Ansiedad: anatomía del mayor mal del siglo XXI

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La guía más completa sobre la ansiedadDistribuidora

No es de exagerar si decimos que la ansiedad es uno de los grandes males del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019 había unos 301 millones de personas sufrían un trastorno de ansiedad, entre ellos 58 millones de niños y adolescentes, una cifra que se ha disparado después de la pandemia.

Se calcula que un 25% de la población europea padece ansiedad cifra que, en el caso de España, llega al 6,7% de los ciudadanos: es decir, más de tres millones de personas la padecen. Pero, con tanta presencia de la enfermedad, ¿cómo es posible que haya tanta confusión, tópicos y desconocimiento de la ansiedad?

Para la OMS, "los trastornos de ansiedad se caracterizan por un miedo y una preocupación excesivos y por trastornos del comportamiento conexos". En una definición algo más completa, son aquellas reacciones conductuales, cognitivas y físicas que se producen ante un desencadenante (que generalmente vienen del interior).

Judit Izquierdo es la fundadora de Siquia.com, el portal de terapia online pionero en España (se creó en 2012) y, junto con una de las profesionales del equipo, Marta Foix, ha escrito una exhaustiva, divulgativa y a la vez sencilla guía sobre este trastorno: '¿Quién dijo ansiedad? Todo lo que necesitas para hacerle frente'. Con ellas nos hemos puesto en contacto para hacerles muchas preguntas en torno a esta enfermedad y resolver nuestras dudas para siempre.

¿Cuáles son los síntomas de un trastorno de ansiedad?

No hay un único patrón de síntomas que defina 100% al trastorno de ansiedad. Pero suelen aparecer pensamientos o creencias ansiosos difíciles de controlar; síntomas físicos como latidos cardíacos fuertes o rápidos, dolores y molestias inexplicables, mareos y falta de aire y cambios en el comportamiento y rutinas diarias.

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Beverly Garland en El caimán humano (1959).Bettmann - Getty Images

¿Qué tipos de ansiedad existen?

Según la OMS, existen varios tipos diferentes: trastorno de ansiedad generalizada (caracterizado por una preocupación excesiva), trastorno de pánico (que se caracteriza por ataques de pánico), trastorno de ansiedad social (con miedo y preocupación excesivos en situaciones sociales), trastorno de ansiedad de separación (que es el miedo excesivo o la ansiedad ante la separación de aquellos individuos con quienes la persona tiene un vínculo emocional profundo), etc.

¿Cómo reconocer si padezco ansiedad?

Según Judit Izquierdo, "podemos hablar de ansiedad cuando los síntomas inciden directamente en nuestro bienestar diario, modifican nuestra conducta o no nos dejan seguir desempeñando nuestras tareas y rutinas como hasta ahora".

Diferenciar estrés, ansiedad y depresión

El estrés y la ansiedad tienen síntomas parecidos (por ejemplo, la aceleración del pulso y de la respiración) pero puede ser que tengas síntomas de ansiedad y no padezcas ningún trastorno mental, pero actúan de forma distinta en el tiempo: el estrés es una respuesta concreta, a corto plazo, a un catalizador, pero la ansiedad se demora en el tiempo. "La causa del estrés suele ser externa y conocida, como un examen, mientras que las causas de la ansiedad no siempre son fáciles de identificar", añaden las expertas.

Para diferenciar depresión del estrés y la ansiedad nos hemos de fijar en la activación. En la depresión "la activación es mínima y la falta de energía es tal que incluso salir de la cama se convierte en una tarea complicada", señala Judit Izquierdo, mientras que en las otras dos situaciones nos pasamos de activación.

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Abigail Breslin no puede más en Pequeña Miss Sunshine (2006).Distribuidora

¿Cómo parar un pensamiento 'en bucle'?

Según las expertas, es importante diferenciar el parar un pensamiento de reprimirlo. Lo primero favorece a nuestro bienestar pero lo segundo agrava el problema. Conviene analizar a qué se deben estos dañiños pensamientos intrusivos, "qué de verdad hay en ellos o cuánto de ansiedad anticipada. No obstante, en terapia se trabajan técnicas de sustitución que nos ayudan a conocernos mejor, a reestructurar creencias y recuperar el control de nuestras emociones, explica la fundadora de Siquia.com.

¿Y si lo que me provoca ansiedad es mi familia?

