Todos se centran en el supuesto canibalismo de Armie Hammer y nadie se da cuenta de las sugerencias de violación

Valeria Martínez
·8 min de lectura

La idea del canibalismo es capaz de revolvernos el estómago con solo pensarlo, pero no vamos a negar que provoca cierta curiosidad primitiva que lleva a que personajes como Hannibal Lecter formen parte de nuestra cultura popular (o que el recuerdo instantáneo que tenemos de ¡Viven! sea que sus personajes tuvieron que recurrir a ello). Y si a esa palabra le sumamos mensajes sadomasoquistas y un actor de Hollywood como protagonista, el escándalo está más que asegurado.

Prueba de ello es que Armie Hammer está en el ojo del huracán con cientos de titulares, tuits y memes que destacan una supuesta faceta caníbal, cuando el escándalo que lo rodea esconde algo mucho peor.

Armie Hammer (Reuters, Chris Helgren, Gtres)
Armie Hammer (Reuters, Chris Helgren, Gtres)

Si una cuenta anónima publica decenas de mensajes privados supuestamente escritos por el actor, donde vuelca toda su imaginación fetichista a sus amantes, es inevitable que se haga viral. En estos tiempos que corren de inmediatez informativa, el tema corrió como la pólvora sin esperar a confirmar si se trataba de un bulo, un impostor o la pura realidad. Y la mayoría picamos el anzuelo ante la palabra “canibalismo” como sustantivo de gancho infalible en titulares y tuits en general. Y mientras tanto obviábamos otra posible realidad aterradora.

Confieso que en un principio me tomé la noticia con pinzas. Armie Hammer me resultaba uno de esos actores destinados a ser eterno secundario -hasta que me dejó anonadada en Call me by your name y Wounds-. Lo entrevisté en varias ocasiones, por El llanero solitario, The man from UNCLE y Free fire, y en cada ocasión me dejó con la misma sensación de un actor simpático pero con poca gracia. Un poco meh. Lo único que recuerdo de todas las veces que charlé con él es que me dijo que llevaba un vestido igualito al de su esposa. Así de poco interesante fue la conversación que es todo lo que recuerdo. Por ello fui de esas personas que reaccionaron con cierto escepticismo al ver la noticia que comenzaba a acaparar titulares la semana pasada. “¿Armie Hammer arriesgándose a enviar mensajes por una red social, desde su cuenta pública y a amantes del mundo? ¿Con referencias fetichistas? ¿Con mensajes sadomasoquistas? ¿Confesándose caníbal?” No daba crédito. Y no porque no crea a las víctimas sino porque recordaba esa imagen de tipo simpaticón con poca gracia, y porque me resultaba insólito que un personaje famoso sea tan ingenuo como para dejar rastro enviando ese tipo de mensajes desde su propia cuenta y en plena era MeToo.

Fue una cuenta de Instagram llamada “House of Effiela que destapó el escándalo publicando los supuestos mensajes enviados por el actor a varias mujeres, en donde las llama “gatitas”, les envía frases picantes, hablan de sus relaciones como dominante y esclavo, y hasta sugiere su deseo de comerlas y beberles la sangre. Es más, en un mensaje se confiesa caníbal. “Soy 100% caníbal. Quiero comerte. Mierda. Me asusta admitirlo. Nunca lo había admitido antes reza uno de los textos supuestamente escritos por él, mientras en otros leemos frases como “quiero cortarte en pedazos” o “quiero comerte”.

Eso sí, cabe destacar que las capturas publicadas no han sido verificadas y el propio actor las desmiente como reales. De momento Hammer solo se ha pronunciado para comunicar que se desligaba de la película que iba a rodar con Jennifer Lopez para estar con sus hijos y añadía que “no iba a responder a esas acusaciones de m*erda”, tachando la respuesta de las redes de “ataques viciosos y falsos”. Sin embargo, la cosa comenzó a tomar un tinte realista cuando una exnovia llamada Courtney Vucekovich aseguró haber oído comentarios similares de Armie -quien le habría dicho que quería romperle las costillas y comérselas- junto al descubrimiento de otra cuenta privada del actor que desvela una faceta juerguista y un tanto siniestra.

