Antonio Serrat, líder mundial del triatlón: "Gómez Noya o Mola son referentes, pero no puedo igualarles"

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Photo credit: World Triathlon
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El triatlón regresa a lo grande este sábado en Yokohama (Japón). Es la primera gran cita del año, pero no de las Series Mundiales de 2022, que por esos trastornos del calendario arrastrados de la pandemia celebró sus dos primeras pruebas a finales del año pasado en Hamburgo y Abu Dhabi. En plena resaca olímpica para los favoritos, ganaron el alemán Tim Hellwig y el belga Jelle Geens, respectivamente, pero el más regular con dos quintos puestos fue Antonio Serrat Seoane (Vigo, 1995), que regresa a la competición que otorga el título mundial como líder de la clasificación.

Además de llevar el dorsal '1', el triatleta gallego también ejercerá de cabeza visible del triatlón español en esta temporada, con Javier Gómez Noya ya enfocado en el Ironman, Mario Mola estrenando su paternidad y con objetivos de carreras concretas este verano y Fernando Alarza preparando las oposiciones a la Policía y tomándose también la temporada con calma. Sin ninguno de los tres olímpicos en Tokio, Serrat Seoane será el único que persiga la clasificación general tras ser 8º del mundo el pasado año.

En Japón, donde solo le acompañan Roberto Sánchez Mantecón y Miriam Casillas, inquietan las grandes cantidades de lluvia pronosticadas para las próximas horas. Con suerte, podrían parar a la hora de la carrera (3:06h del sábado la prueba femenina, 6h de la mañana la prueba masculina en directo en Teledeporte) que han variado algunos tramos del recorrido de ciclismo y atletismo para evitar los adoquines más resbaladizos y podrían incluso suprimir la natación si el agua se contamina y sustituir sus 1,5 kilómetros por otro tramo de 5 kilómetros de carrera convirtiendo el triatlón en un duatlón. "Y ahí habría que afrontar la carrera de forma diferente, en el que quizá los que tienen buena bici arriesguen más en el primer tramo a pie".

A sus 27 años, Antonio Serrat Seoane, también bronce europeo la pasada temporada en Valencia, no es aún un ganador. En su historia en el triatlón universal, nunca ganó una carrera, pero su estabilidad es la mejor arma, porque rara vez sale del top-10. En el que debe ser la temporada de su consagración, hablamos con él.

Runner's World: ¿A qué puedes aspirar en Yokohama?

Antonio Serrat Seoane: Es la primera carrera del año y hace seis meses que no compito una prueba internacional, así que las referencias son las sensaciones de estas semanas previas. He mejorado respecto a los entrenamientos del año pasado, pero hasta que no te mides con los rivales no sabes si tú has mejorado pero ellos también. Quiero verme en carrera y ahí ya puedes jugar tus bazas. El primer objetivo es estar muy adelante en natación, que aquí siempre se nada rápido.

¿Te gusta el circuito?

Sí, es la cuarta vez que corro aquí y tanto en la bici como corriendo son circuitos muy planos y muy rápidos, así que se sufre igual que si tuvieras que subir, porque hay zonas muy técnicas, curvas que provocan que el grupo vaya muy estirado, con muchas arrancadas y parones que pueden hacer que llegues cansado al tramo a pie.

Ahora empiezan a aparecer los favoritos. ¿Quién te da más miedo?

Todos, pero quizá el equipo francés con Vincent Luis [campeón mundial en 2019 y 2020], el británico Alex Yee [plata olímpica en Tokio], los australianos [liderados por Birthwhistle], neozelandeses [con el bronce olímpico Wilde]... Creo que favorece que nadie tenga la responsabilidad en carrera, pero eso también hará que la prueba esté más apretada y con más gente. Supongo que Luis buscará la escapada en natación para sacar diferencias supongo a Yee, que sabe que si se baja con los mejores es el más rápido corriendo.

Tu sales con el dorsal 1 y como líder español sin Gómez Noya, Mola ni Alarza. ¿Sientes ya esa responsabilidad de líder, las miradas sobre ti?

No, por suerte en España el nivel es altísimo y también que el primer puesto que tengo ahora mismo, aunque siempre hay que correr, fue más factible de conseguir por ser después de unos Juegos Olímpicos. Será difícil mantenerlo, pero vamos a soñar, a dar lo mejor y cuando acabe la primera carrera ver dónde podemos estar el resto del año.

Photo credit: NurPhoto
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¿Pero llegar después de un pentacampeón mundial como Gómez Noya o un tricampeón mundial como Mola no te pone más presión?

Prefiero que no me metan presión porque igualarlos a ellos muy difícil. Tengo que hacer mi carrera con mis condiciones y estaré contento con lo que hago, no me pongo como objetivo igualar sus éxitos. Son de los mejores de siempre y ha sido bonito tenerlos como referencia, pero cada deportista es diferente y cada uno tenemos que hacer nuestro camino.

¿La temporada solo está centrada en las Series Mundiales o tienes otros objetivos por el camino?

Las Series Mundiales son lo más importante del triatlón y a cuantas más pueda acudir, mejor, pero una prueba como el Europeo [en agosto en Múnich] y la Copa del Mundo de Pontevedra [el 23 y 24 de julio], que es donde entreno, siempre hacen ilusión, pero si hay que elegir hasta julio prevalecerán las Series Mundiales. Hay que ir carrera a carrera y a partir de ahí ver qué podemos hacer este año.

Hablemos de tus inicios. ¿Cómo llegas al triatlón? ¿Venías de alguno de los tres deportes?

