Anna Faris ha tenido que buscarse la vida fuera del cine

Anna Faris saltó a la fama a comienzos de los 2000 con Scary Movie, la saga que parodiaba el género de terror y que la convirtió en todo un icono de la comedia. Su éxito en el género se dejó ver en los numerosos títulos que protagonizó a lo largo de la década, donde se encuentran películas como Solo amigos, Mi super exnovia, Una conejita en el campus, El oso Yogui o Dime con cuántos, entre muchas otras. Además, Faris tuvo una relación con Chris Pratt entre 2009 y 2018 que les condujo a ser una de las parejas del momento, lo que se tradujo en una gran repercusión mediática.

Sin embargo, y a pesar de haberse dejado caer en dramas como Brockeback Mountain de Ang Lee u otras películas de prestigio como Lost In Traslation de Sofía Coppola, Hollywood solo veía en ella una actriz de comedia para proyectos de mediano presupuesto. Cuando este tipo de producciones dejaron de ser relevantes en la industria, su carrera quedó estancada y sin una salida aparente, por lo que durante la década de 2010 se limitó a su papel protagonista en la serie Mom con Allison Janey o comedias muy menores como Un mar de enredos con el mexicano Eugenio Derbez.

A pesar de las dificultades, Faris fue previsora y supo mirar otros proyectos más allá del cine, como fue el caso de su podcast Unqualified. Se trabajó una producción de altura, reunió un amplio equipo de productores, ha podido contar con la participación de grandes estrellas de Hollywood gracias a su buen nombre en la industria y conquistó al público gracias a un formato que mezcla entrevistas, consejos amorosos, consultorio telefónico e incluso representaciones cómicas de ficción. Así, a sus 45 años, ha podido continuar con una vida plena y feliz haciendo lo que a ella le gusta.

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