Arrugas a los 30 años: cómo prevenirlas, las mejores cremas y tratamientos

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Photo credit: Jeremy Moeller - Getty Images
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Seguro que tenías un montón de ganas de cumplir los 30, pero cuando ya empiezas a sobrepasarlos, te quieres quedar ahí. Hasta ahora tu piel estaba lisa como una tabla, sin arrugas de ningún tipo, pero ahora empiezas a intuir unas líneas que no se van. Y es que este es el momento justo en el que debes empezar a cuidarte a conciencia si no quieres que esas arruguitas se hagan más pronunciadas y se instalen en tu cara antes de lo previsto.

Habrás percibido que a esta edad ya le empiezan a pasar algunas cosas a esa piel jugosa y llena de vida. La doctora Gema Pérez Sevilla, cirujana maxilofacial y experta en Medicina Estética Facial, explica el proceso: “La treintena es la década en la que las líneas finas, la falta de luminosidad y la sequedad aparecen en el rostro debido a la ralentización de la renovación celular de la piel, además del efecto acumulado de impacto ambiental y genético, lo que va provocando la aparición de los primeros signos de envejecimiento. Además, las hormonas del crecimiento empiezan a disminuir, por lo que la piel no se repara como lo hacía a los 20 años”.

Y es que a partir de los 30 no sólo empiezan a ser visibles las arrugas, sino que también aparecen otros signos de envejecimiento: “Desde los 20-25 años comienza a degradarse el colágeno de nuestro cuerpo y cada vez producimos menor cantidad. Por tanto, la treintena es la década en la que comienzan a aparecer las primeras arrugas de expresión, además de los primeros signos de flacidez, así como manchas y una menor luminosidad. Todo esto va a depender mucho de la genética de cada persona, del estilo de vida y de las rutinas de belleza y cuidado personal que tenga. Es una piel todavía joven pero que comienza a demandar más cuidados para estar bonita”, puntualiza la farmacéutica Belén Acero, especialista en Dermocosmética.

Así son las arrugas de los 30

A los 30 tenemos toda la vida por delante y no hay que preocuparse por las arrugas, pero si ocuparse para que aparezcan lo más tarde posible y para minimizar las que hay. Lo primero es entender qué tipo de arrugas son las que van a aparecer en tu piel a esta edad. Ponte frente a un espejo y mírate atentamente. Seguramente, sobre todo si estás al final de la treintena, vas a ver dos tipos de arrugas: “Por una parte, están las arrugas dinámicas o de expresión, que son debidas a la contracción muscular repetida y están muy ligadas a la genética de cada persona. Son las que se observan cuando nos reímos o fruncimos el ceño y son las que abundan en la treintena, siendo mucho menos frecuentes las segundas, las llamadas arrugas cronológicas o estáticas. Estas últimas se ven cuando estamos en reposo, y se producen por la pérdida natural de colágeno y elastina, algo que está relacionado con el paso del tiempo, pero también con el fotoenvejecimiento”, apunta la doctora.

Cómo cuidar la piel a los 30 años

Sabiendo todo esto no conviene relajarse y esperar a rozar la siguiente década para frenar el avance de las arrugas. En cosmética y salud cuanto antes se ponga remedio, mucho mejor. “Es importante introducir principios activos que ralenticen el proceso de envejecimiento cutáneo. Y, sobre todo, para prevenir las arrugas es esencial utilizar fotoprotección a diario y seguir una rutina de cuidados”, recalca Pérez Sevilla.

Respecto al protocolo de belleza más conveniente, Belén Acero, titular de la farmacia Avenida América, señala que a los 30 años es importante incluir en la rutina facial cosméticos destinados a atenuar las líneas finas y prevenir las arrugas, pero también cuidar la alimentación, que repercute en el envejecimiento. “Es necesario llevar una dieta equilibrada y variada. Recomiendo incluir vitamina B1 (que podemos encontrar en alimentos integrales, huevos, carne, guisantes o nueces) y B6 (presente en hígado, salmón, pollo, avellana, nueces), ya que inhiben la glicación, y por lo tanto son aconsejables para frenar el envejecimiento de la piel que provoca el exceso de azúcar”.

