El arresto domiciliario no frena a Anna Sorokin, la estafadora de Netflix

La falsa heredera ruso-alemana Anna Sorokin saliendo de su apartamento el 11 de octubre de 2022 en Nueva York. Sorokin, la joven ruso-alemana que estafó a neoyorquinos adinerados mientras se hacía pasar por heredera, dijo que lucharía contra la deportación a Alemania después de su reciente salida de prisión. (Foto: YUKI IWAMURA/AFP via Getty Images)
La falsa heredera ruso-alemana Anna Sorokin saliendo de su apartamento el 11 de octubre de 2022 en Nueva York. Sorokin, la joven ruso-alemana que estafó a neoyorquinos adinerados mientras se hacía pasar por heredera, dijo que lucharía contra la deportación a Alemania después de su reciente salida de prisión. (Foto: YUKI IWAMURA/AFP via Getty Images)

El éxito de la serie ¿Quién es Anna? de Netflix ha sido todo un filón para Anna Sorokin, su auténtica protagonista. Esta ficción creada por Shonda Rhimes descubrió al público la historia de esta estafadora que, a lo largo de la década de 2010, tomó el nombre de Anna Delvey para abrirse paso en las altas esferas de Nueva York y engañar a ricos. Tras ser condenada en 2019 y volver a ser detenida en febrero de 2021 por la expiración de su visado, el interés suscitado en su figura le permitió hacerse de oro en prisión, pagar la fianza y salir de nuevo a la calle bajo libertad provisional, aunque, lejos de dejar atrás aquellos días de lujos, parece que este éxito que le ha traído la serie le ha hecho aferrarse aún más a esa vida.

Así parece demostrarlo la reciente entrevista que ha concedido a Variety, donde el medio relata detalladamente cómo es la vida actual de esta estafadora, los lujos que siguen rodeando su entorno y los proyectos ambiciosos que tiene en mente para seguir haciéndose de oro. En concreto, cuentan cómo Sorokin disfruta de su libertad provisional en un apartamento de East Village, en el corazón Manhattan, donde los precios no son precisamente baratos. Aunque se describe que su habitáculo es pequeño, todo el lugar está decorado con fotografías de colección cuyo precio oscila entre los 2.500 y 8.000 dólares y de sus propias pinturas, las cuáles le permitieron pagar su fianza desde prisión.

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Si recordamos, Anna Sorokin aprovechó su estancia en la cárcel para pintar cuadros y mostrarlos a través de sus redes sociales. Debido al éxito de la serie de Netflix, fueron muchas las personas que se interesaron en tener un objeto personal de la auténtica protagonista de ¿Quién es Anna?, lo que la llevó a reunir fácilmente la cantidad necesaria para salir de entre rejas. “No sé por qué la gente está tan sorprendida, no es como si hubiera logrado algo de la noche a la mañana”, contaba a Variety sobre el tema. “Estaba trabajando constantemente mientras estaba en la cárcel y vendí mucho de mi arte, no estaba simplemente sentado allí sin hacer nada”.

Desde el medio explican que Sorokin daba estas declaraciones mientras se encontraba en el baño retocándose con productos de belleza de alta gama, entre los que había sueros, máscaras, cremas faciales o perfumes de marcas de lujo como Dior. Este alto nivel de vida también se podía apreciar en el resto del apartamento, donde había objetos como gafas de sol de Celine, joyas de Sophie Blacke o un bolso de Susan Alexandra. Además, su cocina estaba impoluta, puesto que puede permitirse en lujo de no cocinar. “Solo tengo gente que me entrega todo”, explicaba.

Julia Garner as Anna Sorkin en el primer episodio de '¿Quién es Anna? (Foto: Nicole Rivelli/Netflix © 2021)
Julia Garner as Anna Sorkin en el primer episodio de '¿Quién es Anna? (Foto: Nicole Rivelli/Netflix © 2021)

De hecho, cuenta que tiene en desarrollo un proyecto de ofrecer una serie de cenas VIP en su casa, donde a través de una invitación, con dinero de por medio, permitirá compartir una velada con ella dentro de su apartamento. Según cuenta, su intención es usar los beneficios para apoyar a organizaciones de justicia penal como Marshall Project, ACLU o Equal Justice Initiative, además, y le gustaría contar con invitados de la talla de Anna Wintour, Bret Easton Ellis o Elon Musk. La idea aún está en proceso, pero señala que su correo electrónico ya está lleno de mensajes de chefs famosos que buscan colaborar con ella.

“Estoy en esta posición única en la que tengo una plataforma y tengo la credibilidad de alguien que realmente ha pasado por el sistema en lugar de ser una persona famosa al azar que necesita una causa”, continúa contando a Variety sobre sus proyectos, entre los que también se encuentra un libro de memorias o el seguir con la venta de sus cuadros en internet. Con todo esto, señala que las estafas ya han quedado atrás, teniendo ahora en mente aprovechar este tirón que le ha dado Netflix gracias a la serie de Shonda Rhimes. Eso sí, por su arresto domiciliario aún no puede salir de su apartamento y ni siquiera puede realizar publicaciones en sus redes sociales, pero no parece que sea impedimento para que continúe viviendo la vida de lujos que tuvo en su etapa pasada como estafadora.

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