La enfermedad que más nos roba el sueño, según los reumatólogos

Mónica De Haro
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La AR se manifiesta típicamente por dolor, tumefacción y rigidez o dificultad de movimiento en diversas articulaciones pequeñas y grandes. Los síntomas generales, que a veces preceden a las manifestaciones articulares y tienden a persistir durante toda la evolución del trastorno, incluyen básicamente cansancio, sensación de malestar, fiebre ligera, inapetencia y pérdida de peso corporal. (Foto: Getty)
La AR se manifiesta típicamente por dolor, tumefacción y rigidez o dificultad de movimiento en diversas articulaciones pequeñas y grandes. Los síntomas generales, que a veces preceden a las manifestaciones articulares y tienden a persistir durante toda la evolución del trastorno, incluyen básicamente cansancio, sensación de malestar, fiebre ligera, inapetencia y pérdida de peso corporal. (Foto: Getty)

Entre un 70 y un 80 por ciento de las personas con artritis reumatoide (AR) presentan alteraciones del sueño. Esta enfermedad reumática inmunomediada impide que la persona pueda conciliar bien el sueño, provoca que se despierten con antelación o que sientan fatiga al levantarse por la mañana sintiendo que no han descansado correctamente.

Las alteraciones del sueño pueden darse en todas las fases del mismo y tienen un impacto directo en la calidad de vida de quienes conviven con AR implicando problemas psicológicos y/o deterioro cognitivo, a raíz del estrés que genera en la persona.

Los reumatólogos han dado a conocer esta realidad coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Sueño y reconocen que a pesar de los grandes avances logrados en los últimos años, según la Encuesta AR 20202, realizada por ConArtritis a 882 pacientes, "existen necesidades no cubiertas como la fatiga, el dolor, el impacto de la enfermedad sobre la calidad del sueño o sus repercusiones en la esfera psicológica y emocional en las que se debe continuar trabajando para mejorar la calidad de vida de estas personas".

Es importante recordar que el sueño está involucrado con muchos sistemas fisiológicos, como la consolidación de la memoria, el control de la inflamación, la regulación hormonal, la regulación cardiovascular y muchas otras funciones importantes, por lo tanto, la duración insuficiente del sueño y la mala calidad del sueño se asociarán con varios resultados adversos importantes para la salud como deficiencias en la función cognitiva y ejecutiva.

La AR es mucho más frecuente en el sexo femenino que en el masculino y suele aparecer en personas adultas mayores, pero <strong>puede iniciarse en cualquier etapa de la vida y afectar a cualquier persona, </strong>con independencia de la raza, el sexo y la ocupación. (Foto: Getty)
La AR es mucho más frecuente en el sexo femenino que en el masculino y suele aparecer en personas adultas mayores, pero puede iniciarse en cualquier etapa de la vida y afectar a cualquier persona, con independencia de la raza, el sexo y la ocupación. (Foto: Getty)

Solo en España, la artritis reumatoide afecta a casi 420.000 personas y cada año, 20.000 personas reciben por primera vez el diagnóstico, lo que supone un gran impacto, no solo en la vida de la persona y sus familiares. 

El síntoma inicial más frecuente es la rigidez articular matutina (sobre todo en las articulaciones de manos y pies), que se presenta tras el reposo nocturno y comporta una notable dificultad de movimiento. La rigidez matutina se puede acompañar de cansancio, fiebre, pérdida del apetito y debilidad muscular, un cuadro que a veces aparece semanas o meses antes que el dolor y los signos que denotan inflamación articular, es decir, hinchazón, calor y enrojecimiento en las articulaciones comprometidas.

La evolución del trastorno es muy variable, ya que en algunas personas el avance de las lesiones se detiene de forma espontánea, mientras que en otras progresa a lo largo de toda la vida.

Además de las alteraciones del sueño, existen evidencias de que las restricciones en la participación social derivadas de la enfermedad están asociadas con las alteraciones en el estado psicológico y emocional de los pacientes. De hecho, el 31,5 por ciento de las personas con AR refieren mucho impacto o impacto grave a nivel emocional, el 12,4 por ciento a nivel cognitivo, el 29,2 por ciento en el ámbito laboral o académico, el 18,7 por ciento a nivel social y el 15,1 por ciento a nivel familiar.

