4 motivos médicos por los que los dedos se arrugan

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La ciencia dice que los dedos arrugados desempeñan un papel evolutivo, ayudando a las personas a agarrar objetos mojados. En algunos casos, este fenómeno podría ser un signo de un problema médico

(Foto: Getty Images)
Para los especialistas, mantener manos y pies sumergidos en el agua marca el inicio de un proceso biológico que permite una mejor manipulación de objetos húmedos. (Foto: Getty Images)

La piel de los dedos de las manos y los pies se conoce como ‘glabra’, lo que significa que es lisa y sin pelo. Pero cuando entra en contacto con el agua durante mucho tiempo, la piel glabra de los dedos se arruga y pueden parecer una ciruela. De ahí la expresión, “tengo los dedos como pasas”.

Es algo muy común que no reviste ningún peligro y que suele suceder a menudo tras lavar los platos o darse una ducha o un baño prolongado. Es más probable que ocurra en agua caliente o tibia que en agua fría. Pero, ¿por qué sucede?

Sujetan mejor

Los científicos llevan años intentando determinar cuáles son las causas de este curioso fenómeno. Un estudio de 2013 de la Royal Society británica, publicado en su revista ‘Biology Letters’, sostenía que el objetivo de esta modificación de la epidermis sirve para mejorar el agarre de objetos mojados o bajo el agua.

Esta capacidad de ’arrugamiento’ bajo el agua podría haber sido crucial para nuestro ancestros al permitirles conseguir alimento en zonas de vegetaciones húmedas o arroyos, algo fundamental para la supervivencia.

Para demostrarlo, un equipo de científicos de la Universidad de Newcastle analizó la habilidad de las personas al coger objetos fuera del agua con los dedos arrugados y normales, para estudiar por qué ocurría este efecto.

Los expertos le pidieron a 30 participantes que realizaran una sencilla tarea: mover 45 objetos, como canicas, de diferentes tamaños de un contenedor a otro. A lo largo de todo el experimento, los participantes lograron recoger los objetos más rápido con los dedos arrugados, sugiriendo que el fenómeno sí nos da un mejor agarre.

De modo que los dedos arrugados actúan como bandas de rodamiento, canalizando el agua fuera de los dedos de manos y pies cuando se mojan, y permitiendo así mantener la capacidad de agarre a distintas superficies. Los dedos ‘arrugados’ son, entonces, señal de un sistema nervioso intacto.

Del mismo modo, los científicos creen que el hecho de que las plantas de nuestros pies también se arruguen al contacto prolongado con el agua, permitía a nuestros ancestros correr mejor bajo la lluvia, algo que podría compararse con el agarre de un neumático en condiciones húmedas.

Por tanto, este estudio sugiere que tener los dedos de las manos y pies rugosos es un rasgo evolutivo que nos da algún tipo de ventaja. De hecho, la reacción de arrugarse puede ser una forma para determinar si el sistema nervioso simpático funciona correctamente en pacientes que no responden a otros estímulos.

Anteriormente se creía que las arrugas en manos y pies mojados eran el resultado del paso del agua por la capa externa de la piel, haciendo que se hinche, pero la formación de estas arrugas es en realidad un proceso activo. Este ‘arrugamiento’ se produce cuando los vasos sanguíneos de los dedos se contraen. Al tratarse de un proceso activo, esta nueva investigación sugiere que tienen, además, una importante función y ofrecen una ventaja natural.

El primero en argumentar este extraño suceso fue el neurobiólogo estadounidense Mark Changizi quien demostró en un estudio previo realizado en 2011 en los Laboratorios 2AI en Boise (Idaho) que las arrugas actúan como las bandas de rodadura de los neumáticos, creando canales que permiten que el agua pueda drenarse fuera cuando hacemos presión con nuestras manos sobre superficies húmedas. Esto permite a los dedos hacer un mayor contacto con esas superficies, dándoles un mejor agarre.

"En estos trabajos se ha demostrado que realmente es una ventaja evolutiva, similar al sistema de drenado de las llantas de un coche y que les permiten estar en mejor contacto con el pavimento mojado. Nadie se arriesgaría a bajar un puerto lloviendo con llantas lisas", cuenta en El País Consuelo Prado Martínez, profesora de Antropología en la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid.

La temperatura influye

Eso sí, el contacto accidental con el agua no es suficiente para que se produzca este cambio sino que debemos permanecer al menos cinco minutos con el cuerpo (o las extremidades) bajo el agua.

En agua caliente, este fenómeno se da con más facilidad. Como se puede leer en la publicación Effects of Water Temperature on Skin Wrinkling (Efectos de la temperatura del agua en las arrugas de la piel), a 40º de temperatura, solo hacen falta 3,5 minutos para conseguir el efecto, mientras que en agua fría se tardan unos 5.

