Qué podemos aprender de un fracaso

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Photo credit: dr
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Las cosas no siempre salen como tenemos previsto. A veces, alcanzamos todos los objetivos previstos; otras veces fracasamos, no tenemos éxito en nuestras metas y nos quedamos con mal sabor de boca, decepcionados, tristes. Pensábamos que todo iba a ir de una manera y ha ido de otra completamente distinta.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua establece tres acepciones para la palabra 'fracaso' a cual más funesta. Primera, "malogro, resultado adverso de una empresa o negocio". Segunda, "suceso lastimoso, inopinado y funesto". Tercera, "caída y ruina de algo con estrépito y rompimiento".

Los académicos de la RAE son grandes lingüistas pero no psicólogos, y por ello no plantean una cuarta acepción que sea algo así como: "oportunidad de aprender algo para la vida futura". Porque el fracaso, aunque sea una frase hecha, siempre tiene un lado bueno, algo que aprender y que nos puede ayudar a levantarnos después del golpe.

Estamos hablando de la resiliencia, de la capacidad de sobrevivir a un fracaso y de verlo sin odiar nuestros errores, que a veces no lo son tanto. "Los fracasos son hechos desfavorables que no han sucedido como esperábamos. Nos atribuimos muy rápido la etiqueta de fracasado/a, cuando en las experiencias de fracaso siempre intervienen otros factores que no están bajo nuestro control", asegura Beatriz Pujante, psicóloga de Somos Estupendas.

Photo credit: Underwood Archives - Getty Images
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Desgraciadamente, la cultura norteamericana ha hecho mucho daño a la europea al introducir el concepto de 'loser': el perdedor que no llega a ser nada en la vida. "Esta forma de ver a las personas hace que las etiquetemos y las reduzcamos solo a si cumplimos con lo que se espera socialmente", aclara Pujante. Y crea barreras: "La gente que vale y la que no, la que merece un buen trato y la que puede ser objetivo de burlas o críticas", añade.

¿Es el fracaso el camino hacia el éxito?

Solemos pensar que el fracaso es parte de un camino que conduce hacia el éxito. Es un consejo útil, pero quizás sea mejor pensar que de los propios errores podemos aprender algo y que el éxito no es el fin en sí mismo. Pero el fracaso puede ser la palanca para un cambio más profundo, enderezar el barco, hacer más verdaderos nuestros valores o a acercarnos a nuestro propio y auténtico camino.

Si siempre pensamos en el éxito, vamos a ser desgraciados. "La presión de sentir una felicidad inalcanzable nos puede hacer sentir muy infelices. No tenemos por qué aprender de todos nuestros fracasos ni todo en la vida es maravilloso y alegre. Además, querer mantenerse en el pensamiento Mr. Wonderful tiene una alta probabilidad de fracaso, sufrimiento y culpabilidad al no haberse conseguido. Esa obligación y presión de sentir únicamente emociones positivas o agradables, de vivir el momento, nos impide conectar con quienes somos y conocernos, y esto nos aleja de muchos aprendizajes", explica la psicóloga de Somos Estupendas.

Photo credit: Jeffrey Coolidge - Getty Images
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El fracaso y los niños

Hablando de aprender y enseñar, queremos saber si el miedo al fracaso, y la capacidad o no para gestionarlo, depende de la sobreprotección que hayan ejercido sobre nosotros nuestros padres. Se lo preguntamos a Beatriz Pujante: "Cuando sobreprotegemos, incluso con la mejor de las intenciones, estamos impidiendo que aprenda y que sus habilidades de afrontamiento crezcan. Los fracasos a lo largo de la vida son naturales y es importante que ese niño o adolescente esté preparado para transitar los malos momentos", explica.

Para educar a los niños en relación al fracaso, la experta nos propone:

  • Facilitar las herramientas para que desarrollen autoconfianza y aprendan a gestionar sus emociones, tanto las agradables como las no agradables.

  • Asegurarnos de que comprenden que no se trata de un proceso o situación que tengan que vivir en soledad, sino que pueden contar con su entorno, que pueden contar con vosotros.

¿Se te ha ocurrido que podrías aprender esto de tus errores?

1) El fracaso nos puede servir para descubrir otros objetivos. Por ejemplo, puede ser que te propongas hacer ejercicio pero que siempre lo dejes pasar pero que no lo hagas por pereza, sino porque estás focalizando tu responsabilidad en otros puntos: en formarte más, en cuidar a la gente que tienes alrededor, etc.

Photo credit: Bettmann - Getty Images
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2) El fracaso puede ayudar a corregir nuestro rumbo. Nos suelen decir: "visualiza lo que deseas y lograrás tus objetivos". Pero... ¿sabes seguro cuáles son? La mayoría de las veces somos inconscientes de nuestras necesidades, deseos y naturaleza más profundos. Que cometamos un error no debe hacernos pensar que estamos descarrilando, sino que nos va a orientar mejor hacia nuestros objetivos.

3) El fracaso nos enseña que hemos de cambiar nuestra visión de éxito. Cuando cometemos un fallo, quizás es necesario replantear qué entendemos como un triunfo. ¿Tener una casa más grande? ¿Comprar un coche más potente? La vida no siempre nos mueve hacia arriba; de hecho, a menudo nuestra dirección o camino en la vida implica bajar o salir, dejar ir o suavizar partes de nosotros mismos.

5 cosas para pensar y hacer cuando fracasamos

¿Hundirse en la miseria o buscar formas de salir adelante? La psicóloga Beatriz Pujante nos da unos consejos sobre qué hacer ante el fracaso.

  • Nadie es perfecto: todo el mundo en algún momento de su vida experimenta fracasos. El fracaso no dice nada sobre ti o tu valor como persona, lo que habla de ti es cómo lo gestionas.

  • Para gestionarlo, es absolutamente necesario que puedas aceptar tu imperfección y lo que ha sucedido. Si puedes identificar las consecuencias negativas del fracaso, también necesitas analizar qué aspectos positivos pueden salir de esta situación.

Photo credit: Fred Morley - Getty Images
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  • Quizás el fracaso haya afectado a tu autoestima y motivación. No te dejes engañar por este bache: conecta con tus logros y éxitos del pasado y con tus habilidades.

  • Cuida tu salud mental y física. Cuando iniciamos un proyecto que no sale adelante puede consumir mucha de nuestra energía. Así que, antes de volver a intentarlo, recarga pilas: descansa, revisa qué ha fallado y haz las mejoras con lo que has aprendido.

  • No olvides rodearte de personas que te apoyen y que hagan más fácil este proceso. La red de apoyo es uno de los recursos naturales de nuestra sociedad más preciados. Comparte cómo te sientes y pide ayuda si esta situación te está superando.

En definitiva, podemos sentirnos agradecidos por el fracaso, como indica la experta de Somos Estupendas: "Aunque no siempre es así, en ocasiones podemos sentir que el fracaso nos ha traído algo bueno o mejor que aquello que esperábamos inicialmente. Lo que fue un fracaso puede convertirse en una oportunidad de cambio, un aprendizaje o el camino hacia una nueva versión de ti de la que te enorgullezcas plenamente", concluye.