Por qué apoyarte en los codos no es bueno para tus articulaciones

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 apoyarse con el codo en una superficie dura por mucho tiempo o con frecuencia sería el gesto desencadenante de lo que se conoce como 'bursitis', una enfermedad reumática de las partes blandas. (Foto: Getty)
Apoyarse con el codo en una superficie dura por mucho tiempo o con frecuencia sería el gesto desencadenante de lo que se conoce como 'bursitis', una enfermedad reumática de las partes blandas. (Foto: Getty)

Permanecer apoyado sobre el codo durante periodos muy largos (lo que se conoce como 'codo de estudiante') es una de esas acciones que hacemos a diario, sin pensarlas. Por ejemplo, cuando estamos leyendo, trabajando o escuchando a alguien.

Se trata de una postura que nos resulta cómoda pero que -a la larga- puede causar daños a nuestras articulaciones, ya que traumatiza la zona y produce la inflamación de la bolsa o bursa.

Los movimientos repetitivos pueden estar detrás del dolor de codo y dar lugar a una afección conocida como 'bursitis', que afecta a las bursas. Estas son pequeñas bolsas o sacos llenos de líquido que actúan como amortiguador entre los huesos y otras partes móviles, como los músculos, los tendones o la piel.

Las bursas contienen un líquido en su interior (habrás oído hablar del líquido sinovial) y son las encargadas de amortiguar el roce de huesos y tendones. Tenemos alrededor de 150 bursas en el cuerpo que permiten que las articulaciones como los hombros, las rodillas y los codos funcionen sin problemas. Pero, como te decía, pueden dañarse con fuerzas repentinas o repetitivas como arrodillarse en el suelo o apoyar los codos en la mesa. También hay otras acciones que conllevan un sobreuso del codo, por ejemplo tras haber estado levantando pesos excesivos, como elevar las maletas al realizar un viaje o cargar las bolsas de la compra.

Este tipo de lesiones son más silenciosas y no se deben sólo a un traumatismo, sino a movimientos repetitivos y malas posturas con las que vamos añadiendo tensión e incrementando el riesgo. En estos casos, el dolor suele aparecer progresivamente y presentarse, al menos al principio, solo cuando hacemos determinados movimientos o cuando hacemos fuerza.

Y si las bolsas dañadas se continúan sometiendo a un esfuerzo o movimiento repetitivo, la inflamación tiende a empeorar. La piel que se encuentra sobre las bolsas sinoviales superficiales, como las de la rodilla y el codo, se enrojece y se hincha.

El dolor y la hinchazón persistentes limitan la movilidad, lo que provoca debilidad muscular. Por ejemplo, cuando se inflama una bolsa sinovial en el hombro, levantar el brazo separándolo del cuerpo (como se hace para ponerse una chaqueta), resulta doloroso y difícil. Sin embargo, la bursitis en el codo puede causar hinchazón, pero poca o ninguna molestia.

De hecho, esta bursitis puede ser asintomática y tan solo presentar la inflamación del codo; aumentando de forma significativa el tamaño normal de la articulación. Pero es posible que no reparemos en ello si no nos fijamos, y esto es lo que hace que a larga, la lesión empeore.

Frente a este tipo de origen, local, existen otras causas que se consideran sistémicas, en las que la bursitis es un síntoma de una patología. Entre esas causas, se encuentran las enfermedades reumatológicas (artritis reumatoide y gota), las enfermedades hormonales (diabetes, hipotiroidismo), así como infecciones y heridas.

De ahí que sea importante acudir al reumatólogo para que valore los síntomas. La zona inflamada suele doler al moverla o al tocarla, así que lo normal es que realice un examen físico, explorando la zona alrededor de la bursa para el diagnóstico. El médico observará si hay...

  • Masa protuberante en el codo o hinchazón.

  • Tumefacción.

  • Calor local.

  • Limitación funcional a la hora de realizar la extensión y la flexión del codo en los casos más avanzados.

Será fundamental acudir al médico para descartar también -en un primer momento- una posible bursitis infecciosa. Esta suele tener lugar cuando se produce una lesión como una picadura de insecto o herida punzante en la piel cercana a la bursa. Dicha lesión puede permitir la entrada de bacterias que infectan la bursa provocando síntomas similares a la bursitis.

Para el diagnóstico, el médico te preguntará sobre tus actividades y lesiones recientes, y a veces es necesario analizar el líquido extraído de la bolsa sinovial o realizar pruebas de diagnóstico por la imagen.

La bursitis aguda también puede deberse a una infección o por la gota, en esto casos puede ser particularmente dolorosa, y la zona afectada puede estar enrojecida y caliente. Si presentas bursitis sin realizar movimientos repetitivos o presión excesiva, acude a tu médico con el fin de investigar si alguna enfermedad sistémica pudiese ser la causa. Si además, hay fiebre y mal estado general, puede existir una infección que requerirá un tratamiento específico.

Por lo general, el tratamiento para las bursitis de repetición (como la del codo) implica descansar la articulación afectada y protegerla de más traumatismos. Además del reposo, la colocación de hielo sobre la zona ayudará a calmar las molestias, si las hay. En algunos casos, también puede ser necesario el aspirado para disminuir la tensión en la bursa.

Incluso puede ser recomendable el uso férulas para inmovilizar el codo, los fármacos antiinflamatorios no esteroideos y, a veces, las inyecciones de corticoesteroides, que suelen aliviar los síntomas, según recoge el manual médico de Merks (MSD).

La fisioterapia también puede ayudar si la bursitis ha influido en la capacidad para mover el codo o si produce debilidad muscular. Pero, a diferencia de otro tipo de lesiones traumatológicas, en la bursitis no debe aplicarse compresión o presión sobre la articulación afectada.

La última opción de tratamiento es la bursectomía (extirpación de la bursa). Sin embargo no es común tener que llegar a estos procedimientos ya que la mayoría de casos suelen evolucionar favorablemente con el tratamiento conservador.

Por último, aunque realmente se desconoce la prevalencia de esta lesión, según los fisioterapeutas se presenta mayormente en el sexo masculino y es más frecuentemente entre la tercera y sexta década de vida. Es decir, que es más probable que la bursitis se produzca a medida que envejecemos. Así que la mejor manera de evitar dolor en los músculos y que surjan problemas con estas lesiones en las articulaciones es mantenerse flexible y fuerte llevando una vida activa y realizando estiramientos sencillos.

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