'Los anillos de poder' y 'La casa del dragón', cuando el fanatismo destila racismo

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Aunque las críticas hayan sido muy positivas y se puedan leer comentarios de admiración por doquier, La casa del dragón y El señor de los anillos: Los anillos de poder no están siendo del agrado de todos los espectadores. Y no solo por razones que atañen al contenido de las series o al desempeño audiovisual de las mismas, también por un tema polémico del que ya sufrieron otras sagas de éxito como Star Wars.

Corlys Velarion en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)
Corlys Velarion en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)

Hablo de la diversidad e inclusión en las historias de Poniente y la Tierra Media que han traído consigo estas nuevas ficciones. En cuanto al spin-off de Juego de Tronos, hemos visto como personajes como los Velaryon, una de las casas más poderosas y ricas de los Siete Reinos en la época del rey Viserys I, son interpretados por actores y actrices de raza negra. Y lo mismo con la nueva adaptación de la obra de Tolkien, que criaturas que siempre se han atribuido a personajes blancos como los elfos o enanos por fin tienen una representación racial más diversa. Aunque no solo eso, porque también se ha apostado por dar un mayor protagonismo a personajes femeninos que en los libros no están tan metidos en la acción, como puede ser el caso de Galadriel.

Es una decisión lógica, sobre todo en el caso de El señor de los anillos. Y es que hablamos de libros publicados a mediados del siglo XX, donde la sociedad se guiaba por una visión mucho más cerrada del mundo. Hoy en día, leyendo estos textos, es notorio ver que en historias como El Hobbit no hay ni un solo personaje femenino activo, que la mayor parte de hazañas heroicas en la Tierra Media son llevadas a cabo por hombres o que la diversidad racial fuera nula. No es algo que hoy en día se le pueda reprochar a Tolkien, porque como digo hablamos de tiempos muy distintos donde esta mentalidad estaba arraigada, pero al adaptar ahora estos textos son detalles que chirrían.

Con La casa del dragón el caso es distinto, porque hablamos de una saga más reciente. Sin embargo, si que fue notorio en la serie original que, dejando de lado los muchos secundarios que aparecen a lo largo de la historia, su plantel de protagonistas estaba plagado de intérpretes blancos sin apenas diversidad racial. Solo personajes como Gusano Gris o Missandei pueden salvarse de esta crítica, por lo que era adecuado que para este regreso de la serie se pudiera ampliar este espectro. Estando en pleno siglo XXI, vivimos en una sociedad diversa y el audiovisual debe hacerse eco de ello, porque no solo hombres blancos normativos tienen derecho a verse representados e identificados en pantalla.

Arondir en 'El señor de los anillos: Los anillos de poder' (Foto: Matt Grace/Prime Video)
Arondir en 'El señor de los anillos: Los anillos de poder' (Foto: Matt Grace/Prime Video)

Sin embargo, muchos sectores de la sociedad siguen sin aceptar estos cambios, y las redes sociales se llenan de críticas y campañas de boicot a estas series aludiendo únicamente a su apuesta por la diversidad. No hay más que ver la media que El señor de los anillos: Los anillos de poder tiene en páginas como Metacritic o Rotten Tomatoes, donde a pesar de las altas notas de la crítica especializada la media de los usuarios solo asciende a un 1,8/10 y a un 39%. Muchos de ellos aluden a que la adaptación de Amazon es irrespetuosa con la obra de Tolkien, puesto que pocos elementos de su trama estaban reflejados en los textos del autor inglés. Sin embargo, entre esta poca fidelidad destacan la diversidad racial en la Tierra Media o el toque guerrero de Galadriel.

Es decir, meras excusas para ocultar un pensamiento racista o misógino, porque, sinceramente, por muchos fallos que pueda tener en su trama o pueda gustar más o menos, es innegable que estamos ante uno de los productos televisivos más destacables de los últimos años y que esta diversidad ni fuerza ni destroza nada. Solo hay que ver lo bien que luce en pantalla el alto desembolso económico de Amazon o el cariño con el que J.A. Bayona se ha acercado al material de Tolkien en sus dos primeros capítulos. Al final, se trata de simple racismo y machismo disfrazado de fanatismo.

Evidentemente, hay cambios y cosas inventadas, porque únicamente disponen de los derechos de El señor de los anillos y sus apéndices y de la Segunda Edad del Sol, la época de la Tierra Media donde se ambienta la serie, hay muy poco material escrito. Pero cada fotograma irradia respeto hacia los textos del escritor inglés, y no hay más que ver escenas como el comienzo del primer episodio con la representación de varios momentos épicos de El Silmarillion. Y todos los añadidos creo que hacen más bien que mal al universo de la Tierra Media.

Por ejemplo, Galadriel es uno de los personajes más importantes del Legendarium de Tolkien, pero su introducción en la acción es casi nula en los textos, por lo que verla con mayor protagonismo y fiereza en una etapa de la que el escritor no dejó mucha información contribuye a un mayor desarrollo y disfrute. Y no es algo que sea nuevo de esta serie, puesto que Peter Jackson ya tomó esta decisión en El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos al resaltar su fiereza derrotando a Sauron en Dol Guldur. Y sobre los elfos, enanos y hobbits negros, ¿acaso ver a una persona con otro color de piel influye en algo a la hora de disfrutar más o menos una serie?

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Por evidente que sea la respuesta, parece claro que aún hay muchas personas que no piensan así. Y en estos tiempos donde internet da altavoz a todo el mundo y magnifica estos discursos, el racismo se sigue abriendo hueco en las redes sin control alguno. Ya fue notorio en sagas como Star Wars, donde John Boyega, Kelly Marie Tran o más recientemente Moses Ingram en Obi Wan Kenobi salieron a denunciar racismo y acoso, pero ahora el tema vuelve a la palestra con El señor de los anillos y La casa del dragón.

Más allá de las críticas a las propias series, actores como Steve Toussaint, que interpreta a Corlys Velaryon en el spin-off de Juego de Tronos, señaló en una entrevista con Radio Times que ya cuando se anunció su fichaje las redes se cebaron con él. Cuenta qué ocurrió exactamente lo mismo que con El señor de los anillos, que reprochaban que en los libros su personaje no era negro. Algo absurdo, porque en el texto de George R.R. Martin en ningún momento se hace referencia a su raza. “Cuando anunciaron mi fichaje una de las primeras cosas que vi en las redes sociales fue un dibujo del personaje de los libros y a continuació una foto mía. Y luego estaba el acoso racista que vino con eso”, contaba. “Están contentos con un dragón volando y están contentos con el pelo blanco y los ojos violetas, pero ¿un negro rico? Eso está más allá de los límites”, denunciaba.

Desde luego, es devastador ver que se intente tirar por la borda el enorme trabajo tras estas grandes producciones de fantasía por motivos racistas, machistas e incluso homófobos que nada tienen que ver con la calidad de la producción. Y es una tendencia que en los últimos años se repite una y otra vez en el mundo del entretenimiento, tanto en cine, televisión como videojuegos. Por mucho que nos quieran hacer ver que se tratan de fans indignados por cambios respecto a la obra original, al final no es más que una burbuja de gente irrespetuosa que en pleno siglo XXI aún no acepta que vivimos en una sociedad diversa donde todo el mundo debe tener hueco.

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