La familia no es un cheque en blanco para que nos pase de todo; las relaciones no siempre son beneficiosas y, si nos hacen daño de forma continuada, está claro que tenemos derecho "a poner distancia física, si se puede, y emocional", matizan las psicólogas. Si no queremos poner esa distancia, habrá que sentarse a hablar, "poner en sintonía nuestros deseos con los de aquellos que nos rodean. Así sabemos qué esperan de nosotros, qué podemos dar y hacemos saber al resto qué esperamos de ellos. Si es posible reestructurar la relación en base a esto y de forma saludable, perfecto. Si no, entonces no nos queda otra que priorizar la salud mental y alejarnos de lo que nos hace daño", aconsejan las expertas.

¿Cómo relacionarse con las redes sociales sin ansiedad?

Contestar mensajes, subir 'post' que conquisten a los demás, seguir la información sin dejarse llevar por la corriente de mal humor que corre por algunas redes... Es complicado estar ahí y no padecer ansiedad. Sin embargo, la desconexión nos va a ayudar, como hacer ejercicio, salir a tomar el sol, hacer vida social... "Cuantos más estímulos placenteros sintamos en nuestro día a día menos necesitaremos el subidón de los 'me gusta' y las notificaciones", explican Izquierdo y Foix.

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Frances McDormand, en La tragedia de Macbeth (2021).Alison Rosa / Distribuidora

¿Qué es más dañino: la autoexigencia o la presión que viene de fuera?

Pues depende de lo que valores más en tu vida. Por lo general, según las entendidas, la autoexigencia excesiva es peor, porque puede derivar en frustración, ira, agotamiento, ansiedad... Dicen las expertas de Siquia que, "cuando la presión viene de fuera, es más sencillo cotejar eso que te dicen con tus valores y tus aspiraciones y comprender dónde está tu límite y qué puedes hacer. Es más sencillo decirse a uno mismo 'no tengo por qué complacer a nadie si eso me hace infeliz'”. Si uno no puede cambiar los pensamientos limitantes por otros más sanos, necesitará ayuda profesional.

¿Si quiero ser mejor y más ambicioso, voy a padecer ansiedad?

Depende de lo realistas que sean tus metas. Ser perfeccionista no está mal, pero hay que asumir que se puede fallar. El problema viene si eres tan rígido que cualquier inconveniente te paraliza. "Aprender a relativizar es un interesantísimo ejercicio para reducir la ansiedad", señalan las psicólogas de Siquia.com. Tomamos nota.

¿Necesitamos el estrés y/o la ansiedad para motivarnos en el trabajo?

Necesitamos cierta activación, porque si no, nos desmotivamos. "En psicología se denomina eustrés: una cantidad de estrés que resulta positiva y nos impulsa a actuar. Aparece cuando nos enfrentamos a retos y salimos de la zona de confort.

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Giphy

El teletrabajo, ¿calma o agrava la ansiedad laboral?

Pues tiene su parte positiva y su negativa; quizás podamos evitar roces con compañeros o jefes con los que nos llevamos mal pero "evitar esa fuente de estrés puede hacer que enfrentemos otras dificultades: falta de claridad, problemas para gestionar el tiempo, falta de medios… Lo importante es que, estemos en casa o en la oficina, aprendamos a solucionar los problemas y no a huir de ellos" señalan las expertas.

¿Cuál es el tratamiento para un diagnóstico de ansiedad?

Los principales, psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos. La terapia cognitiva conductual suele ser eficaz porque enseña diferentes formas de pensar y comportarse e intenta cambiar la forma de reaccionar ante determinados estímulos externos. El psicólogo puede derivarnos al psiquiatra para que, a modo de apoyo, nos prescriban ansiolíticos y/o ciertos antidepresivos.

¿Hemos cambiado nuestro cuidado de la salud mental con la pandemia?

Pregunta directa para nuestras psicólogas, que son optimistas y consideran que ahora se valora más el autocuidado: "Hemos pasado meses en casa, a solas con nuestros pensamientos, y eso nos ha hecho darnos cuenta de que no estábamos tan bien como creíamos", aseveran. El confinamiento sirvió para conocer qué es lo verdaderamente importante en la vida: "podemos vivir sin ir a la oficina, a clase, al gimnasio o de terrazas. Sin embargo, no podemos vivir bien sin estabilidad emocional", concluyen.