Así evitarás intoxicaciones alimentarias en Navidad (no te saltes ningún paso)

Las fiestas navideñas son sinónimo de celebraciones multitudinarias donde, generalmente, consumimos alimentos que presentan más riesgo de contaminación. Con estos consejos evitarás grandes sustos

Mantener la higiene a la hora de cocinar, separar los alimentos crudos de los cocinados o mantener la comida a una temperatura segura son algunos consejos para disfrutar de estas fechas de una forma saludable. (Foto: Getty)
Mantener la higiene a la hora de cocinar, separar los alimentos crudos de los cocinados o mantener la comida a una temperatura segura son algunos consejos para disfrutar de estas fechas de una forma saludable. (Foto: Getty)

Las principales consecuencias de comer alimentos en mal estado de conservación son las intoxicaciones alimentarias, con síntomas como náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal, pérdida del apetito y debilidad.

Se estima que en Europa se comunican anualmente alrededor de 40.000 casos que causan 3.300 hospitalizaciones y provocan el fallecimiento de alrededor de 20 personas.

“La mayoría de los casos de intoxicaciones alimentarias son en realidad toxiinfecciones alimentarias provocadas por bacterias, virus o parásitos. Estas contaminaciones suelen surgir por manipular, preparar o conservar inadecuadamente los alimentos que, precisamente, ahora consumimos en mayor cantidad”, advierte la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

La carne y otros productos animales deben estár en su cocción exacta y segura. Tener un termómetro de cocina a mano evitará sustos y complicaciones. (Foto: Getty)
La carne y otros productos animales deben estár en su cocción exacta y segura. Tener un termómetro de cocina a mano evitará sustos y complicaciones. (Foto: Getty)

10 claves para disfrutar de estas fechas de una forma saludable:

1. Mantén la higiene a la hora de cocinar

Además de lavarse las manos con agua caliente y jabón (antes y después de preparar alimentos) es importante disponer de un espacio limpio y libre de posibles contaminaciones. El congelador y frigorífico deben estar limpios, los alimentos que no necesitan estar refrigerados deben estar almacenados en un lugar seco y fresco, que tenga una buena ventilación, y siempre alejados de la luz solar o de fuentes de calor. La basura, siempre con tapa. Los productos de limpieza, alejados de los alimentos, y los trapos y bayetas hay que lavarlos después de cada uso o ser desechables”.

2. Prepara la cantidad justa de comida

“Es importante ceñirnos a la capacidad de nuestras cocinas y sistemas de refrigeración y almacenamiento. Es mejor no cocinar grandes cantidades de comida, excepto que vaya a congelarse, para evitar las sobras, que no debemos mantenerlas más de 48 o 72 horas en el frigorífico, ni tampoco recalentarlas más de una vez”.

3. Limita el consumo de mariscos y pescados

Son alimentos muy perecederos; lo mismo pasa con otros de alimentos de alto riesgo como carnes, huevos, productos lácteos (preferiblemente pasteurizados), ensaladas, salsas, cremas, natas, etc. cuando su consumo no se produce de forma inmediata.

Los moluscos de concha tienen más peligro al concentrar bacterias patógenas. Cómpralos vivos y en vendedores autorizados para estar seguro de que proceden de zonas seguras o depuradas.(Foto: Getty)
Los moluscos de concha tienen más peligro al concentrar bacterias patógenas. Cómpralos vivos y en vendedores autorizados para estar seguro de que proceden de zonas seguras o depuradas.(Foto: Getty)

4. Preparar los alimentos en el momento

“Haciéndolo con bastante antelación nos arriesgamos a no conservarlos después de forma correcta y a sobrepasar el tiempo adecuado para prevenir el riesgo de la proliferación de microorganismos”.

5. Evita la ‘contaminación cruzada’

En Navidad elaboramos platos muy variados, lo que conlleva muchas veces el uso de utensilios que se pueden utilizar indistintamente para cortar productos crudos o cocinados, carnes y pescados a la vez.

6. Conserva los alimentos a temperaturas seguras

“La zona de peligro va desde los 4 hasta los 65 grados centígrados, en esta banda los microorganismos se multiplican con gran rapidez. Por debajo de 4 grados los microorganismos no se multiplican, pero están vivos, es decir, si sacamos del refrigerador un alimento, a medida que aumente la temperatura se incrementará el número de gérmenes que contiene. Por encima de 65ºC podríamos considerar que ya los hemos matado a todos. También es importante descongelar los alimentos en el refrigerador o en algún lugar fresco”.

Manipula el pescado con cuidado, lávalo siempre y guárdalo en nevera hasta el momento de cocinarlo. Si los vais a tomar crudo, que esté previamente congelado, para evitar anisakis.(Foto: Getty)
Manipula el pescado con cuidado, lávalo siempre y guárdalo en nevera hasta el momento de cocinarlo. Si los vais a tomar crudo, que esté previamente congelado, para evitar anisakis.(Foto: Getty)

7. Si vais a tomar pescado, la ultra-congelación es el método más seguro

“Se recomienda congelar el pescado a -20 grados centígrados durante, al menos, 72 horas. Así se evita que los microorganismos se desarrollen, por lo que se mantiene en perfecto estado de conservación y se impide su deterioro. De este modo se reduce también el riesgo de persistencia del parásito anisakis”.

8. Cocina los alimentos a más de 65ºC como mínimo durante 2 minutos

La función higienizadora de la cocción se debe a que son muchos los microorganismos patógenos que no soportan temperaturas superiores a los 60-65 grados centígrados. A estos grados, a los que se llega con la mayoría de métodos de cocción, las bacterias empiezan a degradarse y lo hacen más a medida que se mantiene la temperatura con el tiempo o si se aumenta”.

Lávalos bien aunque vengan preparados para su consumo, si no lo haces pueden dar paso a una intoxicación al mezclarlos con otros ingredientes. (Foto: Getty)
Lávalos bien aunque vengan preparados para su consumo, si no lo haces pueden dar paso a una intoxicación al mezclarlos con otros ingredientes. (Foto: Getty)

9. Lava bien la fruta y la verdura

Se deben lavar muy bien antes de pelarlas, cortarlas, comerlas o cocinarlas. El lavado reduce las bacterias que pueden estar presentes en los productos frescos, es la mejor manera de reducir los riesgos de enfermedades transmitidas por estos alimentos”.

10. Cuidado con las conservas

“Hay que ser cuidadosos y no coger aquellas latas que tengan golpes o estén abombadas o presenten zonas oxidadas, y desechar por completo las que, al abrirlas, desprendan gas.”

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