“Es importante concienciar sobre la AR pero, sobre todo, es imprescindible que las mujeres (a quienes afecta más) que reciben por primera vez el diagnóstico no se frustren ya que con la correcta información, una comunicación fluida con el especialista y con la terapia adecuada es posible vivir con AR y disfrutar de una vida normal sin dejar al margen los sueños o proyectos de futuro”, indica Carmen Fondo, vicepresidenta de ConArtritis y persona que convive con AR.

La enfermedad, sin información o sin el tratamiento adecuado, puede afectar a nuestras metas o proyectos, familiares, profesionales y sociales. Por eso, es fundamental que conozcamos la AR y así abordar correctamente, y con el seguimiento médico oportuno, situaciones vitales tan importantes como el embarazo” y añade que “en general, las mujeres nos vemos muy afectadas por el dolor, el cansancio o la fatiga que ocasiona la AR, algo que impacta en nuestro entorno”, añade.

Para hacer frente al impacto del sueño en las personas de AR, los expertos en reumatología han compartido una serie de recomendaciones en ''Hablemos de Artritis Reumatoide', la bwe

  1. Dormir 8-9 horas diarias intentando mantener una rutina con horarios establecidos. En general, nadie debería dormir menos de 6 horas, y menos aún las personas que pertenecen a grupo de riesgo.

  2. Se recomienda, en la medida de lo posible, una siesta que no supere los 30 minutos.

  3. Cenar al menos dos horas antes de acostarse y tomar alimentos ligeros.

  4. Evitar el uso de pantallas digitales durante al menos dos horas antes de irse a la cama.

  5. Disponer de una habitación tranquila, bien ventilada y sin ruidos.

  6. Evitar el consumo de sustancias que puedan resultar excitantes como teína, cafeína o tabaco.

  7. Realizar ejercicio físico de forma regular, pero evitando que sea en las últimas horas del día. Los ejercicios aeróbicos, la natación y el pilates son muy recomendados.

  8. Puede resultar útil anotar las preocupaciones y al lado de cada una apuntar posibles soluciones para hacerles frente.

  9. En algunas ocasiones y, siempre bajo supervisión médica, es necesario recurrir a tratamiento farmacológico.

  10. Mantener una buena comunicación médico-paciente es imprescindible para poder abordar todas las dudas y lograr mejorías en la calidad de vida. Acudir a una asociaciación de pacientes puede ayudar a la persona a sentirte comprendida y apoyada, lo que mejorará su estado de ánimo.

Cómo podemos dormir con regularidad

Estas normas de higiene para el sueño son aplicables a todos (aultos y niños) y pueden ayudarnos a crear un entorno propicio para el descanso. Pero para entender realmente el mecanismo interno que nos empuja a dormir, "necesitamos recordar los dos procesos que regulan tanto el tiempo como la duración del sueño: la regulación circadiana (proceso C) y el control homeostático (proceso S), también conocido como el 'modelo de sueño de dos procesos", explica la doctora Lourdes del Rosso, médico especialista en medicina de sueño y profesora asociada en la Universidad de Washington.

Aunque muchos otros factores afectan el sueño, como el medio ambiente, el estrés y los medicamentos; la comprensión de estos dos procesos nos ayudará a esforzarnos por lograr un horario de sueño constante. El proceso C se refiere a nuestro reloj interno, regulado por una parte de nuestro cerebro llamada 'núcleo supraquiasmático'. Este reloj regula y controla el ciclo de sueño-vigilia de 24 horas a través de la influencia de la luz y la melatonina.

En ausencia de luz (como durante las horas de la tarde), la melatonina se produce promoviendo el sueño, pero en presencia de luz, la producción de melatonina cesa, lo que indica a nuestro cerebro que es de día y necesitamos despertar. Nuestro comportamiento puede anular estas señales naturales. Por ejemplo, las luces brillantes en la noche apagan la producción de melatonina, retrasando el sueño hasta altas horas de la noche.

El proceso S promueve el sueño en función del tiempo anterior que pasamos despiertos. Durante la vigilia nuestro cerebro acumula sustancias que favorecen el sueño, cuando dormimos estas sustancias se 'aclaran' y nos volvemos a sentir alerta. Este proceso es particularmente importante si dormimos siestas por la tarde, porque agotamos las sustancias que promueven el sueño y no podemos conciliar el sueño a una hora razonable por la noche.

El mejor sueño es cuando sincronizamos nuestros tiempos de sueño / vigilia con nuestro reloj interno y nuestra propensión al sueño encontrando el equilibrio perfecto entre el proceso C y el proceso S.

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