Así está arruinando Antena 3 el buque insignia de 'Mask Singer'

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Por Begoña Mena.- Un momento para la historia de la televisión”, así describía Paz Vega, miembro del jurado de Mask Singer y ganadora de la primera edición, el momentazo en el que la mismísima Isabel Preysler aparecía bajo la segunda máscara de la temporada. Una apuesta altísima para enganchar a la audiencia y a los fans y que, sin embargo, está fracasando en la noche de los lunes.

De nuevo, y por segunda semana consecutiva, los datos de audiencia se alejan mucho de los buenos resultados que obtuvo la cadena en su primera versión. Hablamos de la pérdida de más de un millón de espectadores entre ambas temporadas. Y esto a pesar de momentos de gran intensidad y fantasía como ver aparecer a la reina de corazones sobre el plató.

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Como decimos, la apuesta de Antena 3 ha sido alta y también ha debido ser muy cara. No es fácil contar con Isabel Preysler en el programa como seguramente no lo fue contar con La Toya Jackson la semana anterior. Pero, a pesar de este sorpresón, el programa estrella de Antena 3 no consiguió llevarse el gran premio de la noche; el corazón del público. Mask Singer perdió su segundo duelo televisivo y otra vez se ha tropezado con la misma piedra, el reality de supervivencia de Telecinco.

Los números del lunes 31 de mayo hablan por sí solos: un 21,1% de share de la octava temporada de Supervivientes frente al 15,5% de la apuesta de Antena 3 que, recordemos, pulverizaba audiencias en la primera temporada. Más de cuatro puntos de diferencia entre ambas apuestas y eso que la gala de Supervivientes fue tremendamente soporífera y repetitiva, demostrando un desgaste que no termine de pasarles factura. Una bajada que parece ir en aumento después del 16,7% que obtuvo la semana pasada.

Entonces, ¿por qué Mask Singer con todo su despliegue y espectacular puesta en escena no reina en el prime time de los lunes? Varias pueden ser las claves no solo de que no consiga liderar audiencias en esa noche sino también de su declive.

En primer lugar, la hora del comienzo del programa. El show de Arturo Valls arranca sobre las 23:00 horas mientras que Supervivientes empieza sobre las 22:00. Es decir, para el momento que los espectadores quieran ver los disfraces nuevos del concurso de Antena 3, la mayoría ya está enganchado a las riñas, revuelos y desafíos de la isla. Por lo general, da pereza cambiar de canal y ponerte a ver otra cosa a esas horas porque eso implica también irte a dormir más tarde. Y prueba de esto es que muchos tuiteros han pedido que se recorte un poco El Hormiguero el día de emisión de Mask Singer.

Por otro lado, y a pesar del desgaste de Supervivientes en su versión en Honduras, el formato está asentado en la parrilla liderando audiencias con cada una de sus tres galas semanales. Entonces ¿es inteligente que Antena 3 contraprograme para competir con su programa estrella cuando aún está despegando? Es decir, para que Mask Singer remonte habría que buscarle, por ejemplo, un hueco otra noche mucho más propicia y con menos competencia.

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Y sobre todo, quizás el juego de Antena 3 presentando a las máscaras en el primer programa en vez de desvelar desde el día 1 rostros famosos, tal y como anunció a bombo platillo, fue tan decepcionante para los fans que aún arrastra la metedura de pata. Desde luego, no fue empezar con buen pie y por eso, quizá tampoco remonta a ojos de los fans.

Por otro lado, es probable que las expectativas y curiosidad que provocó el programa con su primera temporada se estén esfumando ahora que ya conocemos el formato, haciendo que pierda parte de esa magia que le hizo brillar durante la primera temporada en 2020 con audiencias que fueron de cifras altísimas, como el 27,4% de su primera gala al 21,5% de la más baja, cerrando con un promedio del 23,6% para sus ocho primeros programas.

En definitiva, Mask Singer tiene muchos ingredientes para el éxito. Ya ha demostrado su poder para conquistar a millones de fans tanto en otros países como en España. Pero con esta segunda edición, Antena 3 no está acertando. Parece que a cada paso y en cada decisión busca boicotear continuamente su propia gallina de los huevos de oro. Los últimos bombazos tras las máscaras hacen muy apetecible descubrir quién más se esconde detrás de todos esos disfraces pero no parece suficiente. Hay que aportar más. El primer paso podría ser escuchar y pensar en la audiencia. Y para eso hay que programar más pronto y dejar de intentar hacerle competencia a un formato que ya tiene público asentado.

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