En la piscina se agudiza

El tipo de agua en el que nos sumergimos también afecta a nuestra capacidad de agarre. En la playa los dedos no se le arrugan tanto como en la piscina. Una investigación realizada en el Hospital Wesmead de Sydney (Australia) encontró que el agua dulce favorece el efecto, aunque todavía se desconocen las causas.

Enfermo o lesionado, no funciona

Otra de las conclusiones de estas investigaciones es que la reacción de arrugarse puede ser una forma para determinar si el sistema nervioso simpático funciona correctamente en pacientes que no responden a otros estímulos.

De hecho según apunta Román Barabash Neila, dermatólogo del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), una investigación de la Universidad de Tel-Aviv concluyó que en enfermos de Parkinson, los dedos de las manos se arrugaban mucho menos que en pacientes sanos.

El interrogante que sigue sin respuesta es el de por qué los dedos no se quedan arrugados permanentemente. Las teorías apuntan a que se trata de un medio de defensa natural, ya que con las yemas arrugadas aumenta la sensibilidad de la piel y nuestro cuerpo experimenta más riesgo de daño al coger objetos, por lo que trata de volver a su estado natural rápidamente.

La ciencia confirma que las arrugas en plantas de los pies permitían a nuestros ancestros correr mejor bajo la lluvia, ayudándoles a adaptarse al medio.(Foto: Getty)
La ciencia confirma que las arrugas en plantas de los pies permitían a nuestros ancestros correr mejor bajo la lluvia, ayudándoles a adaptarse al medio.(Foto: Getty)

Causas menos comunes

Tener los dedos arrugados después de haber estado un rato en el agua no es motivo de preocupación si vuelven a la normalidad una vez secos. Pero, tal y como publican algunas revistas médicas, si una persona tiene dedos arrugados sin haber estado en el agua o este fenómeno no desaparece tan rápido y va acompañado de otros síntomas, podría ser un aviso de una afección médica. Las siguientes condiciones pueden causar ‘dedos de pasa’:

  1. La deshidratación puede afectar la piel, haciendo que se sienta seca y fría. La piel de la punta de los dedos puede verse arrugada. Para comprobarlo, hay que pellizcar suavemente la piel en el dorso de su mano, si no se recupere tan rápido como de costumbre puede haber riesgo de deshidratación. Puede hacer otros señales que lo confirmen como boca seca, dolor de cabeza no orinar tanto como de costumbre, estar mareado o sentirse confundido o irritado.

  2. Las manos arrugadas pueden indicar la enfermedad de Raynaud, una afectación que provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos de las manos y los pies cuando la persona siente frío o estrés. Como esos vasos son muy pequeños, el resultado es que, cuando se produce ese estrechamiento, se reduce tanto la irrigación de sangre hasta la piel que su aspecto se torna pálido y arrugado, y además puede generar dolor.

    Los síntomas clave de la enfermedad de Raynaud son dedos que se vuelven blancos o azules en el frío, entumecimiento y hormigueo. La piel de la punta de los dedos también puede verse arrugada y reblandecida. En casos extremos, este trastorno provoca llagas o muerte de los tejidos. No existe una cura para la enfermedad de Raynaud, pero hay medidas que pueden ayudar a reducir los niveles de estrés y garantizar que los dedos no se enfríen demasiado. La Fundación Española de Reumatología recomienda una consulta rápida ante la sospecha de padecer este problema, ya que "la efectividad de muchas terapias depende de que sean utilizadas al inicio de la enfermedad".

  3. Eczema. Es una condición que causa inflamación de la piel, erupciones cutáneas, picazón y enrojecimiento. Seca la piel y puede causar arrugas, haciendo que las puntas de los dedos parezcan arrugadas o pellizcadas.Las personas con eccema experimentan brotes, seguidos de períodos de tiempo con menos síntomas. La dermatitis atópica es una forma de eccema a largo plazo. Causa piel roja y seca que puede picar o hincharse. La dermatitis atópica comúnmente afecta las manos y los dedos, la parte posterior de las rodillas y el interior de los codos.

  4. La diabetes afecta a la capacidad del cuerpo para controlar los niveles de azúcar en la sangre. Las personas con diabetes pueden tener más riesgo de desarrollar varias afecciones de la piel. Y los dedos pueden verse afectados debido a infecciones bacterianas y fúngicas provocando que la piel alrededor de las uñas y entre los dedos se enrojezca, se hinche y posiblemente se arrugue.

Si crees que podrías tener los dedos arrugados por alguno de esto motivos no dudes en acudir al médico. Recuerda que tomar nota de otros síntomas y posibles desencadenantes puede ayudar al profesional a hacer un diagnóstico.

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