Conozco el triatlón desde muy pequeño porque mi padre lo practicaba e iba a verle correr. Eso sí, nunca me obligaron a hacerlo. Jugué a baloncesto, fútbol, bádminton y voleibol en diferentes equipos y cuando fui creciendo me decanté por el atletismo porque tenía más amigos y me tiraba jugar. Después mi círculo estaba más en el triatlón y a los 15 años decidí quedarme y hasta ahora.

¿En qué momento uno empieza a tomárselo más en serio y a ver que puedes llegar a la élite?

Cuando acabo el instituto las horas de entrenamiento empiezan a prevalecer. No sabía adónde podía llegar, pero con 18-20 años decides dedicarle más tiempo. En ese momento pude apostar, porque familia me apoyó y vimos posibilidades.

¿Y los estudios se aparcan?

Hice el ciclo superior de TAFAD [Técnico Superior en Actividades Físicas y Animación Deportiva], entré en la universidad y tras completar dos cursos de Nutrición, justo antes de la pandemia lo dejé, sabiendo que cuando decida dejar de entrenar tanto lo podré retomar. Elegí una universidad a distancia, la Isabel I de Burgos, porque me permitía hacer los exámenes mientras estaba entrenando en Canarias o Sierra Nevada. Si tienes que ir a clase, pierdes tiempo de descanso o recuperación.

También cambiaste de entrenador, de Omar González a Ian O'Brien.

A finales de 2019 empecé con O'Brien y la idea era trabajar todo el año siguiente con él, pero llegó la pandemia y tuvo que ser casi todo a distancia. Hice una concentración de enero a marzo en Sudáfrica con él y su grupo y tenía ya billetes para ir a Estados Unidos, pero con el confinamiento esos proyectos se acabaron. Después a finales de año vinieron a Europa y me pude unir a ellos, pero como no tenía permiso de trabajo por las restricciones no pude ir a EEUU, así que decidí entrenar en Pontevedra con Jonathan Cancela, con el que ya había estado en categorías inferiores, y que había formado un grupo aquí. Con O'Brien [que prepara a destacados estadounidenses y la natación de la campeona olímpica Flora Duffy] al final solo pude estar cinco meses presenciales, he aprendido visiones diferentes de la forma de vida y de entrenar y no cierro la puerta a unirme a ellos en el futuro.

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¿Cómo es ahora tu rutina de entrenamientos semanal, qué volúmenes de kilómetros llegas a meter en cada disciplina?

Entrenamos los siete días a la semana, aunque uno siempre es más tranquilo para asimilar y no hacer sobreentrenamiento. Nadando puedo hacer unos 25 kilómetros semanales, cuando se acerca la competición bajas un poco y cuando trabajas bloques específico, subes. En bicicleta, en torno a los 300 kilómetros, aunque también cuando estás en Canarias y quieres aprovechar el buen tiempo quizá un poco más. Y de carrera unos 70 kilómetros, pero podemos llegar a 90. Se busca la consistencia y hacer volúmenes homogéneos para evitar lesiones.

¿Y eres de los que disfruta más la carga o los entrenamientos para afinar cuando se acerca la competición?

Por suerte me gustan los dos. Los entrenamientos de volumen que puedes llegar a estar cuatro horas en bicicleta se hacen amenos, pero las series de intensidad en pista o las transiciones de bicicleta a carrera son chulas y motivan porque a todos nos gusta correr rápido. Es importante saber que hay momentos en los que tienes que guardar un poquito y mirar más el volumen para cuando se acercan las competiciones sacar el gas.

¿En qué notas que has mejorado en el último año?

Lo que me he notado este año es sensaciones y tiempos en entrenamientos de referencia, tanto nadando, en bici o corriendo me he visto mejor. Cada día se puede mejorar y soy capaz de ser más consistente, ser capaz de acumular mejores sesiones de entrenamiento, buscar que durante varias semanas o meses estés a un buen nivel.

¿Y cómo ves la polémica sobre la nueva generación de zapatillas? ¿Realmente sientes su beneficios a nivel de recuperación?

Tengo la suerte de colaborar con New Balance, y estoy muy contento con las Fuel Cell RC, ahora va a sacar un nuevo modelo con geometrías de la placa de carbono más agresivas. Para las pruebas supersprint de 1.500m, tiene una zapatilla que nadie tiene, la FuelCell 5.280 que es muy fina y casi parece de clavos y la RC Elite V2 para 5.000 y 10.000 metros. Claro que noto que cuando haces entrenamientos más exigentes de volumen e intensidad, al día siguiente no tienes esos gemelos tan cargados, pero eso también pasa con los bañadores de competición y con las ruedas de perfil de ciclismo. En pista están los clavos que también son una ayuda y mejora para correr. Se agradece bajarte a correr y poder mantener el ritmo.

¿Te ves haciendo Ironman en el futuro?

De momento, me veo más haciendo corta distancia pero es un reto, el triatlón nació en esa distancia en Hawái y sería bonito hacerlo, aunque no sé si al máximo nivel. Espero hacerlo, aunque más tarde que pronto.

¿Y cómo ves a Kristian Blummenfelt, campeón olímpico, mundial, ahora gana el Mundial de Ironman...es imbatible?

Desde el año pasado, eso parece. El año pasado hizo algo que nadie había hecho. En un año olímpico lo normal es no buscar las Series Mundiales y él pudo hacerlo todo. Y en Ironman era casi un novato, era su segunda carrera, pero se supo controlar muy bien y dio una clase magistral, ganó en la carrera a pie, pero tanto en natación y en bici sabía dónde tenía que ir para no quedarse atrás.

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