Como decía al principio, las redes y medios no tardaron en hacerse eco viral de la noticia centrándose en destacar el canibalismo como sustantivo infalible en sus publicaciones. Desde titulares, a memes bromistas y videos de TikTok con el actor bailando al son de Cannibal de Ke$ha. Es decir, ¿un actor de Hollywood que estaría confesando ser caníbal? Evidentemente atrapa la atención mediática pero el problema es que al centrarse tanto en este fetiche extremo el mundo se está olvidando de prestar atención a otros mensajes más abominables y traumáticos. Lo que supuestamente muestra Armie Hammer en esos supuestos (valga la redundancia) mensajes es un fetiche. Un fetiche caníbal que nada tiene que ver con asesinar amantes y comérselas, sino más bien con una fantasía sexual que existe y que lleva a algunos a morderse, pretender asesinarse, o cortarse para que alguien beba la sangre como parte del acto sexual. Es una fantasía. Extrema, muy extrema, pero fantasía al fin. Por eso, teniendo en cuenta que el fetiche caníbal existe dentro del universo dominatrix o sadomasoquista podemos dejar a un lado las referencias caníbales que están recayendo sobre el actor y centrarnos en aquello que nadie habla.

En los pantallazos de los supuestos mensajes entre Hammer y sus amantes publicados por House of Effie se pueden ver frases de dominación, de actos sexuales en contra de la voluntad de la chica en cuestión que esconderían algo más siniestro todavía. Porque una cosa es participar de una fantasía entre dos personas de mutuo acuerdo, pero otra muy distinta es forzarla. Y eso es lo que sugieren algunos de los supuestos mensajes. En dicha cuenta podemos leer capturas en donde el propio Hammer confirmaría haberse "sentido como Dios" al violar a la chica a la que supuestamente envía el mensaje; mientras otra mujer desvela que no pudo abrir los ojos durante 4 o 5 horas tras sentirse forzada por el actor. Cuando me arrastraba hacia el cuchillo era para cortar las cuerdas y liberarme” escribe en un mensaje que supuestamente envió donde añade que no puede concebir la idea de haber sido violada por él. Lo acusa de buscar “chicas vulnerables” que “no contarán la verdad” mientras cuenta que sufre de “pensamientos suicidas” tras lo vivido.

En eso mismo coincide la ex del actor, Courtney Vucekovich, quien mantuvo una relación entre junio y agosto del año pasado, al asegurar a Page Six que "te cautiva y, aunque es encantador, te está preparando para estas cosas que son más oscuras". Además contó que ella misma vivió las referencias caníbales cuando Hammer le dijo que quería “asarla y comerla”, mientras agregaba que hizo algunas cosas conmigo con las que no me sentía cómoda. Terminas haciendo cosas que están muy fuera de lugar para ti, incluidos actos sexuales".

Pero eso no es todo, otra de las ex novias de Hammer, la escritora Jessica Ciencin Henriquez, tuiteó: “Si todavía te preguntas si esos DM de Armie Hammer son reales (y lo son), tal vez deberías comenzar a cuestionar por qué vivimos en una cultura dispuesta a dar abusadores el beneficio de la duda en lugar de las víctimas".

Sin ir más lejos, Courtney Vucekovich dijo a DailyMail que la situación fue lo suficientemente traumática como para entrar en un programa terapéutico de 30 días para lidiar con lo vivido durante el pasado mes de octubre. Una declaración similar a la de otra mujer que también dice haberse quedado traumatizada hasta el punto de someterse a un “programa de terapia intenso”, según reveló un allegado a la exesposa del actor, Elizabeth Chambers (que mantuvo un matrimonio de 10 años con Hammer y habría sido contactada por varias mujeres que dicen haber sufrido situaciones parecidas, según dijo el mismo allegado a la fuente citada, el Daily Mail).

Es decir, nos hemos centrado en el escándalo fácil que produce la palabra “canibalismo”, obviando que se está sugiriendo una personalidad manipuladora para placer y beneficio propio, forzando y traumatizando a víctimas en el camino. Si esto se confirma, Hammer podría sumarse al infame club de las estrellas caídas gracias al despertar provocado por el movimiento #MeToo.

Debemos tener en cuenta que el escándalo comenzó sosteniéndose en mensajes no verificados y anónimos, pero debemos prestar atención al hecho de que están apareciendo exparejas reales que están confirmando eso mismo que dicen las capturas de las redes. Y en cierto sentido no puedo evitar sentirme incómoda con la noticia, con los primeros titulares centrados en el fetiche y con el mundo recurriendo a memes y bromas relacionadas con el escándalo “caníbal” sin prestar atención al hecho de que habría víctimas en el camino. Un repaso rápido por Instagram o Twitter nos desvelan infinidad de bromas relacionadas con el actor y el canibalismo demostrando una falta de empatía global hacia la realidad que podrían haber vivido estas mujeres.

Me resulta preocupante que nos hayamos centrado en la mención del canibalismo como fetiche sexual en lugar de prestar atención a los supuestos mensajes de mujeres traumatizadas, que hablan de violación, de manipulación y consecuencias traumáticas. En plena era #MeToo me extraña que el sensacionalismo ganara la partida.

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