Antena 3 y Telecinco juegan al perro y al gato con un único perdedor

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Conocidas son por todos los espectadores las guerras por la audiencia que Antena 3 y Telecinco se han traído desde siempre. Las cadenas más vistas de nuestro país no tienen reparos en hacer los movimientos que sean necesarios, aunque sea a última hora, para tratar de destacar con sus productos, por un lado, y de torpedear a los de su contrincante, por otro.

Esta semana hemos vuelto a vivir uno de esos bochornosos episodios en los que ninguna de las dos cadenas terminaba de confirmar su parrilla para la noche del jueves, con el objetivo de evitar que la cadena contraria conociera su estrategia. Una actitud que al final termina repercutiendo en el espectador, ya que incluso en el mismo día en el que supuestamente se va a emitir un programa puede encontrarse con que la cadena ha cambiado de opinión.

Jorge Javier en la primera final de Supervivientes (Cortesía de Mediaset)
Jorge Javier en la primera final de Supervivientes (Cortesía de Mediaset)

Tal y como dicta la ley, las cadenas de televisión tienen que publicar sus parrillas con una antelación de tres días. La estrategia que se ha seguido durante los últimos años ha sido tener preparadas dos programaciones distintas y esperar hasta medianoche, momento en el que se tienen que enviar las programaciones, para ver qué hacía la cadena contraria y así finalmente decidirse. Sin embargo, Telecinco es experta en hacer cambios de última hora para tratar de vencer a la competencia. Por ejemplo, el pasado mes de enero recibió una multa leve de 49.000 euros por alargar su programa diario de Supervivientes el 13 de mayo de 2020 con una entrevista a José Antonio Avilés justo cuando Antena 3 estrenaba Pasapalabra con Roberto Leal (vía 20 Minutos).

Por su parte, Antena 3 se sacaba de la manga hace unos años un nuevo truco: abarcar toda la programación de su noche bajo un contenedor. Así, la cadena puede meter en esos contenedores varios productos y decidir sobre la marcha el orden de los mismos, sin que eso vaya contra la ley. Lo veíamos en enero con Noche de emociones, un espacio que incluía la película Intocable y la serie turca Mi hija, con el objetivo de atacar Love is in the air, la ficción turca de Telecinco.

Pero esta semana se ha rizado el rizo, y es que tanto Telecinco como Antena 3 han optado por esta estrategia para no mostrar sus cartas al enemigo. Para el pasado 22 de julio la de Atresmedia anunciaba un especial llamado Semana inolvidable, que incluía su nueva serie turca Inocentes -que podría tratarse o bien de un avance o el estreno- y varías películas (Ahora o nunca y Alguien te espía). Por su parte, la de Mediaset optaba por un contenedor titulado La gran noche del jueves en directo, en la que podría emitir el estreno de La última cena o dar la sorpresa con la final de Supervivientes. De esta manera quedaba en el aire la posibilidad de que alguna cadena terminara dando la nota. Además, desde la web de Mediaset España no era posible descargar la programación de sus canales, ya que se producía un error, mientras que en la guías de las televisiones aparecía dicho contenedor. Al final, Inocentes no logró repetir el éxito de Mujer y se quedó en un tibio 9,1% contra el 15,7% de La última cena.

Lo cierto es que Telecinco estuvo varios días jugando al despiste con la fecha de la final de Supervivientes 2021, con rumores que apuntaban que se celebraría el viernes 23 de julio para así intentar topedear a la final de La Voz Kids. Finalmente así fue y el propio reality confirmó la noticia. Sin embargo, para el seguidor del concurso de superviviencia se antoja como una estrategia que tiene aún menos sentido si tenemos en cuenta que Jorge Javier Vázquez tenía función de teatro en Barcelona con la obra Desmontando a Séneca, y no podría presentar el final del reality estrella de la cadena por primera vez desde 2011, año en el que empezó a hacerse cargo de programa. Carlos Sobera tomó su lugar pero se sintió que faltaba algo. Él.

No es la primera vez que ocurre algo similar. Esta situación recuerda mucho algo que ya sucedió en febrero de 2018. En ese caso, Telecinco anunció el estreno de la serie La verdad para el día 14, mientras que Antena 3 comenzaba a promocionar la llegada del taquillazo Palmeras en la nieve a la televisión en abierto. Para poder realizar cambios de última hora según lo que hiciera el enemigo, ambos canales decidieron que la emisión llevaría por nombre La noche de.... Curiosamente, ninguna cadena se animó a estrenar ninguna de las ofertas.

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Y ojo, porque en el futuro próximo estos movimientos estarán aún más legitimados. Y es que las cadenas de televisión pronto podrán no hacer públicos sus contenidos con al menos tres días de antelación, según recoge el anteproyecto de Ley General de Comunicación Audiovisual (LGCA). Si esta nueva ley sale adelante se dejará de reconocer el derecho de las personas a conocer "la programación televisiva con una antelación suficiente, que en ningún caso será inferior a 3 días", como así venía figurado en la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual.

En otras palabras: es posible que tanto Mediaset como Atresmedia puedan cambiar su programación sin avisar a las autoridades competentes. Además, no se tendrán que enfrentar a ningún tipo de sanción por parte de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, como así sucedía hasta ahora.

Esto promete agravar aún más una guerra absurda por la audiencia que, como siempre, deja a los espectadores como grandes perdedores con vaivenes que no permiten organizarse, programar e incluso esperar con ganas ver un programa u otro con antelación.

Es decir, si tenemos en cuenta que el espectador de concursos puede fácilmente seguir Supervivientes y La Voz Kids en los dos días diferentes que se venía emitiendo (jueves y viernes respectivamente) ¿por qué poner al televidente en la tesitura de elegir perdiéndose una final que probablemente lleve meses siguiendo? Y es que, en definitiva, y desde el punto de vista de espectador, no todo vale por arañar unas décimas de share y quizás, solo quizás, cuidar a aquellos que están detrás de la pantalla debería ser la prioridad para las cadenas.

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