Así pagó Jennie Garth el precio de ser la guapa en 'Sensación de vivir'

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Todos aquellos que en los 90 disfrutaron de las diez temporadas y casi 300 episodios de Sensación de vivir aún tendrán en mente a su reparto de carismáticas estrellas juveniles. Shannen Doherty, Jason Priestley, Luke Perry, Tori Spelling o Jennie Garth fueron algunos de los intérpretes que nos acompañaron a lo largo de toda una década en esta historia de amistad y romances de instituto que logró enamorar a toda una generación. 

No obstante, tras las cámaras, y en una época aún marcada por la desigualdad y los complejos como eran los 90, no todo fue tan bonito como los espectadores vimos en pantalla.

Jennie Garth en un evento en Nueva York en 2019 (Foto: Debra L Rothenberg / Getty Images)
Jennie Garth en un evento en Nueva York en 2019 (Foto: Debra L Rothenberg / Getty Images)

Así lo reconoció Jennie Garth, la actriz de 49 años que en Sensación de vivir interpretó a Kelly Taylor. Pese a que guarda un bonito e imborrable recuerdo de su paso por esta ficción adolescente, que incluso la llevó a volver a la serie en el reboot que realizó Fox en 2019, en una intervención junto a su compañera Tori Spelling en el podcast 9021OMG señaló que la serie sacó a relucir “una parte súper competitiva de ella” al sentirse en un “ambiente de ser juzgada” por su propia apariencia física.

“Mucho de lo que sucedió en ese rodaje nos marcó en todas direcciones”, declaraba Garth. “Creo que cuando era joven la serie sacó a relucir una parte súper competitiva de mí al estar en ese ambiente de ser juzgada por mi apariencia o de cómo me veía con un atuendo”, continúa. “Era una época y una edad diferente y eso nos dio a las niñas muchos mensajes contradictorios. Yo, durante muchos años, luché contra eso”, matiza la actriz de Sensación de vivir.

Jennie daba vida a un personaje caprichoso y privilegiado, pero también enamoradizo y popular. Una chica enamorada en varias ocasiones de los roles masculinos principales, inmersa en triángulos amorosos y todo tipo de dramas que la mantenían siempre en el plano protagonista. Con menos de 20 años, Jennie ilustró portadas de revistas de todo el mundo mientras su rostro y figura adornaba la habitación de miles de adolescentes. Su belleza y rostro angelical la encumbraron hasta esa posición, sin embargo ser la guapa de una serie de éxito en los 90s no hizo que la experiencia fuera un camino de rosas. 

Porque más allá de las inseguridades que le pudiera generar ese ambiente competitivo en el set de la serie, Garth admitió que la situación la llevó a sentirse “amenazada” por otras chicas y a ser mucho más “competitiva” para tratar de ganar su aprobación. No obstante, la actriz no culpa de la situación a ninguna de sus compañeras de reparto, sino a las propias ideas sobre la perfección que la industria de aquella época introducía en su mente de forma inconsciente.

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"Si soy sincera, creo que la serie me enseñó a ser amenazada por otras chicas, a ser amenazada por otras mujeres y a ser más competitiva porque quería la aprobación o atención de nuestras coprotagonistas", dijo. "Me molestó en un nivel muy profundo y creo que no fue hasta más tarde en la vida cuando me di cuenta de que nunca se trataba de las otras chicas", reflexionaba la actriz. "¿Y por qué hice de las otras chicas un enemigo en mi mente? Creo que Tori y yo siempre estamos trabajando en esos mensajes a medida que envejecemos y tratamos de ser mejores personas y resolverlo todo", declaraba Garth.

Tori Spelling, que acompañaba a su compañera de Sensación de vivir durante su intervención en el podcast, no entró a analizar la situación desde su propia experiencia. Sin embargo, el pasado 2020 la intérprete ya se pronunció al respecto narrando una situación similar. En concreto, la actriz que interpretó a Donna Martin, contó en Instagram cómo la serie también tuvo efectos muy negativos en su autoestima, sobre todo porque se sintió intimidada ante la forma física de sus ojos.

“Solía ​​odiar mis ojos. Cuando comencé en Sensación de vivir a los 16 años estaba llena de poca confianza en mí misma. Luego, los trolls de Internet (¡sí, los teníamos por aquel entonces también!) Me llamaron rana y ojos saltones. Ser puesta bajo un microscopio cuando era una niña en sus años de crecimiento fue difícil. Pasé años rogando a los maquilladores en mis series y películas que por favor trataran de hacer que mis ojos se vieran más pequeños, escribía. “Mucha gente pregunta por qué solo muestro un lado de mi cara. Algunos escriben cosas hirientes. Sí, es una elección. Mi elección. Porque una niña vulnerable e inocente emocionada mostró toda su cara a los 16 años y fue devorada viva”, continuaba.

Y es que hablamos de los 90, que pese a que en la memoria colectiva permanece como una época bonita y nostálgica por las numerosas series y películas míticas que disfrutamos por aquel entonces, hablamos de una etapa donde la desigualdad, los estereotipos, el ímpetu de alcanzar la perfección o el rechazo a lo no normativo estaba a la orden del día en la industria audiovisual. Y así, incluso actrices como Jennie Garth, que fue considerada como uno de los rostros más bellos y carismáticos de Sensación de vivir, tuvo que hacer frente a esa continua inseguridad que la introdujo en un ambiente tóxico y competitivo en su búsqueda de la aprobación.

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