Los crímenes que mantuvieron en vilo a Italia dos décadas llegan a la televisión

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Antonio Banderas está de vuelta a la pequeña pantalla. Tras interpretar a Pablo Picasso en Genius de National Geographic -papel por el que fue nominado al Globo de Oro y al Emmy- el actor malagueño regresa a televisión para interpretar a otro personaje real en El monstruo de Florencia, serie sobre el investigador y periodista Mario Spezi basada en la historia real de 14 asesinatos ocurridos entre 1968 y 1985 en la Toscana italiana.

En concreto, esta historia está basada en el libro El monstruo de Florencia: Una historia real, escrito por el propio Spezi junto al escritor estadounidense Douglas Preston basado en sus propias vivencias investigando el caso. Y es un relato realmente interesante, puesto que el escritor, en su ímpetu por llegar lo más lejos posible en la investigación de los crímenes, acabó siendo detenido como sospechoso de este caso que mantuvo en vilo a Italia durante casi dos décadas.

Antonio Banderas en el Festival de Málaga (Foto: Juan Naharro Gimenez/Getty Images)
Antonio Banderas en el Festival de Málaga (Foto: Juan Naharro Gimenez/Getty Images)

Para conocer la historia al completo debemos remontarnos a finales de los 60, cuando el 21 de agosto de 1968 dos amantes, Antonio Lo Bianco y Barbara Locci, fueron asesinados en las afueras de Florencia mientras mantenían un encuentro íntimo en un coche. El asesinato se llevó a cabo con una escopeta de calibre 22 de la marca Beretta y el marido de la mujer se convirtió en el principal sospechoso, por lo que fue detenido y el caso fue dado por resuelto. Pero varios asesinatos ocurridos después en la misma zona y con la misma escopeta dieron a entender que tal vez el asunto no estuviera del todo zanjado.

Seis años más tarde, el 15 de septiembre de 1974, otra pareja fue asesinada en las mismas circunstancias. Stefania Pettini fue encontrada junto a su novio Pasquale Gentilcore brutalmente asesinada y con signos de haber sido violada. El terrible suceso también ocurrió en el interior de un coche, con una Beretta de calibre 22 y en las afueras de una localidad cercana a Florencia. Sin embargo, en aquel momento se desestimó por completo que este asesinato pudiera estar relacionado con el anterior y la policía lo atribuyó a los mirones de la zona, aunque la investigación se cerró sin resolver el caso.

Hubo que esperar otros siete años para que las sospechas de que un asesino en serie andaba suelto por las afueras de Florencia empezaran a surgir. Fue con el asesinato de Giovanni Foggi y de Carmela Di Nuccio el 6 de junio de 1981, también llevado a cabo con la misma arma y en la misma localización. Además, en esta ocasión mutiló parte de vagina de su víctima con otra arma afilada. No había duda de que un patrón se estaba repitiendo, lo que quedó confirmado cuando cuatro meses más tarde, el 23 de octubre de 1981, otras dos víctimas, Stefano Baldi y Susanna Cambi, también sufrieron los terribles actos del denominado Monstruo de Florencia.

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Ya ni siquiera había un periodo de largos años entre muerte y muerte. Y los lugareños de la zona de Florencia entraron en pánico hasta el punto de evitar a toda costa quedar en pareja en coche por las noches. De hecho, salvo los asesinatos de Paolo Mainardi y Antonella Migliorini el 19 de junio de 1982 y los de Claudio Stefanacci y Pia Gilda Rondini el 29 de julio de 1984, el monstruo tuvo que recurrir a turistas para cometer sus crímenes atroces. Fue el caso de los alemanes Wilhelm Friedrich Horst Meyer y Jens Uwe Rüsch en el verano de 1983 y de los franceses Jean-Michel Kraveichvili y Nadine Mauriot en septiembre de 1985. Este último se convertiría en el último crimen del Monstruo de Florencia, y al contrario que el resto de sus asesinatos, fue acometido en el interior de una tienda de campaña.

El caso conmocionó a la Italia de aquellos años y llevó a investigadores y periodistas como Mario Spezi a indagar en profundidad sobre estos brutales crímenes. Pero Spezi, al que dará vida Antonio Banderas en la serie que prepara Studiocanal, fue demasiado lejos, tanto que fue detenido por cargos de desvío de información, difamación contra Antonio Vicci -hijo del acusado por el primer asesinato de 1968-, disturbios en el servicio público e incluso relación con los asesinatos y complicidad en la muerte de Francesco Narducci, un médico de Florencia al que se le acusó de haber sido el instigador de las muertes y de pertenecer a un culto satánico que falleció en extrañas circunstancias el 13 de octubre de 1985, un mes después del fin de los crímenes.

Spezi llegó a pasar hasta 23 días en prisión, aunque finalmente fue absuelto de todos los cargos. Sus averiguaciones sobre el caso las publicó en revistas italianas e internacionales como L’Espresso o The New Yorker y en el libro El monstruo de Florencia: Una historia real, en el que se basará la serie protagonizada por Antonio Banderas.

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Respecto a la resolución oficial de los crímenes del Monstruo de Florencia, la justicia llegó a la conclusión de que se trataba de una banda de crimen organizada liderada por Pietro Pacciani, quien en aquel momento se encontraba cumpliendo condena por violar a sus propias hijas y que años atrás pisó también la cárcel por el asesinato del amante de su pareja. Fue condenado a cadena perpetua en 1994, sin embargo, ante la falta de pruebas fue puesto en libertad dos años más tarde.

El caso estuvo a punto de volverse a abrir, pero la muerte de Pietro Pacciani en 1998 lo imposibilitó. No obstante, otros dos hombres, Mario Vanni y Giancarlo Lotti, fueron acusados como cómplices y denominados por la justicia como los “compañeros de merienda” de Pacciani. Vanni fue condenado a 26 años de prisión mientras que Lotti tuvo que enfrentarse a cadena perpetua, aunque ambos salieron de entre rejas por motivos de salud.

Primero Giancarlo Lotti, quien fue puesto en libertad en marzo de 2002 por un cáncer de hígado, del que murió unas semanas después. Mario Vanni sufrió un destino similar, puesto que fue ingresado en una residencia de Pelago en donde murió en abril de 2009. Esto supuso el fin de esta escalofriante historia, un caso sobre el que a día de hoy todavía quedan muchas incógnitas en el aire.

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