Los "artistas invisibles" quieren seguir manteniendo su casa en Málaga

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Málaga, 20 nov (EFE).- Los "artistas invisibles" y creadores culturales que okuparon en 2007 lo que denominan como "La Invisible", un inmueble de titularidad municipal situado en el centro de Málaga para desarrollar su vocación y creatividad, quieren seguir manteniéndolo tras la orden de desalojo del Ayuntamiento.

Eduardo Serrano, uno de los portavoces de la casa, ha definido a los “invisibles” como una amalgama de personas "inaudibles para las instituciones", y ha asegurado que decidieron entrar en 2007 en este espacio “para volcarlo a la ciudad y a la ciudadanía”.

UN LUGAR PARA EVADIRSE Y CONECTAR

El también arquitecto ha defendido la necesidad de seguir manteniendo este proyecto, que ha considerado "un lugar para evadirse y atravesar las crisis", así como un espacio para "conectar con las personas" al margen del ruido y del trajín de la ciudad.

En este sentido, la abogada y encargada de llevar los asuntos jurídicos de la casa, Amanda Romero, ha abogado también por el mantenimiento de este edificio -que, ha apuntado, se encontraba en estado de abandono- “para colectivos y asociaciones que no contaban con infraestructuras en esta ciudad”.

Tras la okupación del inmueble, Romero ha explicado a Efe que en 2011 firmaron con el Ayuntamiento un acuerdo de cesión temporal por un año, con posibilidad de ampliarse a un periodo mayor, y recibieron el apoyo de otras instituciones como la Diputación de Málaga, la Junta de Andalucía y el Museo Reina Sofía.

La abogada ha asegurado que por su parte se cumplieron los requisitos necesarios y, desde entonces, se ha iniciado en varias ocasiones el proceso de adjudicación, pero cuando está a punto de culminar, el Ayuntamiento paraliza las negociaciones “sin ningún tipo de justificación”, ha añadido.

PLAN DE REHABILITACIÓN EN 2016

Asimismo, Amanda Romero ha explicado que en 2016 presentaron un proyecto de rehabilitación a requerimiento del consistorio, “que tuvo el visto bueno de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Málaga y fue premiado por el Ministerio de Cultura”.

Por ello, ha manifestado que el Ayuntamiento “incumple” sus acuerdos y “miente” cuando alega que el edificio no reviste condiciones de seguridad, y ha añadido que la rehabilitación del edificio “se puede hacer por fases para no tener que desalojarlo”.

“Ante la injustificación de amenaza de desalojo”, la abogada ha recordado que se ha convocado una manifestación el próximo 27 de noviembre, además de estar recabando apoyos expresos del ámbito de la cultura y de la arquitectura.

“Lo que tendrá que valorar el alcalde de Málaga es si la foto que quiere es agentes de la autoridad desalojando por la fuerza a colectivos sociales y culturales, cuya única responsabilidad es revitalizar un espacio y defenderlo para su uso público”, ha añadido Romero.

“EL DESALOJO SERÁ RÁPIDO Y SI ES NECESARIO SE EMPLEARÁ LA FUERZA”

Sin embargo, la respuesta de la concejala de Cultura de Málaga, Noelia Losada (Cs), es tajante, y asegura que “el desalojo será rápido", espera que "antes de terminar el año” y, "si es necesario, se empleará la fuerza”.

Losada, que señala que se trata de una okupación ilegal y que su partido tiene "tolerancia cero" con este tipo de asuntos, ha asegurado en declaraciones a Efe que el edificio precisa de una rehabilitación integral y ha explicado que Urbanismo ha de llevar a cabo este proceso “con ellos fuera”.

La concejala de Cultura ha apuntado que no quiere ser "corresponsable" si ocurre una desgracia en el inmueble, ya que ha insistido en que es propiedad del Ayuntamiento.

Aunque asegura que la actividad cultural del centro “ha decaído muchísimo”, no descarta ningún tipo de concesión para que vuelvan a ocupar este inmueble -“que costó cuatro millones de euros a los malagueños”, ha aclarado-, “pero de manera legal”.

Por su parte, el concejal de Urbanismo, Raúl López (PP), también ha expuesto que “hay un riesgo posible”, y por tanto una responsabilidad que atañe al consistorio.

Ha señalado a Efe que el último informe público detalla que hay “daños estructurales graves”, entre ellos riesgos de desprendimientos y humedades, por lo que es necesario el desalojo y “si se niegan al diálogo, se hará por la fuerza”.

María José Díaz Alcalá

(c) Agencia EFE

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