Facebook permite que el movimiento antivacunas crezca porque pagan bien

Vacunando a un bebé. (Imagen creative commons vista en Flickr / crédito: German Tenorio).

En marzo de este año, Facebook anunció en su blog corporativo que eliminaría los anuncios que incluyeran información errónea acerca de las vacunas de sus redes sociales, que incluyen también a Instagram.

Obviamente, la comunidad científica y médica de los países en los que el movimiento “anti-vacuna” ha hecho más daño, saludaron el gesto con entusiasmo. No era para menos, las encuestas indican que en los Estados Unidos, el 67% de los consultados emplean redes sociales como fuente principal de información y consulta de noticias.

Después de ese anuncio de un cambio de política de Facebook con respecto al movimiento antivacunas, un equipo de investigadores de tres universidades estadounidenses (Maryland, George Washington y Johns Hopkins) han decidido comprobar si efectivamente se ha llevado a cabo.

Lo que descubrieron en cambio fue que Facebook ha bloqueado los anuncios a favor de la vacunación por considerarlos “políticos” mientras que permite mostrar cientos de anuncios de grupos antivacunación. Estos anuncios van dirigidos a mujeres jóvenes por encima de 25 años, el grupo demográfico más “apetitoso” si lo que buscas son madres embarazadas o con niños pequeños.

Cuando uno no vacuna a su hijo, no solo está poniendo en riesgo la vida de retoño sino que además está atentando contra la salud de toda la comunidad. Hay que recordar que la inmunidad de grupo (o colectiva), que se da de forma indirecta al actuar los vacunados como una especie de “cortafuegos” que evita o ralentiza la propagación de la enfermedad, se pone en riesgo cuando el número de individuos no vacunados aumenta.

La fatídica consecuencia es que niños que por mediación de sus padres no han recibido la triple vírica (que protege contra sarampión, paperas, rubeola) pueden infectar a los hijos de padres responsables, que simplemente aún no han tenido tiempo de vacunar a sus hijos (recordemos que la triple vírica se suministra en dos sesiones: la primera entre los 12 y 15 meses, y la segunda entre los 4 y 6 años).

El sarampión es una enfermedad que no solo consiste en una erupción cutánea, sino que puede provocar ceguera, encefalitis y neumonía. Lamentablemente, a pesar de que Estados Unidos estaba a punto de convertirse en territorio libre de sarampión (entre los años 1993 y 2018 hubo una media de apenas 200 casos anuales) sólo en 2019 las incidencias han subido a 1.261, lo cual se explica por el auge de los movimientos antivacunas.

Recordemos que existe un consenso abrumador en la comunidad médica en que la vacuna triple vírica (así como el resto de vacunas) evita muchas muertes cada año y que NO existen evidencias científicas aceptadas que indiquen una relación entre las vacunas y el autismo.

Anuncio a favor de las campañas de vacunación eliminado por Facebook al no incluir la etiqueta "político" (Crédito imagen: The Nwxt Web, captura de Facebook).

¿Cómo es posible que Facebook trate por igual los anuncios de organismos oficiales a favor de la vacunación que los de los movimientos contrarios a esta práctica? La empresa fundada por Zuckerberg se defiende diciendo que los primeros fueron eliminados debido a errores de clasificación por parte de los algoritmos o bien errores administrativos por parte de los compradores. Sea como sea esta red social, cuya influencia alcanza a miles de millones de personas está obligando a etiquetar como “políticas” las campañas oficiales, lo cual sitúa en igualdad de condiciones a científicos y defensores de mitos. ¡Lamentable!

Esta no es la primera vez que hablo de las nulas, cuando no equivocadas, políticas seguidas por las grandes webs/apps de internet. Hace unos meses os explicaba cómo Youtube está contribuyendo a que aumente el número de seguidores de las teorías de la conspiración.

Está claro que en los tiempos de las fakenews, el sentido crítico del lector ha de estar bien formado si quiere navegar de forma segura por internet. Ahora, más que nunca, la educación resulta primordial. Si bien hubo un tiempo en que creímos que la red de redes serviría principalmente para democratizar el acceso al saber y la cultura (lo cual efectivamente sucedió), lamentablemente el “reverso oscuro” de la cultura también se da. Los desinformadores, han terminado por comprender que la desregulación marca de la casa en internet les beneficia. En las redes sociales, su dinero vale lo mismo que el de los organismos científicos serios.

Mucha precaución con los contenidos que os encontráis en redes sociales por favor. Manejadlos siempre con escepticismo y racionalidad. Si tienes dudas consulta a tu doctor o al menos busca información en webs solventes y de prestigio. Está en juego tu salud y la de los que quieres.

El estudio realizado por las tres universidades antes mencionadas, se ha publicado en la revista Vaccine.

Me enteré leyendo The next web.

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