Así logró Ignacio doblegar al banco que le impidió abrirse una cuenta por ser sordo

Ignacio Benitez mostrando la captura de su conversación con Openbank. Foto Fernando Ruso

“Perdona, Ignacio. He consultado la situación y te informo que por política comercial no podemos abrir cuentas a personas con sorderas agudas o totales, ya que no tenemos la posibilidad de una comunicación telefónica, clave en la relación de Openbank”.

Un piso céntrico. Un ático. No muy grande, pero tampoco pequeño. Bien situado en una de las zonas más alternativas de Sevilla. Y, para colmo, con una sustancial rebaja respecto al precio al que inicialmente había salido al mercado. Vamos, una ganga que para Ignacio, un joven sevillano, significaba mucho más que un inmueble para comprar. “Era mi oportunidad de independizarme”, relata. Por eso le dolió especialmente la respuesta que le ofreció por WhatsApp uno de los trabajadores de Openbank.

Ignacio nació sordo. En su familia no es el único, hay precedentes y la herencia genética quiso que le tocara a él. De pequeño, y solo con la ayuda de un audífono, oía algunos sonidos, “pero flojos”. No fue hasta el año 1992, cuando tenía seis años, hasta que Ignacio oyó por primera vez la voz de su madre. “Fue muy emocionante, casi me pongo a llorar —recuerda—; se me ponen los vellos de punta”.


Todo fue gracias a un implante coclear, el quinto que se había puesto en la sanidad andaluza. Pero la adaptación no fue fácil. “Al principio quería quitármelo —afirma el sevillano—, porque asusta, da miedo, no sabía lo que significaban los sonidos y mi madre de los traducía: el de un pájaro, el de una moto…”. Pero Ignacio batalló y logró su propósito: oír.

Ignacio está acostumbrado a las batallas desde niño. La última ha sido con Openbank, el banco con el que quiso firmar la hipoteca del que sería su piso. “Podía comunicarme mediante WhatsApp y me pareció una excelente opción”, explica el joven. Esa misma tarde inició una conversación con uno de los comerciales “para hablar de la hipoteca, de los contratos, informarme de los detalles”, pero la persona que lo atendió zanjó la cuestión apelando a la política de la empresa. Lo que enervó a Ignacio.

Una denuncia amplificada por las redes sociales

“Fue tan frustrante que decidí iniciar una reclamación”, explica el joven, que en paralelo también comenzó a denunciar los hechos en las redes sociales. “Hice todo lo posible para que tuviese alcance, por Facebook, Twitter e Instagram, porque debía saberse lo que me había pasado y hoy en día estoy muy orgulloso de la repercusión que mi denuncia ha tenido”, confiesa Ignacio.

Ignacio lucha a diario por una accesibilidad completa para todos. Foto Fernando Ruso

Su reclamación en las redes surtió más efecto que el esperado y pocos días después recibió el mensaje de Ezequiel Szafir, el CEO de Openbank. “Estoy impactado por la respuesta que has recibido. Obviamente, no existe tal política. Me avergüenzo de la respuesta que has recibido. Estamos en ello. Te contactarán hoy mismo. Y demás está decir que tomaremos medidas, no con esta persona, sino con todos nosotros en el banco. Aprender de esto, ver por qué nos puede pasar algo tan grave, y capacitar a todos en algo que a muchos nos parece obvio. Nuevamente, en nombre de todos los que hacemos Openbank, ¡te pido mil disculpas!”.

Ignacio ha logrado que Openbank rectifique su posición inicial. Foto Fernando Ruso

Ignacio se muestra satisfecho por las disculpas, aunque de momento ha aparcado la decisión de firmar la hipoteca del piso. “Necesitaba hacer una vida independiente, emanciparme como cualquier persona, pero la verdad es que tras esta mala experiencia se me han quitado un poco las ganas”, explica el joven a este medio. “La respuesta me ha aliviado, pese a que me dolió muchísimo lo sucedido —detalla el sevillano—; afortunadamente, ahora ya me puedo hacer una cuenta con ellos, y he conseguido que no existan barreras para otras personas sordas”.

Un entorno más hostil

El nuevo escenario tecnológico, en el que muchas de las gestiones y contrataciones se realizan por teléfono, fomenta la discriminación para las personas sordas. “Las empresas privadas, amparándose en la ley de protección de datos, a veces no aceptan la mediación de un intérprete”, denuncia Ignacio. “En su lugar, te mandan de un lado para otro —advierte—, y eso es un problema que pasa en toda España, el acceso es muy escaso”.

Y el joven sevillano da buena cuenta de ello. En las últimas semanas también, más allá del incidente con Openbank, Ignacio ha vivido otro incidente relacionado con la accesibilidad en el hospital Quirón.

El joven sevillano huye de ambientes con un exceso de ruido. Foto Fernando Ruso

Según cuenta, en una de sus visitas médicas se topó con la presencia de un intérprete de lengua de signos voluntario, no profesional. “Yo puedo oír gracias al implante coclear, pero me encuentro más cómodo cuando hay un intérprete, pero que sea profesional, porque estaba escuchando las cosas que me decía el médico y no coincidían que lo que me transmitía el intérprete”, explica Ignacio. “Imagina que en vez de dos pastillas te dice que son tres, ¡están jugando con la salud!”, critica el joven.

La entrevista con Ignacio también se lleva a cabo mediante un servicio de intérpretes entre personas con discapacidad auditiva y oyentes online, SVIsual, gratuito durante conversaciones de 25 minutos y financiado por el Gobierno de España, Vodafone y la Fundación ONCE. Funciona así: el interesado se baja una aplicación, se registra y pide iniciar una conversación. Posteriormente indica al intérprete el número de teléfono de la persona con la que desea hablar. Ahí empieza la charla, con el periodista al teléfono y el entrevistado signando; aunque ambos estén a apenas un par de metros.

Un momento de la entrevista con los reporteros de Yahoo a través de SVIsual. Foto Fernando Ruso

Este es uno de los pocos recursos que Ignacio reclama a las empresas. “La accesibilidad completa para todos, esa es mi lucha”, asegura el joven. “Siempre me he sentido apartado en muchos ambientes y solo persigo que la gente no se olvide de las personas sordas”.

En su cometido, y después de haber denunciado públicamente su discriminación, Ignacio ha recibido mensajes del equipo de la eurodiputada del PP, Dolors Monserrat —exministra de Sanidad en el Gobierno de Rajoy—, que según ha podido saber este medio tiene intención de denunciar el caso en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.

Pero cuántas de las discriminaciones que sufren a personas con discapacidades auditivas se quedan sin la promoción que ha obtenido la reclamación de Ignacio. “Yo ya estoy cansado, muy cansado de tener que luchar para que nos den el trato que nos merecemos, porque esta guerra no acabará nunca”, insiste el joven. “Esta semana ha sido Openbank, después Quirón y ya me pregunto quién será la siguiente”.

Ignacio está satisfecho por las disculpas de Openbank, aunque de momento ha aplazado su decisión de buscar hipoteca. Foto Fernando Ruso