Scooters eléctricos, la moda que no enamora a Latinoamérica

Una pareja recorre la Avenida Reforma, en Ciudad de México, a bordo de una patineta eléctrica, un modelo de movilidad que se ha posicionado en algunas ciudades de Latinoamérica para eludir las congestiones vehiculares y disminuir las emisiones de contaminantes (foto Rodrigo Arangua/AFP).

Las tasas anuales de crecimiento gobal en las ventas de patinetas eléctricas o scooters estarán por el orden de 6,5% entre 2020 y 2025, lo que lo convertirá en un sector que moverá cerca de 22.500 millones de dólares, de acuerdo a la firma de investigación de mercados Research and Markets. Pero ese auge está jugando en contra de otro negocio relacionado: el del alquiler de estos aparatos, en especial en las ciudades latinoamericanas, como solución de micromovilidad.

Con tales registros del mercado, causó sorpresa la decisión tomada por la estadounidense Lime, que a comienzos de enero de este año anunció que se retiraba del negocio en ciudades como Bogotá, Buenos Aires, Montevideo, Lima, Puerto Vallarta, Río de Janeiro y Sao Paulo, en Latinoamérica, además de Atlanta, Phoenix, San Diego y San Antonio en Estados Unidos; y Linz, Austria.

“Parte de la realización de nuestra visión para transformar la movilidad urbana es lograr la independencia financiera. Es por eso que cambiamos nuestro enfoque principal a la rentabilidad. Si bien, la gran mayoría de nuestros más de 120 mercados han adoptado soluciones de transporte de micromovilidad rápidamente y son rentables, hay comunidades seleccionadas en todo el mundo donde este modo ha evolucionado más lentamente”, respondió Brad Bao, CEO de Lime, en comunicado compartido por la compañía a Yahoo Finanzas.

Sorprendió en su declaración que mencionara una lentitud en la evolución del modelo, teniendo en cuenta que, como lo señala el periodista colombiano Felipe Vallejo, experto en movilidad eléctrica, hay empresas que en la región pueden generar hasta 15.000 viajes al día, una cifra bastante competitiva en sistemas de movilidad que ofrecen a los usuarios opciones de transporte como metros, buses, taxi, bicicletas, motos, entre otros.

Sin embargo, la decisión de Lime de retirar por completo su flota de patinetas de Latinoamérica sembró la duda sobre las condiciones del mercado de alquiler, teniendo en cuenta que esta compañía era una de las más sólidas del mercado, con presencia en 120 ciudades a nivel global, aunque en 2019, de acuerdo al portal The Information, acumuló pérdidas por 300 millones de dólares.

¿Estaba preparado el mercado?

Felipe Vallejo se cuestiona si el inusitado auge del alquiler de patinetas eléctricas en ciudades principales de Latinoamérica encontró un mercado inmaduro que no estaba preparado para tal oferta.

Incluso el experto señala cuestiones culturales que pueden incidir en esta determinación. “El usuario tiene que portarse bien para que el servicio funcione, y acá no están acostumbrados a tener una responsabilidad sobre el vehículo que se utiliza”.

En ciudades de Brasil como Río de Janeiro y Sao Paulo se han adoptado restricciones de circulación para este tipo de vehículos para prevenir accidentes (foto Luiz Souza/NurPhoto vía Getty Images).

De otro lado, este mercado tiene otro peligro, y es que recurre a un aparato al cual las personas pueden acceder muy fácil por su bajo costo, que puede ser hasta de 300 o 400 dólares la unidad. Cuando esto ocurre, esos usuarios salen del mapa de potenciales clientes.

El negocio del alquiler de patinetas eléctricas aterrizó con fuerza en Latinoamérica en 2017, como respuesta a los inconvenientes de movilidad que padecían las ciudades principales. Además de Lime surgieron Grin y Grow (que hoy son la misma empresa; Grow adquirió a Grin), Mobike, VBike y Bird, quizá una de las empresas más fuertes en el mundo.

Precisamente Bird, al igual que otras pares en el mundo como Lyft, han decidido enfocar sus actividades en solo algunas ciudades que les son más rentables.

Quizás, para Vallejo, el arribo inusitado de empresas que ofertaban este servicio hizo que en la región se produjese una sobreoferta de patinetas de alquiler, que hizo que para los competidores el volumen del movimiento no fuese el que esperaban, y el necesario para cubrir los costos de funcionamiento como el mantenimiento y los repuestos, las reparaciones, las recargas y las pérdidas de los equipos.

El problema de la seguridad

Es justo la seguridad otro de los factores que podría incidir en un posible declive. El portal mexicano Xataca denunció en agosto de 2019 cómo en la capital de su país cobran entre 400 a 1.500 pesos mexicanos (21 a 80 dólares) por conseguir las refacciones necesarias para vulnerar la seguridad de una patineta eléctrica.

De hecho, el robo de sus equipos hizo que en julio de 2019 Grin anunciara la suspensión de su operación en Ciudad de México.


A comienzos de enero de este año, la empresa revirtió su decisión y volvió con sus patinetas a las calles, pero el 22 de enero tuvo que retirar de nuevo los aparatos debido “a ajustes a nivel operacional”, sin que por ahora se haya hecho un nuevo anuncio.

Por esta situación, y las mencionadas antes, el mercado de alquiler de patinetas eléctricas en Latinoamérica se inclina más hacia la incertidumbre que hacia las certezas.

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