Pero no sólo hay que ponerse cremas, antes de todo eso, si quieres lucir una preciosa piel a los 30 años y libre de arrugas, hay que seguir una rutina de belleza todos los días, que empieza por la limpieza. Rosa Roselló, directora de formación de Druni, resume en qué debería consistir esta: “El primer paso para cuidar la piel es mantener una limpieza facial correcta para eliminar las células muertas y las impurezas. De este modo nuestra piel estará más receptiva para absorber los tratamientos posteriores. Una buena rutina facial de día pasaría por un limpiador en textura gel-espumoso que sea respetuoso con el pH de la piel y adaptado al tipo de piel. A continuación, habría que aplicase un tónico rico en vitamina C para equilibrar el rostro y darle una inyección de luminosidad. La limpieza se hace todavía más importante por la noche porque es cuando la piel se repara y regenera. A los 30 años es recomendable, antes de irse a dormir, practicar la doble limpieza para que el rostro quede totalmente limpio. Recomiendo usar un limpiador de base oleosa para retirar el sudor, el maquillaje y el SPF por completo y otro limpiador de base acuosa para terminar de retirar todos los restos de suciedad y contaminación que queden en el rostro. De este modo, se evitará que los poros se obstruyan y la piel quedará limpia y preparada para aumentar la eficacia de los principios activos posteriores”.

¿Qué activos son los mejores a los 30 años?

En cuanto a las cremas más convenientes, Belén Acero aconseja usar por el día un sérum antioxidante; una crema hidratante específica según el tipo de piel (piel mixta, piel grasa, piel seca) para mantener la función barrera; y protección solar de amplio espectro, el mejor antiarrugas. “Los antioxidantes, como la vitamina C, han demostrado eficacia para prevenir el daño oxidativo que provocan los rayos UV, el estrés, la contaminación, etc. Se aconseja usarlos por la mañana a diario, antes de la protección solar. Hidratar la piel a diario es otro paso esencial para prevenir las arrugas. Una piel hidratada mantiene más tiempo la elasticidad y presenta menos arrugas que una piel deshidratada y seca. Activos como el ácido hialurónico, el escualeno, la niacinamida y la pro-vitamina B5 o la glicerina son algunos de los que más beneficios aportan en este sentido”.

Por la noche, la experta en Dermocosmética, recomienda a partir de los 30 años transformadores como el retinol. “Es el activo que ha demostrado mayor eficacia para prevenir y tratar las arrugas. El retinol se debe utilizar bajo supervisión de un profesional, porque es un activo que puede ser algo irritante y, en ocasiones, a algunas personas les cuesta tolerarlo, así que conviene introducirlo de forma gradual y combinarlo siempre con protección solar alta por el día”.

Tratamientos en cabina

También puedes recurrir a la medicina estética para mejorar el estado de tus arrugas si hace ya unos años que has superado la barrera de los 30 y te acercas a la siguiente década. La doctora Gema Pérez Sevilla da cuenta de los tratamientos más aconsejables a esta edad para tratarlas y mejorar la calidad de la piel.

  • Láser CO2: “Es un sistema de luz que interactúa con la piel para eliminar sus capas más superficiales y conseguir así una gran renovación. Su acción en las capas más profundas ayuda a luchar contra el paso del tiempo al alisar arrugas y tensar la piel”.

  • Luz Pulsada Intensa: “Se utiliza para el rejuvenecimiento, sola o en combinación con el láser vascular y pigmentario, para restaurar la salud de la piel facial. Mediante esta técnica podemos eliminar el acúmulo de pigmento, cerrar los vasos dilatados y mejorar la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico en la piel facial para disminuir la flacidez”.

  • Facialismo: “Es un protocolo preventivo, con base médica, perfecto para mantener la mejor higiene y tono de la piel. Incluye tres pasos, limpieza facial, drenaje facial y masaje miofascial, con los que realizamos una limpieza profunda de la piel, mejoramos la calidad tanto de la piel como de los músculos y las fascias, y liberamos la retención de líquidos y toxinas que pueden provocar inflamación. Los masajes ayudan a mejorar la calidad de la piel y por lo tanto también tienen un efecto preventivo de las arrugas”.

  • Relleno de ácido hialurónico: “Se puede utilizar en todo el rostro para tratar arrugas medias, finas y profundas. Se pueden tratar mentón, ojeras, surco nasogeniano, entrecejo, frente, patas de gallo, etc. tanto para eliminar las arrugas, como para recuperar el volumen perdido. El producto más utilizado es el ácido hialurónico, porque es natural y, por lo tanto, muy bien tolerado ya que hidrata profundamente (algo esencial para luchar contra las arrugas) y porque llega a las capas más profundas, actuando como un auténtico “andamio” y promoviendo la producción de colágeno, básico también para una piel joven”.

  • Bótox: “Tiene la capacidad de relajar las fibras musculares, permitiendo así controlar la excesiva contracción de los músculos que producen las arrugas en la gesticulación. El bótox es perfecto para prevenir y tratar las patas de gallo, las arrugas de la frente y del entrecejo”.