lavados y cortados en agua hirviendo con sal para cocinarlos entre 2 y 4 minutos, drenarlos e inmediatamente sumergirlos en un recipiente con agua muy fría para detener la cocción. Una vez escurridos y secos se congelan en bolsas de cierre hermético.

Esta técnica funciona también con las hierbas frescas como perejil y cilantro, pero solo deben cocinarse por 30 segundos, escurrirse muy bien y congelarse hasta por un mes picaditas en gaveras de hielo o en el refrigerador en un frasco de vidrio con aceite de oliva.

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Ideas creativas

Los frutos secos pueden consumirse no solo como snack, también pueden disfrutarse en ensaladas o granola casera, e incluso hay quienes se aventuran a la producción de leche de frutos secos en casa.

La avena, no necesariamente hay que consumirla como un atole; también puede utilizarse en tortas, granola, panes, e incluso para hacer más crujiente y fibrosa la masa de las arepas de maíz, o para sustituir la harina en recetas de panquecas que pueden endulzarse con bananas.

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Asimismo, deshidratar hierbas en el horno y guardarlas en frasquitos de vidrio; o el jengibre cortado y envasado en un frasco hermético con agua, son opciones que extienden la vida útil de los alimentos. Mozzarella, gorgonzola, feta y otros quesos frescos pueden conservarse individualmente en la nevera en envases herméticos con agua con sal.

Cebollas almacenadas colgadas dentro de medias panty; celery y pepinos envueltos en papel de aluminio; y vegetales conservados en una salmuera hecha en casa, son algunas de las muchas prácticas que se van haciendo cada vez más comunes y en Instagram y otras redes sociales, los consejos abundan. El interés popular en una vida más saludable crece velozmente y aunque los mejores hallazgos los hagamos hoy en día en paseos virtuales, los beneficios son siempre bienvenidos. 

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